Antropologia
El sentimiento musical en el hombre | El sentimiento musical en el hombre |
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| escrito por Alfredo Arrebola | |
| miércoles, 23 de abril de 2008 | |
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El sentimiento musical en el hombre. Me gustaría que estos artículos fueran como una seguiriya de intuiciones, desde las que -¡ojalá!- pudiera yo abrir una puerta, cultural y artística, hacia aquello que un poeta granadino - Pedro Soto de Rojas (l584-l658) - dijo de su Granada: “Paraíso cerrado para muchos”. Después de una larga vida consagrado al flamenco, he llegado a la conclusión que no otra cosa es el cante, sino un paraíso cerrado para muchos, pero abierto a todos los que lo deseen o puedan sentirlo. Porque el cante, a la verdad, más que entenderlo, hay que sentirlo.
Me ha parecido oportuno iniciar mis artículos exponiendo “el sentimiento musical” que toda persona lleva consigo. Pues , ya don Miguel de Cervantes, en su inmortal “Don Quijote”, nos habla de la importancia de la música en el hombre. De él son estas palabras:”..me acogía al entretenimiento de leer algún libro, o tocar una harpa ,porque la experiencia me mostraba que la música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu”..
Al reflexionar sobre el papel que ha desempeñado el arte flamenco en la “Cultura Andaluza”, he creído conveniente comenzar exponiendo “EL SENTIMIENTO MUSICAL EN EL SER HUMANO”. Como cantaor, podría afirmar que la música es algo innato en el hombre. Sin ella, me parece que no podríamos concebir la vida, aunque haya alguien que afirme no gustarle: ¡Rara avis!.
El refrán “Quien canta, sus males espanta” no es sólo fruto de la sabiduría popular. Pues, recientemente, se ha publicado en Zurich un libro que demuestra que tal afirmación tiene una base científica, y que la música cura enfermedades del cuerpo y del alma, rejuvenece e incluso aumenta la capacidad intelectual. En este trabajo se demuestra que contra el agobiante estrés de la durísima vida cotidiana, Mozart; para aliviar el dolor de cabeza, Bach; si uno se siente deprimido, oiga a Smetana. Un andaluz podría escoger tranquilamente a la Niña de los Peines o Don Antonio Chacón. Lo digo por propia experiencia.
El médico vienés y reconocido practicante de la músicoterapia, Anton Nuemayr, afirma que “ya en la antigüedad se descubrió que había una estrecha relación entre la música y el ritmo del pulso”, lo que explica que muchos de sus colegas, y él mismo, apliquen la música “como terapia de apoyo a otros tratamientos”. Y, como la virtud bien entendida empieza por uno mismo, es una “tradición histórica” que los médicos cultiven la música más que el resto de la población. De hecho, entre los siglos X y XVII “aprender música era una condición previa para poder estudiar medicina”. El furor mundial por la músicoterapia data, sin embargo, desde hace pocas décadas, cuando se descubrió que la combinación armónica de sonidos no sólo podía actuar contra problemas emocionales, sino también combatir enfermedades corporales. De ahí nació su consideración como método de tratamiento con base científica, y enseñada con el mismo rango que cualquier otra materia en la Escuela Superior de Música de Viena.
En Europa existen Escuelas de Músicoterapia para enseñar e investigar acerca de las propiedades curativas de la música; y muchos hospitales, incluso de la Seguridad Social , ya integran sus recomendaciones en el tratamiento y rehabilitación de enfermos, puesto que la música tiene una relación directa con el alma de las personas y cualquiera de sus formas puede no sólo relajar, sino también activar nuestras funciones vitales.
Creo que cualquier andaluz comprenderá que el flamenco es una gran manifestación musical, plena de todos los elementos necesarios para conseguir una relajación perfecta. La voz de mi experiencia, propia y ajena, me lo confirma así.¿Qué cantaor, o aficionado, no encuentra una total y perfecta relajación, oyendo un cante por Soleá, una Seguiriya, o una profunda malagueña? Así he analizado yo a nuestro Arte Flamenco en su trilogía de Cante, Baile y Toque. ¡Cuántas anécdotas no podría contar de los efectos terapéuticos que engendra el Flamenco!. Quiero traer a la memoria el recuerdo inolvidable de una noche en la Peña Flamenca “Juan Breva” (Málaga),cuando mi espíritu dio rienda suelta en los cantes por Livianas, Seguiriyas y Tonás, de tal forma que se adueñó de las vivencias psíquicas de los oyentes. Se produjo una auténtica y verdadera catarsis. Ese hecho me definió que allí estaba el auténtico flamenco, que irradia paz, tranquilidad ,gozo y -cómo no - cultura. Porque es una forma del “Ser andaluz”.
Nadie puede negar que cada vez interesa más el fenómeno musical. La radio y la televisión lo adoban todo con música.; es su instrumento idóneo, y en la mayoría de los trabajos hay siempre un fondo musical que sirve de alivio a los esfuerzos que conlleva cualquier actividad laboral. Y aparte de los buenos programas de música sabia ( toda música, para mí, es “sabia”), folklórica y ligera, preparada ad hoc, hasta los más pedestres anuncios requieren hoy su leit motiv o tarjeta musical de presentación publicitaria. También puede afirmarse, sin errar, que en la actualidad se comercia con la música como se comercia con el carbón, el petróleo, el acero, los coches..., es decir, se generaliza.
Dadas las facilidades de grabación y emisión musicales, el producto musical se ha convertido en un artículo de primera necesidad. Tal es así que podría afirmarse que el hombre no puede vivir sin la música. No obstante, causa pena ver que las asignaturas de Música y Folklore están poco consideradas en los programas educacionales. En Andalucía, afortunadamente, está despertando la vocación por el estudio de la música y folklore .Esto es bastante comprensible, si tenemos en cuenta “ la sensibilidad musical” del pueblo andaluz, que desde siempre ha expresado sus sentimientos por medio de la poesía y la música. Es decir, el hombre se sirve de la música para todo, hasta para rezar. Ya san Agustín (s. IV) nos dejó dicho que “reza dos veces quien bien canta”.Y la Biblia no es más que un canto de alabanza y perdón a Dios por medio, muchas veces, de la música. Más aún: la historia nos enseña que todas las religiones se han servido de la música en sus actos más importantes. Porque como dice la voz popular la música amansa a las mismas fieras. Y como cantaor, podría decir que la música llega a hacerse filosofía en la mente del hombre pensante. Nada extraña, pues, que los más célebres filósofos y matemáticos hayan expresado su pensamiento sobre qué sea la música. Y así, Leibnitz dijo que “la música es el ejercicio inconsciente del cálculo. Para Leopoldo Stokowski la música era “ la poesía expresada por sonidos en lugar de palabras”. Yola considero como “Idioma universal”, en la misma línea del fabulista Tomás Iriarte, quien dijo:
El poeta irlandés Oscar Wilde acertó al decir que la música es “el arte que más cerca se halla de las lágrimas y de los recuerdos”.La música puede tonificar y ennoblecer nuestro espíritu, y hacer mejores al individuo y a la sociedad: MUSICOTERAPIA. La música es un superlen- guaje : el que está alegre no admite palabras, sino sonidos de alegría, nos dejó dicho san Agustín. “Sonidos negros”, que diría el mítico Manuel Torre a don Manuel de Falla. Esta sabiduría musical del cantaor jerezano hizo temblar la sensibilidad poética de Federico García Lorca. La música es, por tanto, una forma de catarsis. El instinto musical en el hombre vale, pues, una reflexión. |
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