PERSONAJES
Félix de Utrera | Félix de Utrera |
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| escrito por Alfredo Arrebola | |
| martes, 02 de septiembre de 2008 | |
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FELIX DE UTRERA (1929-1998). El arte flamenco constituye, por su propia naturaleza, una trilogía formada por el Cante, el Baile y la Guitarra. Principio generalizado y admitido en el campo flamenco. Sin embargo, con frecuencia se viene diciendo y afirmando – aunque yo no estoy de acuerdo – que el “cante es de los cantaores”, es decir, son los intérpretes vocales los que han llevado el peso en la creación, modificación o desaparición de estilos flamencos. Esto es altamente significativo en el complejo y enigmático mundo del flamenco. De hecho, a las distintas versiones de los cantes por soleá, seguiriya, alegrías o fandangos se les conoce por una etiqueta nominal referente al cantaor que, supuestamente, lo inventó o tal vez incluso lo tomó de otro artista y la encajó con éxito en el flamenco. No obstante – hablo como intérprete – no es del todo descabellado pensar que el guitarrista que acompañó al cantaor tuvo “algo” que ver en la decisión sobre una determinada forma de interpretación.
Tuve la suerte de conocer a Félix de Utrera en la Universidad de Cádiz, gracias a la amistad común con el Profesor Pérez-Bustamante, quien invitó a tan exquisito guitarrista para que me acompañara en un recital de Cante Jondo en el Aula Magna de dicha universidad (1988), diez años antes de su muerte. Deseo resaltar no sólo la grandeza espiritual, humana y artística de Félix, sino también el trascendental papel que ha desempeñado en la revalorización del guitarrista flamenco y su proyección en los cantes y cantaores. Porque – no lo olvidemos - el guitarrista es el héroe anónimo del flamenco. Y, salvo raras excepciones, es el peor pagado y el menos famoso de los intérpretes del flamenco – cfr. D. E. Pohren en “El arte del flamenco”, pág. 68-; una situación injusta, porque el guitarrista es el más esforzado entre ellos. Mi larga experiencia cantaora me ha enseñado a ver que el guitarrista tiene que trabajar mucho más para aprender su oficio que el cantaor o el bailaor, dado que él no sólo ha de dominar su “instrumento”, sino que como acompañante no le queda más remedio que familiarizarse con los elementos del Cante y del Baile. Esa fue precisamente la grandeza y maestría de Félix de Utrera, ejemplo de tocaor flamenco que supo sacrificar su personalismo en aras de una ejecución fiel y ortodoxa de cada una de las formas que acompañaba. Félix conocía perfectamente la trayectoria de las viejas escuelas de los inmortales “maestros” Patiño, Javier Molina, Borrul padre, Juan Gandulla “Habichuela”, Ramón Montoya, Manolo de Huelva y, de manera especial, del Niño Ricardo, su ídolo y maestro ,y a quien rindió homenaje de pleitesía interpretando una selección de sus creaciones para concierto: “Guitarra con solera” (Madrid, Hispavox LP,18-261). El buen guitarrista flamenco, aparte de dedicar su vida en continuo trabajo, no es un mero intérprete de composiciones, sino que es, en sí mismo, un compositor de las múltiples y variadas formas melódicas que comporta la guitarra: instrumento invencible. Sabemos que en un pasado no muy lejano la guitarra flamenca era fundamentalmente un medio de acompañamiento. El tiempo ha hecho evolucionar el sentido de la técnica guitarrística. Antes al guitarrista que sabía acompañar bien no se le pedía que fuera un técnico; se preocupaba primordialmente del ritmo y del acompañamiento. Pero un día surgió de aquellos famosos “cafés cantantes” el genio renovador de la guitarra flamenca: Ramón Montoya (1879-1949), sublime creador no superado en toda la historia del flamenco y gran admirador del estilo clásico de Tárraga y Llobet. El supo adaptar al flamenco ciertas técnicas de la guitarra clásica: el trémolo, el arpegio,una fuerte valoración del picado y un uso de la mano izquierda más intenso y difícil, aunque, según la tradición, ya Paco de Lucena (1859-1898) había adoptado ciertas innovaciones de técnicas clásicas. Pues bien, todas estas innovaciones y las que más tarde desarrollaría Manuel Serrapí “Niño Ricardo” (1904-1974) las asumirá Félix de Utrera, nombre artístico de Félix García Vizcaíno, nacido el 29 de junio de 1929 en Canarias, de padres andaluces, de Utrera (Sevilla).
Félix de Utrera, como todos los guitarristas de su época, se dedicó más a tocar para acompañar el cante o el baile que actuar como solista. Eso fue lo que me contó , aparte de su inquieta vida artística por los “cinco continentes”, en casa del Dr. Pérez-Bustamante de Monasterio , allá en Cádiz, ciudad que tiene una significación especial en la vida y arte de Félix de Utrera. En la “Tacita de plata” hizo la mili, se casó y tuvo su primer hijo, pero también compartió muchas noches flamencas con Capinetti, Aurelio Seller, Pericón de Cádiz, El Beni, La Perla ,etc. Silencio sus actividades artísticas, literarias y gastronómicas, porque mi propósito es destacar qué significó Félix de Utrera en la forja y desarrollo de la guitarra flamenca, puesto que él fue el guitarrista oficial para las grabaciones de Hispavox y grabó, con diferentes casas discográficas, tal número de discos que ni él mismo sabía.
Se sabe que la innovación que puso el Niño Ricardo a la guitarra consistió - según Manuel Cano en “La Guitarra.Historia,estudios y aportaciones al arte flamenco”, pág. 91, en darle “alegría, vivacidad y personalidad” a su toque. En consecuencia, Félix de Utrera, a su manera, utilizaba estas mismas cualidades. El toque de Félix era alegre, vivo y personal, al tiempo que flamenquísimo. Por ahí vino la “hondura” de su toque. Pero, además,empleaba una característica valiosísima en el tocaor de acompañamiento: su capacidad de adaptación.¡Félix tocó mucho!: más de 300 discos grabados y 31 años, día a día, en el Corral de la Morería o de gira por el mundo con Lucero Tena nada menos que 19 años y, asimismo, tocó para muchísimos cantaores y bailaores, acoplándose perfectamente con todos. En la mente de cualquier aficionado está presente que Félix de Utrera grabó entera la antología “Cien estilos del flamenco” y una amplísima participación en la “Magna Antología del Cante Flamenco”. Por tanto, no hay error en afirmar que pocos guitarristas en la historia del Flamenco habrán superado a este canario de Utrera, hecho artista en Cádiz y uno de los insignes “Forjadores del Arte Flamenco”. Ante tal figura, José Blas Vega no tuvo duda en decir: “Oyendo tocar la guitarra a Félix de Utrera podemos percibir algo básico, elemental, que es a la vez el meollo del toque flamenco: el jondismo. Un jondismo que puede ser tanto alegre y vivaz, como sublime y dramático, según el aire, el estilo, y que recorre la aventura de los dedos sobre las cuerdas, como latido humano de una raza que se hace rosa de música temperamental e idílica. Es llegar al pedestal de los elegidos en el difícil arte del acompañamiento. Y para llegar a él ha recorrido un camino largo, intenso, constante, paso a paso y día a día”, cfr. “Prólogo” a “Acrósticos del arte flamenco”, pág. 8. Madrid, 1985. Sea, pues, este breve y sencillo perfil un homenaje póstumo a mi entrañable amigo y hermano espiritual FELIX DE UTRERA, que falleció en Madrid el día 4 de septiembre de 1998, “fiel exponente flamenco en la guitarra y en la poesía”. |