Antropologia
La muerte en el flamenco | La muerte en el flamenco |
|
| escrito por Alfredo Arrebola | |
|
LA MUERTE EN EL FLAMENCO. A Joaquín Rojas, “Ad perpetuam rei memoriam”.
Rauda y veloz me llegó la triste noticia de la muerte de mi gran amigo Joaquín Rojas Gallardo (23/02/04). Si triste es la muerte por su propia naturaleza, más triste es todavía cuando ésta sucede fuera de tu ambiente natural, sin el acompañamiento y consuelo de tus familiares. Pero más aún, cuando te enteras que un amigo fallece lejos, muy lejos de su patria. Así ha sido la muerte de Joaquín Rojas: en Italia: “ la densa miel de Italia / con el limón nuestro /iba en el hondo llanto del seguiriyero” que dijo Lorca de Silverio Franconetti, el más grande seguiriyero de la historia flamenca. ¡Cómo me gustaría cantarte a ti, Joaquín, esta misma copla que tú me acompañaste con tu joven pero ya maestra guitarra, cuando por primera vez yo canté en la tierra que sólo ha podido despedirte en la triste y fría tarde del 27 de febrero! Y.. ¡ a las cinco de la tarde!/ Eran las cinco en punto de la tarde... cuando la tierra pacense – tu amada y querida tierra – te acogió: Sit tibi levis, Joaquín! Y como creyente en Cristo, Camino, Verdad y Vida (Jn l4,6) él te habrá recibido en la gloria para que toques la guitarra y forméis la “Gran juerga en el cielo” con don Ramón Montoya (Manuel Benítez Carrasco), con Porrinas de Badajoz, Enrique el Cojo ..... Yo sé, inolvidable Joaquín, que te gustaría oir, desde ese otro mundo, estas breves reflexiones de tu amigo Alfredo, porque además de tocar bien la guitarra, eras un profundo y objetivo estudioso del arte flamenco:¿Te acuerdas lo que hicimos en Plasencia sobre “Cante y toros”? ¡Que magistral lección nos has dado, Joaquín! Fueron mis palabras al final de tu conferencia. Pero también has ejercido, en silencio y máxima delicadeza, tu oficio de “Mecenas del flamenco”. Has estado presente en todos los eventos flamencos defendiendo con rigor y sabiduría los valores culturales que comportan los más variados estilos, que forman al frondoso árbol flamenco. Toda la amplia y variada familia flamenca debe rendirte el tributo de honor y gratitud por generosa labor en pro de ella. Por lo que respecta a mí, recibe, como homenaje póstumo, estas sencillas reflexiones sobre “La muerte en el flamenco”. Escucha, sin prisa, Joaquín: “ La vida no es simplemente un sistema de urgencias, sino también un pausado, ingente y quiescente esfuerzo por encontrar la verdad de la realidad”, decía X. Zubiri en “Sobre el hombre” (Madrid, 1986). La realidad óntica de la vida es la muerte, cantada en los estilos más trascendentes del flamenco. La sed de misterio que anida en el ser humano queda perfectamente descrita en las coplas flamencas. Por eso, pues, el flamenco es una SABIDURIA. Está demostrado que el hombre no puede prescindir de los dioses, porque nunca podrá explicarse el misterio de la vida y, sobre todo, el de la muerte. “De todas las fuentes de la religión –afirmó Malinowki – la crisis suprema y final de la vida – LA MUERTE - es la más importante”. Martín Heidegger, filósofo existencialista, afirmó que “el hombre es un ser para la muerte”. Sin embargo, la concepción cristiana es totalmente distinta: “Ad maiora nati sumus, nos dejó dicho san Agustín, cuando conoció la “ verdad suprema y absoluta” (Cristo). Por ahí iban precisamente tus pasos, Joaquín. Y así, por ese increíble amor de Dios por el hombre, caminamos tranquilos y serenos porque según la Sagrada Escritura “ Vita mutatur, non tollitur”. Tú, querido e inolvidable Joaquín Rojas, has cambiado de vida, pero sigues con ella en el seno de los justos. Bueno, Joaquín, te hablo así porque sé que tú gozabas con mis frases latinas y porque.... también eras un hombre culto. Mis lecturas me han enseñado que muchos filósofos han gozado leyendo el sentido metafísico de nuestras coplas flamencas: espejo trasparente de las supremas vivencias del pueblo andaluz-extremeño. Creo que el amor y la muerte han producido el mayor número de coplas flamencas. “La presencia de la muerte – escribe Ricardo Molina en “Mundo y formas del cante flamenco”, pág. 113 – es una de las constantes flamencas, en la seguiriya sobre todo. La muerte es uno de los cuatro poderes fundamentales del mundo:
He podido comprobar que la muerte es sentida trágicamente en los gitanos, y en sus cantes la tienen siempre muy presente. Tú viviste siempre entre ellos, ¿verdad, Joaquín? Para los andaluces-extremeños la muerte es una preocupación ineludible en la poesía, el cante y el folklore. Federico García Lorca, poeta de la pena, de los cuchillos y muerte, nos dejado escrito que “... España es el único país donde la muerte es el espectáculo nacional, donde la muerte toca largos clarines a la llegada de las primaveras”. Sabemos que la muerte embargaba terriblemente al poeta granadino, y en toda su obra la idea y presencia de la muerte es una constante. Lorca intuyó – según mi criterio – el sombrío imperio de la muerte, por eso en el poema “Café Cantante” establece un diálogo entre la muerte y la cantaora Dolores la Parrala.
