PERSONAJES
Juan Varea | Juan Varea |
|
| escrito por Alfredo Arrebola | |
| lunes, 04 de febrero de 2008 | |
|
Juan Varea (1908 - 1985) El flamenco, además de complejo y enigmático, se presenta como un fenómeno raro: ¡un valenciano, Juan Varea, llegaría a ser uno de sus más representativos! ¡Ironías de la historia flamenca!. Su voz, ciertamente es, así, se perdió en el tiempo, pero “su eco cantaor” sigue vivo entre los aficionados. Fue en Ceuta- con motivo de un festival – donde lo conocí personalmente, pero yo me sabía de memoria todo su currículo artístico. Y durante algún tiempo me identificaron como un epígono de tan sobresaliente “Maestro del Cante”. Lo confieso: soy un perpetuo deudor suyo, como dijera mi inolvidable maestro de malagueñas Pepe Navarro Rodríguez en su “Muestrario de malagueñeros y malagueñas” (Málaga, 1974), por ser, según tan ilustre perote, el primero y el más fiel intérprete de la llamada :
No lo sé – y nunca me lo he preguntado -, pero desde siempre consideré a Varea como un “Rey sin corona” del cante. Y tal “Maestro” fue – aunque él no lo aceptara por su profunda y sincera humildad - que la Cátedra de Flamencología de Jerez (Cádiz) le concedió el “Premio Nacional de “MAESTRIA” en 1983, como reconocimiento a toda a su carrera llena de honradez y dignidad. A lo que él respondió: “Hombre, yo agradezco mucho el premio, pero “maestro”… Yo no soy maestro de nada. He cantado lo mejor que he podido, aprendiendo siempre de los buenos artistas, y poniendo algo de mi parte, si llegaba el caso, con sentido…”, cfr. “Juan Varea. Lección de cante flamenco” (Hispavox (S) 150.065, Madrid, 1984). Su padre había sido arriero, tartanero, desbravador, monosabio en la Plaza Monumental de Barcelona, hombre de ventas, ferias y ruedos taurinos, hablaba “caló” y cantaba por afición. Casualidades del tiempo: Juan Varea nació el mismo año en el que se prohíben los “Cafés Cantantes”. Toda su vida de levantino- era natural de Burriana (Castellón) discurre fuera de los esquemas que nos legara don Antonio Machado Álvarez “Demófilo”: “… el cante en familias y tabernario”. El flamenco conocido por Varea se ha desarrollado en ambientes abiertos y transmitido por canales que don Antonio estaba muy lejos de imaginar.
De Juan Varea se han dicho muchas cosas, pero destaco aquí aquello de: “...Rey sin corona, custodio sin llaves, gitano por ley de matrimonio, flamenco por vocación y artista cabal por la gracia de Dios, ni el primero ni el último, nos ofrece un rincón vital desde donde mirar con ojos nuevos”. ¡El burrianenes era mucho cantaor…!
Juan, en compañía de su padre, conoció el temido barrio de Somorrostro (Barcelona) y tuvo que sufrir para superar las grandes barreras que separaban a los gitanos – casi todos andaluces – del resto de la ciudad. Allí conoció a la famosa Carmen Amaya. Pero ya antes el guitarrista Miguel Borrul (hijo) lo animó a que se hiciera profesional, haciéndole debutar en su local flamenco de Barcelona. Y en este escenario oyó cantar al madrileño Angelillo (1908 -1973), estrella del flamenco en aquella época, quien vio Juan tenía “una buena voz” y lo colocó en el Circo Barcelonés y después en Madrid. Pero el deseo permanente de Juan era estar cerca de Vallejo y Manolo Caracol, por lo que decidió marcharse a Sevilla para coger el aire de esta tierra, flamenca cien por cien.
