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escrito por Alfredo Arrebola   
jueves, 24 de enero de 2008

Cantaora flamenca del siglo XIX

PACA AGUILERA (1877 – 1913)

De dos maneras puede interpretarse el sintagma “La mujer en el arte flamenco”:

  • a) como elemento “creador, reelaborador o transmisor” de cantes, y
  • b) como elemento “subjetivo y objetivo” en la expresión poética y musical de las vivencias más radicales de los mismos cantaores.

En el presente trabajo, queremos dar a conocer a una mujer de capital importancia en la “recreación y transmisión” de diferentes estilos flamencos: PACA AGUILERA. Cualquier aficionado sabe que el periodo comprendido entre 1860 y las primeras décadas del siglo XX, los llamados “cafés cantantes” vivieron sus mejores momentos. Esta época fue de tal esplendor, que muchos flamencólogos suelen llamarla “Edad de Oro del Arte Flamenco”. En este ambiente, las mujeres desarrollaron una extraordinaria labor no sólo en la creación de nuevas formas flamencas, sino también en su transmisión y difusión. En la mente de cualquier aficionado está viva la idea de que fueron numerosas las cantaoras, bailaoras y guitarristas que alcanzaron fama en aquellos locales no sólo en Andalucía sino también en Madrid, Barcelona, etc..

Sin embargo, hay que reconocer también que las mujeres flamencas se vieron obligadas a convivir en un mundo marginado y mal visto, como asimismo tuvieron que soportar el calificativo de gente de “mal vivir”, tal como lo señalaron la mayoría de los escritores del 98. “Acostumbradas a lidiar con este peso – afirma Loren Chuse en “Mujer y Flamenco”, pág. 13 (Sevilla, 2007) – no dudaron en provocar y escandalizar a aquella clientela masculina que abarrotaba sus actuaciones”. Sin embargo, nadie puede negar la gran aportación a la historia flamenca que ha ofrecido – y sigue haciéndola – la mujer. Esta fue, en esencia, la tesis fundamental de mi obra “Presencia de la mujer en el Cante Flamenco” (Málaga, 1994), es decir, reivindicar los méritos y gloria artística de la mujer en todas las épocas del flamenco.

 

La Flamencología, arrancando propiamente desde Estébanez Calderón, don Antonio Machado “Demófilo y, sobre todo, del cantaor, guitarrista y escritor Fernando el de Triana , nos hace comprender el gran papel de la mujer en el arte flamenco, en su trilogía de Cante, Baile y Toque. Serafín Estébanez Calderón “El Solitario” (1799 -1867) en sus “Escenas andaluzas” (Madrid, 1847) ya nos deja constancia de la presencia de cantaoras en el siglo XIX, entre las que menciona a María de las Nieves, Dolores de Cádiz, Perla y La Jabera. Demófilo (1846 -1893) nos ofrece los nombres de La Andonda, María la Jaca,Tía Salvaora, María la Regalá, María Borrico, Juana la Sandita, Mercedes la Serneta….; y, de manera especial, Fernando el de Triana (1867 -1940), quien en su libro “Arte y Artistas flamencos” (1935) refleja fielmente el paisaje flamenco de las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX. Exactamente en la página 160 (Ediciones Demófilo, 1978), el artista sevillano nos dice que “… Paca Aguilera fue la cantaora que mejor imitó a la Trini (gloria del pueblo malagueño y figura gigantesca del cante andaluz); a Paca Aguilera, excelente artista a quien tuve el gusto de conocer desde que era niña, cuando cantaba en la plaza de Villasis, en Sevilla, acompañada a la guitarra por su hermana María, que fue una buena guitarrista. Fui yo el primero que presentó a Paca en un escenario en Cartagena (Murcia). Después marchó a Málaga, y copió el cante de la Trini con tanta exactitud, que en ciertos momentos y detalles de los cantes no le faltaba más que llamarse Trinidad. En estas condiciones llegó a Madrid, en tan buena hora, que dijeron los madrileños: Esta es para nosotros”. Y allí murió el 18 de Enero de 1.913, a las diez, en su domicilio de la calle del Águila, 9, bajo, falleció de gastroenteritis. Testimonio aportado, con certificado oficial, por el gran aficionado rondeño D. Jesús Jiménez Sánchez y la colaboración de su hermano José Luís.

