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escrito por Alfredo Arrebola   

Introducción

HUELVA

FANDANGO DONDE HAS NACÍO

QUE TO EL MUNDO TE CONOCE,

YO NACI EN UN RINCONCILLO

QUE HUELVA TIENE POR NOMBRE,

DONDE LE DAN SU DEJILLO.

Hasta que te conocí

mi locura era quererte,

hasta que te conocí.

Cuando empecé a comprenderte

y vi lo que iba a ser de mí

intenté aborrecerte.-


TIENE EL TESORO MAYOR

TO AQUEL QUE LE VIVE SU MARE,

TIENE EL TESORO MAYOR.

DESDE QUE MURIÓ LA MÍA

NO REINA EN MI CORAZÓN

NI UN MOMENTO DE ALEGRÍA.

El arte flamenco, en su trilogía de Cante, Baile y Toque, puede convertirse, sin la menor duda, en un instrumento de paz y vehículo de unión entre todas las personas. El flamenco, es cierto, nace en Andalucía, pero no se queda ahí, sino que se proyecta más allá de sus fronteras. Andalucía está formada por muchas pinceladas que la convierten en algo único e irrepetible. Entre las piezas de este mosaico de cultura se encuentra el sentido de lo profundo, que se suele expresar a través del cante jondo, muy “hondo/jondo”, más incluso que los corazones que lo crean y lo cantan, porque el Cante es casi infinito.

 

Es, simplemente, un sistema complejo de vivencias humanas que debería ser mirado y estudiado a la luz de la razón. El cante es “jondo” porque viene de raíces lejanas, atravesando el cementerio de los años y las frondas de los vientos marchitos, como magistralmente dijo de él Federico García Lorca en su discurso sobre “Importancia histórica y artística del primitivo canto andaluz, llamado Cante Jondo, el l8 de febrero de 1922 en Centro Artístico de Granada, con motivo del Primer Concurso Nacional de Cante Jondo celebrado en la ciudad de los cármenes durante los días l3 y l4 de junio del mismo año.

 

Manuel Machado, en su famoso poema, la califica de “.... Huelva, la orilla de las Tres Carabelas”. Y en la mente de todos está presente que Huelva ha destacado, desde siempre, por su fandango, aire bronco de sales y de soles que tensa el arco de sus tercios desde la sierra al mar.... Ritmo de pesca, pulso de arada, aliento de vendimia, latido de mina, algarabía de romeros, alivio de caminos, requiebro de ronda...., tal como leemos en “Historia Antológica del Fandango de Huelva”. Sevilla, 1999.

Historia del Fandango

 

Mas antes de hacer una descripción del “Fandango de Huelva”, permitidme que, al menos, os diga algo sobre el fandango en general. Sobre él se puede afirmar que hay materia más que sobrada para hacer una tesis doctoral, debido a sus múltiples y variadas formas; representó una de las variantes más antiguas, y ha sido “ piedra fundamental” de muchos cantes flamencos. Más aún: el fandango es un cante básico, en contra de las opiniones de ciertos flamencólogos que han puesto otros cantes, ¡allá ellos ,y su ignorancia! El fandango es un cante eminentemente andaluz, cuyo nombre procede - no es apodíctico - de un antiguo baile cantado durante el siglo XVIII, y a través de piezas teatrales llamadas “tonadillas” fue dado a conocer por toda España.

 

Julián Pemartín dice que el “aflamencamiento” de este fandango bailado, y cantado en toda Andalucía, hizo nacer el fandango flamenco. El flamenco, es correcto afirmarlo, no es folklore, pero muchos cantes tienen su fundamento en él. El fandango es, además, un canto generalizado en todos los pueblos españoles. José Luque Navajas - “Málaga en el cante”- nos dice que “... el fandango, aire popular bailable de compás ternario, es común a muchas regiones de nuestra península; pero es en Andalucía donde adquiere una personalidad más acuciada, independizándose del resto. Aquí, como cante individual que es, se establece por su cuenta”.

 

Que el fandango - escribe Manfredi Cano en “Geografía del cante jondo” - es una danza antiquísima lo demuestra el hecho de que pertenece al folklore de casi todas regiones españolas, y aunque sean diferentes entre sí, fandangos hay en Asturias, junto a las alboradas y los “”alalás”; en Galicia, con las muñeiras, las riberianas, los zapateados y el contrapaso; en Extremadura, con acompañamiento de acordeones y panderos, además de la insustituible guitarra; en Mallorca, al par de jotas y boleros, y en Portugal, tan popular como el “Vira”, el Malhao o el Caminha verde, etc..

