PERSONAJES
Juanito Valderrama | Juanito Valderrama |
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| escrito por Alfredo Arrebola | |
Es cierto: el hombre es lo que él se hace. Cada persona se labra su propio camino y porvenir. Es, sin duda, la síntesis histórica del veterano cantaor Juan Valderrama. No hay duda que el instrumento más poderoso en el universo lo posee el ser humano .Es su cerebro, fundamento y causa primera de la sabiduría natural en cada persona; y es el causante de todas las realizaciones conseguidas, de los proyectos más audaces, de los inventos más inverosímiles y de todos los adelantos de la moderna tecnología, de la mejor música y, en definitiva, de todo lo que existe. Aún más: el cerebro gobierna todo nuestro cuerpo, desde la célula más pequeña al órgano más grande. En una palabra: define y valora el status social, político y moral del hombre. Esto ha sido, para mí, el más genial, enciclopédico y universal artista jienense, nacido en Torre del Campo en el año 1917, JUAN VALDERRAMA BLANCA.
Juan ha desarrollado una espléndida labor artístico-cultural durante sus más de sesenta años en el mundo del arte flamenco. No es la primera vez que escribo sobre Valderrama, ya que en la Gran Enciclopedia de Andalucía me cupo el alto honor de reseñar su biografía. Lo hice, lo mismo que ahora, como Cantaor, de cuya profesión me siento muy orgulloso. No me duelen prendas manifestando que son públicos y notorios los elogios y alabanzas que siempre he tributado a Juan Valderrama, el cantaor que “mejor oído” ha tenido para los cantes. Esta afirmación no es producto del momento circunstancial, sino que desde siempre, y con la mayor objetividad, he reconocido y admirado su “sabiduría flamenca”. Lo sé por propia experiencia. Y podría afirmar, sin la menor duda, que Valderrama ha sido el “único Cantaor” en la historia flamenca capaz de afinar la guitarra dando él las entonaciones/tonos, es decir, cantando. MAESTRO,¡Chapeau!. ¿Por qué? Sencillamente porque este inmortal jienense es un genio musical - sin haber pisado un Conservatorio de Música -, como en otro tiempo lo fueron Enrique el Mellizo, don Antonio Chacón, El Cojo de Málaga, Marchena......Sí, Marchena. ¡No se me asusten, amigos aficionados/flamencólogos!.
Juan Valderrama es, además, un estudioso serio, profundo y objetivo de todos los estilos flamencos; un buceador de los cantes más rancios y arcaicos. Jamás sintió Juan el más mínimo cansancio en averiguar los posibles orígenes del cante; anduvo preguntando de venta en venta, de colmao en colmao, oyendo a los desconocidos maestros porque él deseaba apagar el fuego de su corazón por los más variados estilos. Todo lo cual le ha llevado a poseer un conocimiento amplísimo de todas las formas flamencas. Lo sé de fuentes directas y fidedignas.
Valderrama ha sabido labrar y cultivar con el mayor esmero los dones musicales que el cielo, Dios, la Naturaleza le concedió gratuitamente. Pero él los ha sabido multiplicar. Y es verdad: la “sabiduría” lo envolvió; mas él la fue cultivando a lo largo de su existencia. Y según mi creencia, Dios le dotó con los “dones musicales” que precisamente son los que más se asemejan a El, don sapiencial y espiritual per se. Juan, con su talento natural, sometió y estructuró la “sabiduría y la disciplina” en la comprensión histórica y musical del complejo mundo flamenco. Tal vez -pienso yo - radique aquí el por qué ha sido “Primera figura” del flamenco durante más de cincuenta años consecutivos, y no sólo en Andalucía sino también fuera de ella. Y, según tengo entendido, jamás tuvo Valderrama la osadía de acudir a las subvenciones oficiales, sino que él mismo proyectaba y montaba sus numerosos espectáculos desde el año 1940 que estrenó en el Teatro Pavón de Madrid “El poeta pastor” y “Solera del Sacromonte”.
A partir de este año, con su compañía propia, no cesa de presentar nuevos espectáculos en Madrid, con los que recorrería España entera y muchos países extranjeros como Francia, Alemania, Argentina, México, Costa Rica, etc. Querer relacionar el título de todos sus espectáculos sería algo baladí, puesto que han sido innumerables. Sin embargo, hay un título que siempre me ha llamado la atención: “MI VIDA ES EL CANTE” que llevó a cabo, en el año 1954, con Fernanda Romero y Manuel Serrapí “Niño Ricardo”, en el Teatro L’Etoile en París. Por tanto, ¿quién podría negarme que el “Cante” define y llena plenamente la vida de Juan Valderrama?
Si la Sagrada Escritura nos dice que “Sapientia fons felicitatis et inmortalitatis -cfr. Libro de la Sabiduría 1, 1 - Juan Valderrama comprendió perfectamente, desde su debut profesional (1931) en el Teatro Metropolitano de Madrid, que la “sabiduría flamenca” era la fuente de su felicidad e inmortalidad artística. Se ha cumplido a la perfección: él solo se trazó su camino y se labró sobreabundantemente su por venir. Con esa forma de concebir el arte, adquirió las suficientes fuerzas para desarrollar la “sabiduría natural” que posee en el Cante - Juan conoce y ha grabado en discos todos los estilos -, en la Canción - inigualable fenómeno de la melodía- y en la llamada Poesía popular - Valderrama es el compositor de sus letras - y hasta en el mundo de la cinematografía plantó sus pies y su talento natural.
A la sombra y nombre del eximio artista de Torre del Campo (Jaén) se han forjado y proyectado otros muchos artistas flamencos que están en la mente de cualquier aficionado. Es decir, Juan Valderrama Blanca ha sido antorcha, mentor, guía y maestro de innumerables artistas del Cante, del Baile y Toque: otra manera de cultivar y desarrollar su capacidad intelectiva. Yo también, como Cantaor, manifiesto públicamente mi agradecimiento por sus enseñanzas y orientaciones artísticas que él supo inculcarme cuando fui profesor de su hijo José María, Abogado y Artista. Podría referir de Valderrama otras muchas cosas que ignora, tal vez, el mundo flamenco. Juan Valderrama ha sido - lo digo con la mayor sinceridad posible - la expresión vivencial de una sabiduría natural e inmanente del arte flamenco. |