 

Pero la rondeña Aguilera no se limitó sólo a imitar las huellas profundas del cante de la Trini, sino que buscó el más alto protagonismo en los estilos de Levante, Tangos, Seguiriyas, Peteneras, Guajiras y, sobre todo, en las Soleares, tomadas posiblemente de su paisana Anica la de Ronda (1855 -1933), aunque está demostrado que los tres estilos de soleares que se atribuyen a La Andonda fueron recogidos por Paca Aguilera, quien se convirtió en su mayor divulgadora, cfr. A. Arrebola, op. cit. pág. 103. Tan es así que La Rubia grabó los estilos de La Andonda con el título de “Soleares de Paca Aguilera”, como afirman Luis Soler Guevara y Ramón Soler Diaz en “Antonio Mairena en el mundo de la Seguiriya y la Soleá”, pág. 300 (Málaga, 1992). Como asimismo, está demostrado que la cantaora rondeña dio a conocer los estilos soleaeros de Mercedes la Serneta (1834 – 1912), Enrique el Mellizo (1848 -1906) y de su paisano Juan Breva (1844 – 1918), tal como lo demuestra Pepa Sánchez Garrido, hija de Naranjito de Triana, en su libro “Cantes y Cantaores de Triana” (Sevilla, 2004).

 

Respecto al cante por malagueñas, Paca Aguilera no sólo divulgó los “Cantes de Juan Breva”, de la Trini, Canario, El Caribe, Maestro Ojana, Chacón, Mellizo, sino que, basándose en lo ecos profundos y melodiosos de La Trini, creó su propia malagueña de la que hizo fiel copia el cantaor madrileño Pedro Martín “Chato de las Ventas”, en opinión del flamencólogo Manuel Yerga Lancharro, fallecido recientemente. La “Malagueña de Paca Aguilera” ha sido rescata gracias al cantaor Diego Clavel en su obra “”La malagueña a través de los tiempos” (Málaga, 1992), Disco l, Cara B,num. 3.

 

El perfil biográfico de la inmortal cantaora – ofrecido gentil y cariñosamente por mi viejo y fiel amigo José Luís Jiménez Sánchez – quedaría, en síntesis, así: “Francisca Aguilera Domínguez, hija de Nicolás Aguilera Villalba y de Francisca Domínguez Sánchez, nació en Ronda (Málaga) el 15 de Enero de 1877, en la calle Zamorano. Fue la décima de catorce hijos. Gracias a su hermana María, cinco años mayor que ella, fue introduciéndose en el mundo flamenco que por aquella época existía en Ronda: Cafés Cantantes y Tablaos fijos como Fornos, El Pollo, La Primera de Ronda, y esporádicos que tenían sus sedes en la Plazuela de Lamiable, Carrera Espinel, Plaza de Alarcón, Calle Sevilla, San Carlos … Que Málaga fuera, por entonces, la capital con mayor número de espectáculos, sembraba tal inquietud en Paca que soñaba con llevar su arte a la ciudad que muy pronto le aplaudiría. Actuó, con su hermana María, en los cafés cantantes El Sin Techo, El Turco, El Chinitas.., alternando en ocasiones con su paisana Anilla la Gitana (1855 -1933). Sus actuaciones recorrieron todo el territorio nacional”. Fueron sus guitarristas Salvador Ballesteros, Ramón García, Ángel de Baeza y Manuel López. La Peña Flamenca Tobalo, de Ronda, en el vigésimo quinto aniversario de su fundación, dio a conocer sus cantes con la publicación de un disco compacto: Tangos, Peteneras, Malagueñas, Soleares, Seguiriyas, Guajiras, Jotas, etc.

 

En la encrucijada del ser andaluz, proyectado en las vivencias del arte flamenco, sigue vigente la recia personalidad de PACA AGUILERA, cuyos restos mortales yacen en la fría fosa común del cementerio La Almudena (Madrid, 19/01/1913), esperando esa mano que haga justa memoria discobiográfica de la máxima exponente del “cante rondeño” y, sin duda, la mejor cantaora malagueña, junto a Trinidad Navarro “La Trini”, de todos los tiempos.