 

Es en Andalucía donde la importancia del fandango es capital, así como su expansión. A mi modesto juicio, el “fandango andaluz” radica principalmente en Huelva y Málaga, aunque Cádiz cuenta con un antiquísimo fandango. Por tanto, podemos proclamar a los cuatro vientos que MÁLAGA y HUELVA son las dos provincias más ricas en fandangos. Tal vez, alguien se preguntará, ¿Qué diferencia entre una y otra provincia? Yo, como Cantaor, respondería de esta sencilla forma: el fandango malagueño ha originado, es decir, ha evolucionado en otros cantes llamados “grandes” (Malagueñas, Tarantas, etc. ..), en tanto que el fandango onubense se queda en el límite de su propio nacimiento, aunque, es verdad, tendrá una amplísima influencia en otras provincias, especialmente en Sevilla con los denominados “Fandangos personales o artísticos” ( Manuel Vallejo, Cepero, Carbonerillo, Canalejas de Puerto Real y, sobre todo, Pepe Marchena).

 

En el fandango, hasta el nombre es enrevesado. ¿Del latín “fiducinare”, tocar la lira? Pregunta el Diccionario. Esta terminación en “ANGO” suena Mar a Caribe. Lo cierto es que no se conoce la etimología de esta palabra, cuya acepción primera es la de “ CIERTO BAILE ANTIGUO Y COMÚN EN ESPAÑA”. El escritor y flamencólogo José Manuel Caballero Bonald - en su libro “Luces y sombras del Flamenco” - piensa que el origen del fandango, como tal conjunto de variedades flamencas de un presunto tronco andaluz, es muy dudoso.

 

Por su parte, Ricardo Molina ,cfr. “Mundo y formas del cante flamenco”, sostiene que tal término es posiblemente originario del portugués “FADO”, que designa un canto y baile típico de aquel país. “Fado” procede del latín “fatum” y alude a la “ suerte/destino”, que comenta líricamente el destino de las personas.

 

La “Enciclopedia de la Música”, de Lavignac, recoge esta palabra como genérica denominación de un aire de danza española de TRES POR CUATRO de vivo movimiento, dentro del cual pueden afiliarse Malagueñas, Rondeñas, Granaínas y Murcianas, poco diferentes entre sí. Y aunque era conocido a finales del siglo XVIII, la primera vez que se encuentra este término es en un entremés anónimo de 1705, “El novio de la aldeana”.

 

Musicalmente, el fandango es un baile con acompañamiento de copla, árabe en sus orígenes por las similitudes con la “Zamra” arábigoandaluza y las jarchas mozárabes, se extendió y aclimató a todas las regiones españolas, tomando nombre y formas propias, tal la jota (“fandango aragonés”, según Julián Ribera), la “Muñeira” ,etc. En un principio, el fandango se escribía en un compás de SEIS POR OCHO (6 x 8) y tiempo corto, después adoptó el compás de TRES POR CUATRO ( 3 x 4). El fandango, pues, no es un cante, sino una extraordinaria y asombrosa pluralidad de formas. En el fandango y en sus formas derivadas - oid bien esto - coinciden, en síntesis, la esencia de dos culturas: la castellana romanizada y la islámica. El fandango llegó a ser en el siglo XIX un cante y baile nacional, tal como lo reflejan en sus escritos Giovanni Casanova, George Borrow, Richard Ford, Teófilo Gautier, Charles Davillier, etc...Y, como Cantaor, os diría que el fandango tomó rango de cante gitano-andaluz cuando los cantaores “LO METEN” en el compás de la soleá, gracias a los geniales intérpretes Manuel Vallejo, Antonio Rengel, Manuel Torre, Manuel Vega “El Carbonerillo”, José Rebollo, Antonio de la Calzá, Niño Gloria, Manolo Caracol ,etc, etc......

 

Geografía del fandango

Ya estamos preparados - me parece - para acercarnos al complejo mundo del fandango de Huelva. Es imposible decir, en unas líneas, qué características definen a Huelva en el fandango especialmente, amén de otras formas que tampoco se pueden afirmar que no hayan nacido allí: Serranas, Seguidillas bíblicas, etc...Lo que no se puede admitir es la afirmación de “cada pueblo de nuestra provincia tiene un fandango” porque no es cierto. Las tintas gastadas, afirma el estudioso onubense Onofre López, en estos menesteres no ha sido más que para crear un estado de confusión entre los aficionados.