Efectivamente: Manuel Vallejo llegó a escuchar al de Burriana, presentándolo en el Teatro Pavón de Madrid (1928) junto a Pepe el Culata y Bernardo el de los Lobitos, cantaores sevillanos; luego lo enrolaría en su espectáculo, pero nada de contrato ni sueldo. Más tarde, tras su actuación, le regaló tres duros (¡60 reales de aquellos tiempos!). Y entre bastidores se encontró con Manolo Caracol, que llegaría a ser uno de sus mejores amigos. Durante muchos años la vida de Juan Varea estuvo vinculada a la del sevillano Manuel Vallejo; también llegaría a conocer a don Antonio Chacón, “El Pontífice del Cante Andaluz”, con quien tuvo el honor de participar en las fiestas de Villa Rosa. En el año 1930 grabaría Juan su primer disco para la casa “Voz de su Amo” (AE-2.594), en un curioso experimento de fandanguillos a tres voces, con Pepe Marchena y Juan el Pescaero, cantaor de Linares.
Políticamente, no se había decantado Juan por ninguna tendencia especial, pero la guerra civil española le sorprendió en el “lado republicano”, por cuyo motivo tuvo que sufrir cárcel en Las Navas del Marqués (Avila). Como ese lugar estaba cerca de Madrid, Varea procuraba “buscarse la vida” con el cante, aunque las circunstancias le eran totalmente desfavorables, hasta que en el año 1942 entró a formar parte de la Compañía de Concha Piquer.
El flamenco espectáculo, a través de lo folklórico, llegaría al pueblo por un género poco ortodoxo, la Zambra, acomodable al piano y a la orquesta. Al burrianense le cupo la gloria de elevarla al más alto nivel de perfección, logrando con ella mucha popularidad y la equiparación en prestigio al de su amigo Manolo Caracol. Cuando Varea no hacía giras, seguía trabajando en Villa Rosa (Madrid) alternando con Pepe el de la Matrona, Bernardo el de los Lobitos, Juanito Mojama, Jacinto Almadén, Enrique Orozco, Antonio Mairena, Pericón de Cádiz, Niño de las Marianas, entre otros muchos artistas.
La Pinilla, bailaora y esposa de Rafael Farina, fue quien presentó a Juan Varea su prima Carmen Amaya, con la que contrajo matrimonio el 17 de diciembre de 1947 en Granada, en medio de una gran fiesta gitana en el Sacromonte. En ese mismo año recorre España en la Compañía de Juanita Reina y graba – REGAL – su versión de “La Niña de Fuego”; en 1948 acompañará al bailaor vallisoletano Vicente Escudero, y en el año 1949 hace, con la guitarra del Niño Ricardo, una excepcional antología: Soleares de Cádiz, Cartageneras, Seguiriyas del Marrurro, Malagueña del Mellizo, Peteneras de Medina, etc. Y ya en el 1950 pudo montar su propia Compañía. Juan trabajó, durante veinte años consecutivos, en el Tablao Zambra (Madrid) junto a Rafael Romero, Pericón de Cádiz, Manolo Vargas, Jarrito, Perico el del Lunar, etc. Con este “Cuadro de Zambra” acudiría a la Feria Mundial de Nueva York. En 1962 participó en el Concurso Nacional de Córdoba intentando conseguir la codiciada “Llave de Oro del Cante”, que – según se ha sabido posteriormente – ya la tenía reservada Ricardo Molina para Antonio Mairena. En el año 1984 recibió un sentido homenaje del mundo flamenco en el mismo lugar – Teatro Monumental de Madrid - que ganara su “COPA DEL CANTE” (1932), con la presencia del alcalde de Madrid, don Enrique Tierno Galván.
Juan Varea, hombre profundamente religioso y devotísimo de Jesús del Gran Poder, murió el día 8 de noviembre de 1985, en Madrid. Varea – hablo como cantaor – fue un fiel y magistral intérprete del flamenco, completo y redondo por todos los estilos. Era – afirma Miguel Espín y Romualdo Molina – un castellonense recriado en catalán, siempre extranjero en Madrid y Andalucía, pagó su peaje siendo más admirado fuera de España por los extranjeros. Juan Varea fue, eso mismo que dijimos al principio, un Rey sin corona. Pero el tiempo y la flamencología lo ha puesto en su sitio, es decir, el ser considerado, sin la menor duda, MAESTRO DEL CANTE FLAMENCO. Siempre será recordado por los buenos aficionados al cante puro y ortodoxo en su amplia y exquisita obra discográfica.
|