PERSONAJES
Juan de la Loma | Juan de la Loma |
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| escrito por Alfredo Arrebola | |
JUAN DE LA LOMA (1913 - 1983) La historia, en general, tiene muchas ironías; pero la flamenca, está repleta en todos sus aspectos. Este es el caso de uno de los mejores cantaores que ha tenido el complejo mundo de los llamados “Cantes de Málaga”: Juan Gambero Martín, el mijeño avecindado en Fuengirola, que llevó por todos los escenarios andaluces el alto honor de dar a conocer los más variados estilos de malagueñas. Sin la más mínima hipérbole, creo y afirmo que Juan de la Loma puede ser considerado, después de Juan Breva, el más completo cantaor de todas las variadas formas del cante malagueño. Pero su forma de ser, sencillo y humilde en el más elevado grado, le impidió estar en la cúspide de la fama. Sin embargo, el “auténtico y verdadero” aficionado al cante sabe que Juan era una enciclopedia por Jaberas - el cante más representativo de Málaga, según mi criterio - Verdiales, Rondeñas, Malagueñas, Serranas , etc...... Fue, realmente, el sabio escondido en la más estricta intimidad, que solamente habla cuando le preguntan. Mi juicio está basado en los muchos años de fiel convivencia, durante los cuales yo tuve la dicha y recompensa espiritual - como también flamenca - de estar gozando de Juan de la Loma, gracias a la estrechísima y familiar amistad que le unía con el “objetivo y profundo flamencólogo” don José Baena Romero, alma mater y mecenas del arte flamenco. ¡Cuántos beneficios no reportó al flamenco este “testarudo” aficionado, hoy sepultado en la cuneta del olvido!. ¡Sic transit gloria mundi, que dijo el poeta! Sería un capítulo muy importante en la biografía del cantaor mijeño el conocer bien las relaciones de estos dos célebres personajes flamencos y sus conexiones con ese enigmático “mundillo” que, por desgracia, envuelve el cante, y que tantas páginas de subliteratura ha originado. Tanto Juan como Pepe configuraron un perfil estético y flamenco sui géneris en la breve, pero profunda, historia flamenca.
Mi gran amigo, paisano, compañero y objetivo investigador y meticuloso crítico de “Arte Flamenco”, Paco Vargas, me pide, desde su ya querida Marbella, unas palabras sobre Juan de la Loma. Lo que no sólo acepto sino que agradezco, por tener la suerte de manifestar, con la más ortodoxa fidelidad, qué fue y qué significó este “gran y enciclopédico” cantaor en mi vida artística. No me queda más remedio sino decir que mi primera grabación discográfica fue precisamente con Juan de la Loma: ”MISA DEL CANTE FLAMENCO”, editada por “PAX”, en Madrid el año 1969, junto al cante de Carmen Florido y la “magistral” guitarra de PEPE DE BADAJOZ. A partir de aquí, fueron innumerables las veces que compartimos cartel no sólo en festivales, sino también - y con relativa frecuencia - charlas-recitales. Esta es la verdad: El me informaba de los aspectos históricos y anecdóticos que conllevan los cantes, incluso me corregía con la máxima dulzura y bondad; yo simplemente los explicaba e interpretaba. Debo recordar - hic et nunc (= “aquí y ahora”), como narran los clásicos - que una de las experiencias más bonitas de mi vida tuvo lugar en el pueblo murciano La Unión, cuando Pepe Baena fue invitado por la Peña Flamenca “Rojo el Alpargatero” para dar una conferencia sobre “Los cantes mineros”. Fue extraordinaria y espectacular la información que dio “el tío de Fuengirola” - así era conocido por aquellos pagos - acerca del origen y desarrollo histórico-musical de este cante. Pero no menos sorprendentes fueron las interpretaciones del “Niño de la Loma”. Las notas musicales de la guitarra estaban en las manos de Juan Cobos “Juan de Córdoba”. Yo, en aquella ocasión, fui un simple colaborador. Jamás pude imaginar que un cantaor fuera capaz de desarrollar tantas y tan variadas formas de cantes mineros; no “Cantes de Levante”, como intentan hacer ver. Nada más lejos de la realidad histórica, flamenca y musical.
¡Cuántas, y no menos maravillosas, “cosillas” podría yo contar de aquel inolvidable “ruiseñor del cante minero”! Así lo calificaba siempre el fiel y recto estudioso (flamencófilo) extremeño don Manuel Yerga Lancharro. Por eso creo tener razón cuando he dicho, en repetidas veces, que en el mundo flamenco existen muchas ironías..... Y Juan de la Loma fue una de ellas. Juan nació para cantar.... Y no hizo otra cosa que cantar, y siempre lo hacía bien. Desde que empezara, con sólo catorce años, en el inmortal “Café de Chinitas” de Málaga, de esa “Málaga cantaora” de Manuel Machado que él supo llevar por bandera e insignia de sus cantes. Juan de la Loma tuvo el honor de cantar con las primeras figuras del flamenco, como Manuel Vallejo, José Cepero, Pepe Marchena, Palanca, Pastora Pavón “ Niña de los Peines”, Joaquín Vargas “Cojo de Málaga”, Pepe Pinto, El Carbonerillo, El Pena, y otras figuras de su época. Sin el más mínimo rubor, debo manifestar a los cuatro vientos que Juan Gambero Martín “Niño de la Loma” ha sido un excelente, enciclopédico y ortodoxo cantaor. La historia lo pondrá en el sitio que le corresponde, aunque hayan pasado muchos años que se fue de entre nosotros. Y esa es labor que realizará, en el más elegante y fiel estilo flamenco, don Francisco Valero Vargas “PACO VARGAS” acerca de la personalidad artística y humana de aquel empedernido concursante en sus últimos tiempos artísticos. Porque Juan quería reciclarse en la verdad de los cantes malagueños y mineros. Esa, y no otra, fue la razón de presentarse en tantísimos concursos, alcanzando primeros premios en La Unión, Linares, Málaga, Fuengirola y otras localidades andaluzas. Su casa fue siempre lugar de acogida de cuantos le buscábamos para conocer la verdadera” esencia” de los cantes antiguos. Una Peña Flamenca y el “Concurso de Cante EL JABEGOTE” honran la memoria de tan enciclopédico y humano cantaor.
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