 

Hace aproximadamente ciento cincuenta años se cantaba poco en Huelva capital el fandango. El centro fandangueril más importante estaba en la provincia, concretamente en el corazón del Andévalo - ALOSNO - a donde acudían los que posteriormente fueron grandes intérpretes del fandango, que encontraban allí la fuente de inspiración para crear su propio estilo. Llamándose, desde entonces, fandanguillo de Huelva. Pepe Rebollo, Paco Isidro, Antonio Rengel, Antonio Garrido “El Comía” y José Pérez de Guzmán que cantaban un fandango de Huelva aflamencado, cfr. “Historia Antológica del Fandango de Huelva”, pág.22. La mayor parte de los estudiosos coinciden en admitir que la fuente del fandango está en Alosno. Una copla así lo pregona:

ALOSNO FUE LO PRIMERO EN

LA HISTORIA DEL FANDANGO,

EL RICO “AIRE” ALOSNERO UN

MANANTIAL FUE LLENANDO

DONDE LOS DEMÁS BEBIERON”.

Como estudioso e intérprete, no me cabe la menor duda en aceptar que casi todos los estilos que abarca el mapa del fandango de Huelva y su provincia lleva en el fondo la “salpicadura” del manantial alosnero que reflejan los versos citados. Alosno creó tantas variantes, tantas formas musicales que, quiérase o no, la reminiscencia del pentagrama de su rico acervo va implícita, a veces de forma imperceptible, en los muchos arcos melódicos que componen la gran partitura de la música autóctona de la provincia onubense.

 

El fandango, partiendo de la base melódica de su propia geografía melódica, tomó los caminos del flamenco debido a las buenas y muchas aportaciones que cada gran intérprete supo imprimirle, llegando a alcanzar cotas que nunca hubiera alcanzado a no ser por estos grandes pilares. Gracias, pues, a ellos, cada estilo personal/popular alcanzó signos de grandeza, logrando admiración y respeto en los ambientes flamencos más serios, interesando a músicos y estudiosos quienes se acercarían a Huelva para profundizar en las raíces de estos estilos autóctonos. Desde entonces, ese “fandanguillo” de Huelva , que servía de remate para resolver un tipo de cante o baile, y que estaba considerado como “cante chico”, tomó cuerpo de adulto para lograr la emoción y el beneplácito de los flamencólogos como cualquier otro “palo” del cante flamenco.

 

Estos grandes pilares del fandango fueron perfilando sus particulares fuentes, con el fin de que generaciones posteriores pudieran beber de sus cristalinas aguas, además de los incontaminados manantiales de Alosno, Almonaster la Real, Encinasola, El Cerro de Andévalo, Valverde del Camino, Calañas, Cabezas Rubias, Santa Bárbara y Huelva capital. Estas son, por tanto, las localidades que tienen fandangos propios y, aunque con alguna reminiscencia alosnera, podría incluirse el atribuido a Zalamea la Real. Por tanto, para una clasificación primaria de los “Fandangos de Huelva”, hay que considerar dividida la provincia en estas comarcas: la Sierra Alta, el Andévalo - con Alosno - y Huelva capital y su entorno.

 

En plena serranía, tenemos a Almonaster la Real y Encinasola, dos pueblos con estilos muy definidos de fandango. Almonaster es, además uno de los pueblos más bonitos de la provincia de Huelva. Es un pueblo entregado a su patrona -SANTA EULALIA - en cuya romería se canta y baila un fandango preciosista. El fandango de Encinasola es, afirma Juan Gómez Hiraldo, como una pavana romántica que tiene la cadencia decadente y preciosista del baile que evoca. El Andévalo tiene el estilo de fandango más definido de la provincia; una zona dura, agreste, viril. Y allá va el hombre de El Cerro de Andévalo, con la mente puesta en su patrón San Benito, y con la vida entregada a un caballo de postín:

NI LO ALQUILO, NI LO VENDO.

TENGO UN CABALLO RETINTO.

ME LO REGALÓ SU DUEÑO,

CAMINO DE SAN BENITO,

POR UN FANDANGO CERREÑO”.

Grandes Interpretes

Bajando la Serranía nos encontramos con Valverde del Camino, que nos ofrece un fandango alto y valiente, de claro regusto a Huelva: “Valverde de mi Valverde, / Valverde de mi consuelo.... /¡Quien estuviera en Valverde, / aunque durmiera en el suelo, / debajo de un pino verde!......Y así podríamos ir describiendo las características musicales de los fandangos de Huelva, pero sería sumamente largo y cansino. Así pues, una brevísima pincelada de los llamados “Puntales del fandango de Huelva” que, en un orden cronológico, son históricamente conocidos como PEPE REBOLLO, PACO ISIDRO, ANTONIO RENGEL y PACO TORONJO.

