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LA MUSICA MUSULMANA, JUDIA Y GREGORIANA EN EL FLAMENCO
Semana Cultural de Chauchina, 17/4/3013
Alfredo Arrebola, Profesor –Cantaor. || Guitarrista: Ángel Alonso
1.-Música musulmana y Flamenco
El Flamenco, en su trilogía de Cante, Baile y Toque, es un sistema complejo de vivencias; define perfectamente a esta Andalucía que, durante siete siglos, estuvo sometida al poder islámico. Y así como lo español medieval continúa vivo entre los sefardíes- afirma el musicólogo y flamencólogo Arcadio Larrea - cuya amistad recuerdo con satisfacción y alegría - quienes en Oriente Medio y Norte de Africa conservan las palabras, los modos, el acento y el tono que emplearon sus antepasados en la lejana y añorada Castilla, así también la música medieval española vive en dos de sus lenguajes: el de la Hispania cristiana, que mantiene la nostalgia de los judíos exilados, y el del Al-Andalus, la España musulmana, que en el corazón de los árabes sigue evocando los idos esplendores del ensueño que es Granada.
La Música andalusí o arábigo-andaluza es, sin duda, una de las más vivas muestras del patrimonio artístico de Andalucía y representa, además, un fragmento de la gran civilización que floreció en esta tierra. Hoy se puede escuchar en formas bastantes cercanas a las que tuvieron en sus fases más primitivas de esplendor y apogeo gracias a los países del Magreb, por cuya razón – afirma Juan Orella en “La música arábigo-andaluza” (Málaga, 1980) – se puede afirmar que es la misma que se interpretaba en Córdoba, Sevilla, Málaga, Granada y otras ciudades andalusíes, casi exenta de alteración, debido a las tradiciones que una generación tras otra la han trasmitido. Fenómeno idéntico al que ha sufrido el Flamenco, conocido por transmisión oral. Sólo tenemos algunos testimonios sonoros recogidos en cilindros – hacia finales del siglo XIX – y durante el primer tercio del siglo XX..
Ahora bien, en cuanto al alcance de la influencia real de la música árabe en la música occidenteal – tema que ha dado origen a una abundante bibliografía y a no pocas polémicas – se puede dceir:
1º: La Andalucía medieval fue el resultado de varias culturas sucesivas y aún simultáneas, entre las que cabe destacar la griega, la romana, bizantina, cristiana y árabe. La música arábigo-andaluza no es más que el resultado de esa confluencia de culturas. El flamenco, objetivamente hablando, es el resultado de las complejas culturas que han ido llegando a esta tierra andaluza.
2º.- Conforme a los estudios realizados, se puede afirmar que ni una sola melodía escrita de las que cantaron o tocaron los árabes andaluces de la Edad Media, en testimonio del Profesor de Músicología de la Universidad de Granada, Antonio Martín Moreno, lo que dificulta extraordinariamente el saber con certeza cómo era exactamente la música practicada por ellos. Esta misma teoría la podemos trasladar a los distintos estilos flamencos que conocemos por “tradición oral”: Seguiriyas del Planeta, El Nitri, El Fillo, Silverio, Enrique el Mellizo ,etc…
3º.- Es innegable, conforme a los testimonios literarios e iconográficos llegados hasta la presente, la influencia de la cultura musical arábigo-andaluza en la España medieval, para lo cual tenemos el inestimbale y nunca bien ponderado testimonio del ilustre orientalista y catedrático de Lengua árabe, don Julián Ribera Tarragó (1858 -1934), reflejado perfectamente en “La música árabe y su influencia en la española” (1927) y del no menos insigne D. Higinio Anglés y otros muchos musicólogos europeos, apoyándose para ello en los tratados musicales árabes de la época y, sobre todo, en la musicología comparada. Testimonio que podemos aplicar a los cantes flamencos, desde la música musulmana (árabe y mora), judía y gregoriana (cristiana).
Tuve la suerte y el gran honor, cuando yo dirigía el “Aula de Flamencología” de la Universidad de Mála (1977 - 2005), compartir estas relaciones de similitud musical con la ORQUESTA DE MUSICA ANDALUSÍ DE TETUÁN, dirigida por Mohamed Larbi Tensamani. Los asistentes pudieron comprobar “in situ” el parecido entre los primitivos cantes flamencos (Seguiriyas, Cabales, Caña, Verdiales…) y la música arábigo-andaluza, transmitida a lo largo de los siglos por tradición personal (no escrita) de generación en generación. Esta orquesta intentaba interpretar la misma música practicada por los árabes andaluces de los siglos IX al XV.
Sin embargo, es digno de mencionar el radical contraste entre la idea general con que el ciudadano medio español ha venido atribuyéndole al Flamenco una paternidad esencialmente islámica (de árabes y moros que, por otra parte, son pueblos distintos), y el énfasis con el que algunos profesores y eruditos han negado toda participación en dicho arte a esos pueblos. Mi criterio, tras una larguísima experiencia cantaora e investigadora, es que la verdad puede estar a medio camino entre teorías. Semejante fenómeno se da en ciertos ¿flamencólogos? que sostienen y defiende a capa y espada que el flamenco es patrimonio exclusivo de los gitanos. Nada más lejano a la verdad.
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