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D. Antonio Chacón, Pontífice del cante flamenco E-Mail
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escrito por Alfredo Arrebola   
Don Antonio Chacón

Desde siempre se ha admitido que Jerez ha sido tierra pródiga de artistas flamencos. Innumerables son los que han encumbrado el nombre de Jerez. Pero en el arte flamenco ha habido uno que ha brillado con luz propia: Antonio Chacón García, “DON ANTONIO CHACÓN” como es conocido en la historia flamenca. Posiblemente sea Chacón el cantaor menos discutido de intérpretes flamencos, y dificil sería encontrar otra persona tan enamorada de su profesión como el cantaor jerezano, ya que siendo el cante su único patrimonio, no sólo cantaba para el sustento suyo, el de sus familiares y desheredados de la fortuna, sino que Chacón cantaba porque el cante era para él una necesidad espiritual, y posiblemente fisiológica.

Augusto Butler nos dejó dicho que Chacón tuvo toda su vida la obsesión de superarse, consciencia de que así daba nuevo brillo y honra al cante que era su vida, compendio y suma de todos sus amores. Era hijo de Antonio Chacón Rodríguez y de María García Sánchez. Desde joven, Chacón ayudó a su padre en la zapatería, pero su verdadero trabajo no estaba allí sino en lo que él llevaba en su interior: EL CANTE

Chacón, músico por naturaleza había nacido sólo para cantar flamenco, cuyo oficio fue aprendiendo al unísono de la enseñanza primaria, según testimonio del propio Chacón, allá en su tierra natal, Meca del arte flamenco, donde se aprendía a cantar y bailar al mismo tiempo de ir a la escuela, y no se hablaba más que de Silverio, Curro Dulce y el Loco Mateo. Muy pronto entablaría amistad con el tocaor Javier Molina, quien, al narrar su propia vida, nos da a conocer los primeros pasos - y también fracasos- del joven Chacón en el café cantante de Juan Junquera, así como las aventuras y desventuras de los dos artistas por tierras de Cádiz, Sevilla, Huelva y Extremadura.

Chacón llegó a alcanzar el más alto rango social que conoce la historia del arte flamenco. Su celebridad fue debida a sus excelencias artísticas como a sus condiciones personales, en opinión del poeta y flamencólogo Ricardo Molina (cfr. “Obra flamenca”,pág. 156).El año 1886 sería para nuestro biografiado fundamental: ante la presencia de Enrique el Mellizo y Joaquín la Serna, Chacón siente vergüenza y miedo de cantar seguiriyas, y lo hizo por malagueñas:” DANDO EN EL RELOJ LA UNA / DE AQUELLA CAMPANA TRISTE ,/ HASTA LOS DOS ESTUVE PENSANDO / EL QUERER QUE ME FINGISTE / Y ME DAN LAS TRES LLORANDO”.Letra y música propias de Chacón. Canté -dice Chacón - por este cante que no sabía bien, y me aplaudieron mucho. Desde aquella noche quedé enamorado de las malagueñas (cfr. Diccionario Enciclopédico Flamenco, pág. 230).

La malagueña encontró en Chacón a su arquitecto y artífice supremo, como también los demás estilos :CHACON HA SIDO EL CANTAOR MAS GRANDE TODOS LOS TIEMPOS. El es, según mi criterio, el “Pontífice del Cante”, título que alcanzó día a día, por su especial forma de amoldar, perfeccionar e interpretar todos los variados estilos flamencos. Lo digo sinceramente: todos los cantaores, payos y gitanos, tenemos que beber inexorablemente en las fuentes chaconianas.La misma Niña de los Peines lo testimonió públicamente: “Chacón, en lo suyo fue único. Cantó mejor que nadie por malagueñas”. Y, con su permiso, Venerable Pastora, en todos los estilos, Don Antonio Chacón fue punto y aparte, puesto que muy pocos han tenido sus facultades.