 

JOSE REBOLLO PIOSA (Moguer-Huelva, 1895.- Sevilla, 1938). Es , sin la menor duda, el cantaor más completo de toda la gama de intérpretes del fandango de Huelva. Creó un fandango de una hondura flamenca distinta a todos los demás intérpretes de la tierra y sólo la introducción al fandango -“la salía” - imponía respeto por lo acompasada, larga y acunada.. En su fandango exaltó - como motivo principal - a la mujer, compañera o madre, con un desgarro y una pena que ofuscaba los caminos de su comprensión.

 

PACO ISIDRO. Francisco Barrera García ( Huelva, 1896 -1960). De este cantaor se puede decir que tenía un estilo tan propio y transmisible que aún parece que está entre nosotros. Paco Isidro comenzó a asomarse a este arte a los l4 años de edad, tal vez porque su padre, propietario de una empresa de alquiler de coches de caballo, lo llevara a menudo a las ventas y reuniones de cante entre aficionados. Fue el artista que más hizo por el fandango de su tierra, ya que a su gran vocación por cantar había que sumarle su línea investigadora de los estilos, así como la creación de muchas letras que reflejan perfectamente el entorno de su tierra y sus cosas.

 

ANTONIO RENGEL RAMOS. Huelva,1904 -Sevilla, 1961. A Rengel le vino pronto el duende del flamenco, heredado de su madre, Rosa, que fue una excelente aficionada. Desde niño, su manera de concebir los cantes presagiaba un futuro artístico que se iría consolidando a través de los años. El estilo de fandango de Rengel, el cantaor más señero del cante por Huelva, es el más propio y hondo de cuantos se interpretan. Enamorado de Huelva y sus cosas, captó de su tierra, de su costa y de sus pueblos, letras encantadas que determinan toda una forma de cantar con el aire de Huelva. Posiblemente su fandango sea el de mayor garra y completo de cuantos se han interpretado.

 

PACO TORONJO. Francisco Toronjo Arreciado. Alosno, 1928- Huelva, 1998. En el sentir del mundo flamenco y, por supuesto, de todos los aficionados onubenses, Paco Toronjo ha sido el artista que más ha popularizado el fandango de Huelva. Desde que su nombre comenzara a sonar - allá por el año 1950 - un buen número de fieles seguidores ha permanecido a la sombra de su forma de sentir e interpretar los muy diversos estilos que configuran la geografía cantaora de Huelva. Y por ósmosis humana, trascendieron sus cantes sus livianas fronteras y en un momento dado, todo el cante Huelva se “atoronjizó”, por pura emulación o enseñanza y Paco Toronjo llenó el mundo flamenco de su alosnerismo.

 

Haciendo uso de vuestra benevolencia, sólo enunciaré aquí a otros “ Grandes intérpretes”: Manuel Mora “El Comía”; José Sanz Urbano; Manuel Hernández Peralta “El Peque de la Isla”;Don Marcos Jiménez Orta; Juan María Blanco; Manuel de Jesús Blanco Orta “Manolillo “El Acalmao”; Juana Limón Morón “La Conejilla”; Antonio Abad; Perlita de Huelva; Manolo Limón; Antonio Toscano Toscano; Pepe la Nora; Niño León; Cojo de Huelva; Niña de Huelva; Paco Cerrejón; Manolo Castilla; Antonio García “El Brujo”; Rogelio Beltrán y tantos otros que han inmortalizado el nombre de Huelva a través de su cante, su guitarra y baile. Sin embargo, no me queda más remedio que traer aquí - porque es de total justicia - el nombre de Dolores Parrales Moreno “La Parrala”, natural de Moguer, que vivió entre el siglo XIX y XX. Las noticias más fidedignas sobre esta singular y gran intérprete nos las ha proporcionado Fernando el de Triana, en su libro “Arte y artistas flamencos” (1935). Fue la más famosa artista de su tiempo y transmisora de los cantes de Silverio; además fue la maestra del que después fue un gran cantaor, Antonio Silva el Portugués. Tal fama alcanzó esta onubense que el mismo Federico García Lorca escribió en su homenaje una de sus viñetas flamencas:

LAMPARAS DE CRISTAL Y ESPEJOS VERDES.

SOBRE EL TABLAO OSCURO,

LA PARRALA

SOSTIENE UNA CONVERSACIÓN

CON LA MUERTE.....”

Dolores La Parrala ha quedado en la historia del arte flamenco como una de las intérpretes más significativas de la época de los cafés cantantes. Y - no lo olviden - La Parrala era...... de Huelva.