PERSONAJES
Cobitos (Manuel Celestino Cobos) | Cobitos (Manuel Celestino Cobos) |
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| escrito por Alfredo Arrebola | |
C O B I T O S ( 1896 - 1986 ) Un profundo sentimiento de gratitud me ha llevado a escribir este perfil biográfico, como homenaje póstumo y memoria reivindicativa, de uno de los cantaores granadinos de mayor proyección flamenca: Manuel Celestino Cobos “COBITOS”. Es cierto: Cobitos vio la luz primera en Jerez de la Frontera, tierra de cante y toros, en el año 1896. No era, pues, granadino de nacimiento, sino de adopción. La memoria de su ciudad natal quedaría sepultada en la cuneta del olvido, ya que vivió en Sevilla, emporio ecléctico del poder, del arte y de la cultura, desde que tenía un año de edad. La vida artística de Cobitos dio comienzo a una edad muy temprana; enrolado en espectáculos flamencos recorrerá diferentes pueblos de Sevilla, Jaén, Granada, Huelva y Córdoba. Precisamente fue en un pueblo cordobés - Montilla - donde tuve el alto honor de ser presentado por él como “Cantaor profesional”, acompañado de las inolvidables voces de Canalejas de Puerto Real y Cascabel de Mairena. Su magistral sabiduría fue el juez testigo de mi actuación.¡Cuán endeudado estoy contigo, MAESTRO!. Encontrándose en Tarifa (Cádiz), se fue a Tánger en un barco propiedad de su amigo el aficionado Diego Piñero, donde estaba actuando el famoso Niño Genil, gran divulgador del Garrotín, con el que cantaría Cobitos, haciéndolo después también con Joaquín Vargas Soto “Cojo de Málaga”.
En 1921 arrivó a Granada para cantar en “La Montillana”, una especie de café cantante y propiedad del guitarrista Pepe Cuellar, donde alternó con el mítico cantaor gitano Manuel Torre. Pero la suerte para Cobitos no estuvo en el cante, sino que allí conoció a la mujer con la que compartiría los restantes días de su existencia terrenal. Convertidos en matrimonio, se fueron a Córdoba, donde permanecieron siete u ocho años, según testimonio oral del propio Manuel. En Córdoba, ciudad califal y cuna de la filosofía española, ganó su primer premio en un concurso de saetas organizado por el Ayuntamiento. Era el año 1917, poco antes de finalizar la Primera Guerra Mundial. Durante los años que vivió en Córdoba, Cobitos se buscaba la vida cantando, en compañía de otros cantaores y guitarristas, en la Venta de Vargas.
Vuelto nuestro biografiado a Granada, ciudad de la Alhambra y cuna de la Hispanidad, el cante será su eterno compañero y el modus vivendi, que iba prodigando por los colmaos y distintas cuevas flamencas, especialmente en la de María La Canastera, cuya gloriosa imagen guarda mi mente. Granada acogió a Manuel Cobitos como si fuera un hijo más; él le correspondió generosa y ampliamente: con su media y delicada voz, que “rompía el azogue de los espejos”, con su profundo conocimiento de los estilos más difíciles y su dulzura cantaora consiguió el máximo respeto y reconocimiento de todos los buenos aficionados granadinos. La Peña Flamenca “La Platería” vio siempre en Cobitos el modelo de cantaor serio, fiel y ortodoxo. Y tal fue así, que en Granada Manuel Cobitos llegaría a convertirse en una verdadera y auténtica “ institución flamenca”, gastando su vida en reuniones de “cabales”, en Peñas, en Festivales y, sobre todo, participando en concursos en los que llegó a obtener cerca de veinte premios nacionales, de manera especial - yo soy testigo, como lo podría ser Manuel Martín Liñán, el mecenas del flamenco en Granada - los conseguidos en el Festival Nacional del Cante de las Minas de La Unión (Murcia).
Pero a Cobitos le cupo, además, el gratísimo honor de ser uno de los últimos cantaores que actuaron en el famoso y mítico Café de Chinitas, el de aquella Málaga “la bella y cantaora” que nos dejó dicho el sevillanísimo poeta Manuel Machado, y, más tarde, el injustamente olvidado José Carlos de Luna .En el “Café de Chinitas”,elogiado por Federico García Lorca, compartió cartel Cobitos con las figuras más relevantes del flamenco de aquella época: Manuel Torre, Pastora Pavón “Niña de los Peines”,Manuel Vallejo, Sebastián Muñoz “El Pena”, José Martín Tejada “Pepe Marchena”,etc.....
Todos los cantaores granadinos - también los demás - deberíamos estar muy agradecidos a Cobitos porque es la fuente más directa y pura para conocer cómo era realmente el cante del ruiseñor granadino Francisco Gálvez “Frasquito Yerbagüena”. Cobitos es la verdad del fandango abandolao del Yerbagüena que se negó a registrar su voz en discos.¡Rarezas del cantaor granadino!.
La memoria cantaora de Cobitos ha quedado, afortunadamente, en distintas y variadas grabaciones discográficas, sobresaliendo por los “Cantes de Frasquito Yerbagüena” y otros un tanto en desuso, como las soleares personales de Antonio Silva “El Portugués” y, sobre todo, los llamados cantes mineros: Tarantas, Levanticas, Mineras, Cartageneras, Murcianas,etc... Ni la historia, ni Granada han hecho justicia a la memoria del gran cantaor Manuel Celestino Cobos “COBITOS”. |