FLAMENCO
Cultura Flamenca
FLAMENCO Y UNIVERSIDAD | FLAMENCO Y UNIVERSIDAD |
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| escrito por Alfredo Arrebola | |
IntroducciónHe afirmado en numerosas ocasiones que el flamenco es “algo universal”: expresa los sentimientos más comunes que hay en el ser humano, y porque es una tremenda realidad vivencial que está en la misma esencia metafísica del hombre. El flamenco no es sólo de Andalucía: aquí se dieron sus raíces musicales, pero las sociales, las filosóficas y psicológicas se han dado también en todo el Este español. Aún más: en cualquier sitio. Sirvan, pues, estas palabras de introducción para todos los que se dedican, con la mayor fe e ilusión, a investigar el fundamento último de la razón de ser del Arte Flamenco. El profesor y político catalán Ernest Lluch, manifestó públicamente que jamás se debería permitir que el flamenco entrara en las aulas universitarias. Hizo estas manifestaciones cuando era Rector Magnífico de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo ( Santander): ¡Cómo se equivocó totalmente!. Invitado, junto con mi guitarrista ANDRES CANSINO, por el Ilmº Sr. Vicerrector Prof. Dr. Don Antonio Sánchez Trigueros, he impartido un TALLER DE CANTE FLAMENCO. “El arte de interpretar el Cante Jondo”, durante el mes de agosto de 2001 en la famosísima universidad internacional de Cantabria. Grande e inesperada fue mi sorpresa cuando recibí la llamada de dicho Sr. Vicerrector para comunicarme que el taller de flamenco había obtenido, en votación secreta, la máxima puntuación, incluso había superado la nota del “Seminario de Teología” donde había el mayor número de alumnos. Puedo contar, porque es verdad, que alumnos de Seminario de Poesía, de Novela y de Teología se pasaron al de Flamenco: la mayor alegría de mi vida artística. Esta, y no otra, es la razón que me ha llevado a exponer mis ideas acerca del “Flamenco y Universidad”, o lo mismo: “El flamenco en la Universidad”.
Con fecha 9/9/1990 publiqué en el Diario “El Sol del Mediterráneo” (Málaga) un artículo (“El flamenco en la Universidad”), en contestación a las declaraciones del Poeta y Ensayista D. Félix Grande Lara quejándose de que el flamenco no figurara en la “Ratio studiorum” del estamento docente superior, cual es la Universidad. Argumentaba Félix Grande, autor de “Memorias del flamenco” (Madrid, 1979), que en otros países, ajenos a la cultura flamenca, existen centros de Enseñanza del Cante, Baile y Guitarra .La queja del distinguido poeta, ensayista y flamencólogo la he llevado siempre conmigo: El flamenco debe tener su sitio en la Universidad y en los Conservatorios de Música. Y tiene su “razón de ser” no sólo por sus intérpretes, sino porque forma parte del acervo cultural del pueblo andaluz; un pueblo que es el único que tiene una “cultura milenaria y autóctona”, como lo dejó dicho don José Ortega y Gasset en su “Teoría de Andalucía” (cfr. Revista de Occidente,1927). Mis largas y contínuas experiencias flamencas con universitarios nacionales y extranjeros me obligan, una vez más, a llamar a las puertas de la Administración para que de una vez por todas sean creadas legalmente las Cátedras de Flamenco (Cante, Baile y Toque) ,o de Antropología Cultural: Flamenco, tal como reza en la Universidad de Málaga en los “Cursos para Extranjeros”. No nos engañemos: No existe ninguna “Cátedra de Flamencología” ni en Granada, ni en Córdoba, ni en Sevilla, ni en Málaga. A lo máximo que se ha llegado es crear “Aulas de Flamencología”, dentro del Vicerrectorado de Extensión Universitaria. Lo demás es un puro cuento, y atribuirse prerrogativas que sólo existen en las calenturientas mentes de ciertos flamencólogos. Nadie, absolutamente nadie, puede llamarse “Catedrático de Flamencología”. Hay bastantes Doctores en Filosofía y Letras y en Ciencias, los cuales jamás se autodenominan catedráticos, ni siquiera flamencólogos: detestan la terminología; algunos sólo admiten llamarse “flamencófilos”: tienen “sentido común” , que, por desgracia, es el menos común de los sentidos. Nuestra misión, por tanto, debe