| El agua en el arte flamenco |
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| escrito por Alfredo Arrebola | |
EL AGUA EN EL FLAMENCO
Una vez más me siento altamente honrado por la oportunidad que me ofrece “ENTRE RIOS” – Revista de Arte y Letras – para exponer, con la mayor objetividad, la relación entre el agua y las coplas flamencas, en una tierra (mi Granada) que:
Puedo proclamar a las cuatro vientos que yo he recorrido los lugares más destacados de Granada donde admirar cómo la Divina Providencia derramó su poder dotándola al máximo del líquido elemento que hasta en la misma filosofía presocrática ya aparecía como “elemento de vida”. Y así lo es. No es, pues, extraño su presencia en la voz de los cantaores flamencos, tan dados a reconocer las maravillas que existen en la Naturaleza. Pues bien, debemos tener en cuenta que el flamenco es, ante todo, un sistema complejo de vivencias que deben ser estudiadas a la luz de la razón natural (naturali lumine comparata, decían los escolásticos). Hoy el Arte Flamenco ha sido reconocido como “Patrimonio Inmaterial de la Humanidad”. Se acabaron, afortunadamente, aquellos tiempos de desprecio e indiferencia que mostraba la sociedad hacia una de las manifestaciones más ricas y variadas de nuestro riquísimo y viejo folklore andaluz. El flamenco forma parte de él sólo desde su entidad semántica. En la actualidad, sin pedantería alguna, podemos sentirnos orgullosos de que el arte flamenco, en su trilogía de Cante, Baile y Guitarra, está puesto en las universidades andaluzas – también, eventualmente, en la Universidad Internacional “Menéndez Pelayo”, Alcalá de Henares, Autónoma de Madrid, Murcia, Complutense de Madrid , etc -, incluso en los proyectos curriculares como materia no sólo “optativa”, sino con valor académico en la misma medida que otras disciplinas con el fin de ser “un medio” de vida profesional. Y quien esto escribe, tuvo el alto honor de “leer y defender”- teórica y prácticamente - su tesis doctoral (“El Flamenco: vehículo de comunicación humana y expresión artística” ) en la Universidad de Granada (1977) ante un Tribunal compuesto por nombres tan ilustres como don Manuel Alvar López, don Andrés Soria, don Nicolás López Marín , don Antonio Gallego Morell (de gratísima e inolvidable memoria) y el distinguido Catedrático de Arte don Domingo Sánchez-Mesa Martín y, además, acompañado de la magistral guitarra del inmortal Manuel Cano Tamayo. No es de extrañar, pues, que una revista - ENTRE RIOS -, de tan elevada categoría intelectual, haya acogido en sus páginas un tema sumamente delicado: EL AGUA EN EL ARTE FLAMENCO, uno de su estilos- Tangos, concretamente - dice así:
De todos es conocido cómo los poetas, los músicos, los pintores…. han encontrado siempre en el agua motivos de inspiración en sus composiciones artísticas. Por tal motivo, quisiera tener un sencillo recuerdo al “fino y delicado poeta” don Antonio Carvajal, Profesor de la Universidad de Granada y “rico” en galardones y premios, poniendo uno de tantos poemas que ha dedicado precisamente al agua, algunas de sus coplas me he atrevido a registrarlas en discos por Vidalita:
Cabría, por tanto, una pregunta: ¿A qué se debe esto? Mi respuesta es sencilla:… mientras haya poesía, habrá flamenco, como tantas veces he proclamado a los cuatro vientos, tras muchos años dedicados al noble oficio del cante en su aspecto cognoscitivo e interpretativo, así como también al campo literario. Y aún más podría añadir: ambas manifestaciones artísticas coinciden en su temática: EL HOMBRE. Nacimiento, vida, muerte, sentido de existencia, más allá, el absoluto, la nada y otros interrogantes que se hace el hombre determinan la Poesía y el Flamenco. Porque, a la verdad, el cante, como tantas veces se ha dicho, forma parte del folklore, en cuanto que es una sabiduría natural del pueblo. Y, por otra parte, debemos tener en cuenta que el flamenco, llamado Cante Jondo, Cante Andaluz y Cante Gitano-andaluz, no es, por cierto, lo más representativo de Andalucía, aunque alguien haya dicho lo contrario. El flamenco es algo más que una música popular y un conjunto de tradiciones y costumbres. Su valor musical y filosófico está más allá de “lo folklórico”, y ha sido considerado – cómo no – la “expresión vivencial” de una comunidad marginada. Mi análisis ha sido como intérprete, esto es, qué siento yo en mis carnes cuando, por ejemplo, canto por malagueñas, soleares, seguiriyas, tonás, etc., e intento expresar esas vivencias que se meten calando fuertemente en los oyentes hasta dejarlos fuera de sí, como lo haría el poeta, el pintor …. Por eso el cante manifiesta claramente el MUNDO INTIMO, PERSONAL Y APASIONADO DEL CANTAOR, de ese artista que ve en las cosas algo que a los demás no dice nada. Y así, se puede afirmar, con absoluta objetividad, que el hombre se convierte en el epicentro de la esencia óntica del cante. Porque jamás un “cantaor” será un rapsoda de hazañas o aventuras exteriores de un pueblo, ni siquiera de una familia. Lo que el cante expresa son sentimientos e intuiciones radicales, vivencias humanas y colectivas:
Y busca – esa es la realidad – poder transmitir a unos concretos testigos su historia personal, vivida en las cavernas de su propio instinto o reabsorbido a través de un patético y familiar aprendizaje humano:
“Debido posiblemente a ese carácter individual y hermético, el andaluz medio nunca consideró el flamenco – escribe el poeta, novelista y flamencólogo José Manuel Caballero Bonald en “Luces y sombras del flamenco”, pág. 55 (Barcelona, 1975) - como un fenómeno musical procedente de sus almacenes artísticos”. Son muchos los ejemplos en los que podemos ver cómo una copla (tres, cuatro o cinco versos octosílabos) es capaz de sintetizar todo un tratado de filosofía, de ascética o de moral, y la inmensa mayoría ser compendio de toda una obra dramática, cual es el caso del Otelo, de W. Shaskepeare, quien – me pregunto con frecuencia – tuvo que emplear muchas cuartillas para demostrar qué malos y peligrosos son los celos; en tanto que un modesto y sencillo cantaor, en un simple terceto, lo expresa con la mayor claridad posible:
como podemos oírlo, en las clásicas soleares de Alcalá, a Bernardo el de los Lobitos (1887 – 1969) en “ Homenaje a Bernardo el de los Lobitos” . HISPAVOX/Clave 18-1167 (S), Cara A – 2. Por esa y otras muchas razones, yo me atrevo a afirmar, como cantaor, que EL CANTE NO SE SIENTE, SE VIVE. Esta es, pues, la idea fundamental que me ha impulsado a ver el AGUA como “motivo de inspiración” de coplas/letras flamencas interpretadas por los más variados estilos. En esta breve y modesta reflexión expondré, a modo de guía, una variada gama de estilos flamencos que hacen alusión, directa o indirectamente, al AGUA: RONDEÑAS:
SOLEARES:
SEGUIRIYA:
CAÑA/POLO:
TIENTOS:
LIVIANAS:
MARTINETE:
FANDANGOS:
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