Hecho ya cantaor, es contratado por Juan Junquera para que cante en su café de Utrera, de allí pasará a Sevilla donde actuará en el Café Filarmónico. En el otoño de 1886, Silverio lo contrata para que cante en su café sevillano en el que, según Fernando de Triana, lo hará durante ocho meses consecutivos. Poco después cantará en Málaga, regresará a Sevilla para trabajar en el Café del Burrero durante sesenta días, con tal éxito que el mismo Silverio, pese a estar ya retirado, tuvo que cantar para satisfacer a su clientela . A partir de entonces, Chacón actuará por toda Andalucía y compitiendo con todas las grandes figuras; va transformando, debido a su fama, incluso la forma de vestir de los artistas flamencos, prestándoles señorío y elegancia. El año 1889 seŕ́a muy triste para Chacón: muere su “Maestro” Silverio Franconetti.En este año, Chacón realiza un gira por España, volviendo a su Jerez para cantar con la guitarra de Javier Molina en el Teatro Eslava. De su ciudad natal marcha para actuar, por primera vez en Madrid, en el Café del Puerto, después lo hará en el Café Fornos, donde conoció al tenor Julián Gayarre, que se quedó totalmente impresionado con el cante del inmortal jerezano. Vuelto a Málaga, para actuar en el Café de Chinita, conoce a una aristócrata con la que vive una pasión amorosa durante cuatro años. De Málaga pasó a Sevilla, y ya se le empieza a llamar “Don Antonio” por su sabiduría flamenca y el respeto que causaba en los ambientes flamencos. En 1912, Chacón se marchará de nuevo a Madrid, donde estará presente en todos los cafés cantantes; y desde la capital de reino será reclamado para cantar por toda Andalucía y otras regiones. En 1914 se embarca para América con la compañía der María Guerrero. Su ,éxito - más de treinta actuaciones - fue clamoroso, y siempre era anunciado como “REY DEL CANTE ANDALUZ”

Vuelto a Madrid, serán Los Gabrieles, Villa Rosa.... los colmaos donde estará el sancta sanctorum del cante en la persona de Don Antonio Chacón, el artista solicitado para todo acontecimiento social o nacional.. En 1922 preside el Concurso de Cante Jondo de Granada, auspiciado por Manuel de Falla, García Lorca y otros muchos artistas.; en el 1923, será el artista invitado del concurso que se celebra en Huelva, es decir, que Chacón alternaba sus actuaciones en público con las fiestas privadas. También le cupo a Chacón el alto honor de participar en los dos recitales que se dieron con motivo de la visita a España de los reyes de Italia, cantando con Pepe Marchena, Pastora Imperio y Manuel Pavón, acompañados por los guitarristas don Ramón Montoya y Juan Gandulla Habichuela. En 1925, y en el Teatro Novedades de Madrid ( 24 de agosto) entregó la “Copa Pavón” a Manuel Vallejo; en el año 1928, el empresario Vedrines organiza un espectáculo con los artistas más famosos de la época,encabezándolo Don Antonio Chacón, para recorrer los teatros y plazas de toros de toda España.

Poco después, Chacón enferma y le llega la muerte el 21 de Enero de 1929, a consecuencia de una arterioesclerosis. Se apagó, así, la “LUZ ESTELAR DEL CANTE”,pero su magisterio siguió para siempre en las magníficas grabaciones que nos legó: Malagueñas, Tarantas, Murcianas, Cartageneras, Tangos, Seguiriyas, Soleares, Tientos, etc..etc. La figura de Chacón, un tanto preterida en los últimos tiempos, ha sido reivindicada por don José Blas Vega con su inestimable obra “VIDA Y CANTE DE DON ANTONIO CHACON”, Córdoba, 1986 y con el libro “Perfiles estéticos y biográficos de cantaores flamencos”.Málaga, 1998, del autor de estas líneas .