Contenidos
PORTADA
El sentir flamenco en Lorca-Hernández Imprimir
escrito por Alfredo Arrebola Sánchez   
martes, 13 de septiembre de 2011

1.- Nuestra gratitud….

Con la mayor  ilusión y vivencia flamenca, adquiridas en este noble oficio de “Cantaores”, hemos  querido  rendir homenaje  póstumo a dos grandes poetas que se distinguieron por su amor y defensa del arte  flamenco: Federico García Lorca y Miguel  Hernández. Nadie vea, pues, en la edición de este disco compacto, otra  finalidad que nuestro humilde reconocimiento.  Nunca es tarde, aunque acaba de pasar el  centenario del  nacimiento del  poeta de Orihuela (Alicante), para cumplir con un compromiso que el  mundo  flamenco debe a  tan  ilustres poetas y dramaturgos.

          Nos ha parecido conveniente y didáctico presentar este ramillete de estilos flamencos  acompañados de una brevísima explicación  sobre la similitud entre “Poesía y Flamenco” que, conforme a nuestro criterio, es de capital  importancia para comprender  debidamente a cualquier vate que se haya acercado a él con humildad y reverencia. Porque el Flamenco es mucho más profundo y poético de lo que los mismos  aficionados pudieran creer, partiendo de que  el arte flamenco es, en sí mismo, una  forma de poesía, es decir, “creación”, significado etimológico de “poieseis”/poesía.

Por tal  motivo, no tengo  la más mínima duda en afirmar categóricamente que mientras  haya poesía, habrá flamenco. Ambas manifestaciones  artísticas  coinciden en  su temática: EL  HOMBRE. Nacimiento, vida,  muerte, sentido de la existencia, el más allá, la nada y otros  interrogantes que se hace el  hombre determinan  la esencia de la Poesía y del Cante.

             El  Flamenco (Cante, Baile y Toque) es algo más que una música  popular y  un  conjunto de tradiciones y costumbres. El valor  musical y filosófico del  mismo va más  allá de “lo folclórico”. El flamenco, históricamente considerado, ha sido  la  “expresión  vivencial” de una  comunidad  marginada: portadora -¡cómo no! -  de valores  literarios, psicoantropológicos  y musicales del Arte Flamenco.

Nuestro análisis es, por tanto, rigurosamente como “intérpretes”:qué  sentimos  cuando cantamos, por ejemplo, malagueñas,  soleares,  seguiriyas, cañas, tonás…, e intentamos expresar esas “vivencias” que calan en los oyentes hasta dejarlos fuera de sí. El  cante tiene, como principio y finalidad, manifestar el  mundo íntimo, personal y apasionado del intérprete. Por ello, pienso –criterio subjetivo – que jamás un cantaor será  un rapsoda de hazañas o aventuras  exteriores de un  pueblo, ni siquiera de una familia. El cante supone, pues, la exteriorización de un determinado estado de ánimo, y también un peculiar y  congénito  estilo de vida. Lo  que  el cantaor  busca  es  transmitir a  unos  concretos  testigos su historia personal, vivida – escribe  J. M.  Caballero  Bonald – en las  cavernas  de  su propio  instinto o reabsorbido a través de un  patético  y  familiar aprendizaje  humano.

Leer más...
 

NECESITAMOS TU OPINION

Debería la Junta promover aulas de flamenco en los institutos Cervantes