En la poesía flamenca la muerte se nos presenta, esencialmente, como la solución total a la existencia frustrada y amenazada; así es como piensa Antonio Carrillo en “La poesía del cante jondo”,pág. 75 (Almería,1981). Asimismo, podemos observar que la muerte siempre aparece como la única respuesta real a un pueblo que en sus cantes se está interrogando, a cada paso, el sentido de la existencia: “LA MUERTE LLAMO A VOCES,/ QUE NO QUIERE VENIR,/ QUE HASTA LA MUERTE TIENE, COMPAÑERA, / LASTIMA DE MI “ (Seguiriya). La despreocupación por la muerte va inherente a la misma angustia del hombre andaluz, que huye de la amargura que le depara la existencia, y entonces “echa mano” del cante – he aquí la paradoja – para hundirse en la satisfacción que le da la tristeza surgida de lo jondo para olvidarse de sí mismo. Por tal motivo, cuando el andaluz-extremeño se acuerda de la muerte, no se rebela ante ella, salvo en los casos de la muerte violenta, ni tampoco la imprecará si no es por la muerte de un ser querido; entonces tomará una actitud, en la medida que acepta plenamente la adversidad de su precaria existencia. Sólo así, podremos comprender la indiferencia del flamenco ante la muerte:
Ante la indiferencia y desesperación, el cantaor flamenco invoca y llama a la muerte con esta terrible seguiriya:
Pero el flamenco – lo he dicho frecuentemente – es una música eminentemente religiosa, lo que le lleva a plantearse la muerte como un problema trascendental ante Dios:
En las coplas flamencas vemos anotadas las desigualdades sociales tanto en vida como en la muerte:
A través de la copla vemos que el hombre, ante la muerte cercana, hace lo posible para unirse a cualquier detalle de la vida diaria. Es la obsesión de atarse al mundo, como si no existiera separación entre la vida y la muerte. Como consecuencia de esto, aparece el respeto de los deseos del finado:
No te preocupes, amado y llorado Joaquín, porque “tu” Angeles cumplió con tu deseo y rito. Ya no te canso más, Joaquín: sigue en tu sueño profundo. Sólo te diré esto: después que te dimos cristiana sepultura, el Presidente de la “Asociación de Arte Flamenco de Badajoz”, nuestro común amigo José Luís Villares Gil, hizo memoria de ti. Todos guardamos un minuto de silencio religioso, y yo te ofrecí mi recital acompañado de la sabia y gitana guitarra de Miguel Vargas: “Ad perpetuam rei memoriam”. Te lo mereces, Joaquín, nombre hebreo (Yehoyaquin), ”Dios construye”, “Dios levanta”.Tú construiste una escuela de buenos “aficionaos” del Cante, del Baile, del Toque y de la Flamencología en toda Extremadura. Serás siempre, Joaquín, recordado en el mundo flamenco.- |
| La Caña 1 Parte |
| La Caña 2 Parte |
| La Caña 3 Parte |
| Los romances en el flamenco 1ª Parte |
| Los romances en el flamenco 2ª Parte |
| Los romances en el flamenco 3ª parte |