ser luchar, luchar hasta conseguir que el Arte Flamenco tenga la misma categoría universitaria que el Folklore, la Música y la Musicología implantada, desde hace unos años, en la Universidad de Granada. Podemos competir con cualquier profesor de esas especialidades. El flamenco, desde el punto de vista histórico, semántico, filológico y, sobre todo, musical - no me arrepiento de decirlo - forma parte del folklore . Por tanto, debe figurar “academicamente” -no como apareció en el BOJA - en las Cátedras de los Conservatorios y en la Universidad Andaluza, al menos. Nunca como “cursillos/talleres” concedidos por la benevolencia y el “ultraandalucismo” de los políticos de turno. Pienso que todos somos responsables - unos más que otros - de que el Flamenco no esté “reglado académicamente”. Pero los políticos, mucho más: les duele el flamenco, pero sólo en determinados tiempos: O tempora, O mores, M.T. Cicerón, pero en andaluz.ç
Revalorización socio-culturalEn el curso 1977-78, y a propuesta del Vicerrector de Extensión Universitaria, Profesor Dr. Sánchez-Mesa Martín, fue creada el AULA DE FLAMENCOLOGIA de la Universidad de Málaga, siendo nombrado Director el autor de estas líneas por el propio Rector Magnífico, Prof. Dr. Smith Agreda. En el acto de apertura, celebrado en la Peña Flamenca “JUAN BREVA”, dijo textualmente el Sr. Vicerrector: “... Pretendemos que el arte del pueblo traiga a la Universidad la validez de su honda filosofía y su profunda naturaleza de cultura viva, no manipulada ni dirigida, que, a través de los tiempos y en la evolución de sus formas, alcanzó, como muy pocos lenguajes artísticos, acoplamiento exacto y agudo entre el sentimiento que lo motiva y la forma espontánea de expresarlo. Letra y música, ritmo y tono, dicen aquí, de manera honda, la dimensión de lo humano. La Universidad promociona esta actividad fundamentalmente por ser el Cante Flamenco un fenómeno claramente cultural y artístico, expresión singular de un pueblo, de sus sentimientos, alegrías, costumbres, penas y desventuras, válido como documento, no sólo para el estudio y expresión del pasado, cercano o remoto, sino también para el presente”.
Estas palabras deberían ser meditadas por los Miembros del Consejo Rector de las Universidades Andaluzas , y valorarlas en sus aspectos académicos. ¿Por qué? Porque su arraigo arrastra desde nuestro ayer todo un legado verdadero; por lo que para sí recaba la naturaleza de “hecho cultural pleno”, sobre el que nuestro hoy se proyecta, dándole, así también, la continuidad necesaria a todo fenómeno de cultura viva y capaz de atraer, tanto a la atención del estudioso y equilibrado investigador, como la del artista contemporáneo y comprometido con su tiempo. Es ciertamente la Universidad la que viene obligada, sin paliativo alguno, a la investigación y prácticas, también a niveles populares, del hecho cultural, sin buscar en ello otros fines distintos que la propia promoción y divulgación de la cultura. Por tanto, tenemos que aceptar el contenido cultural y artístico del Folklore y del Flamenco; sin embargo , hay que ser muy cautos en la sistematización docente y discente de una materia que se define por su carácter eminentemente artístico, como le ocurre al flamenco auténtico.
Debo manifestar ,por mi parte, que he trabajado con todas las fuerzas del alma para dar al flamenco un carácter serio, objetivo, cultural, formativo y, sólo en mínimas dosis, científico, que, por cierto, también lo tiene. Y tal fue así que en el 8º Congreso de Actividades Flamencas, organizado por la Peña “Juan Breva” y celebrado en Fuengirola en Octubre de 1980, presenté, como algo raro e inaudito, una “Comunicación sobre el flamenco en la enseñanza”, tras una larga experiencia docente. Asimismo, en el XI Congreso Nacional de Actividades Flamencas, celebrado en Granada en septiembre de 1983, volví a defender una Ponencia, titulada “El flamenco en la Universidad” que fue total y plenamente aceptada y publicados sus puntos programáticos, es decir, su defensa, sus contenidos y programación teórica y práctica. Todo mi pensamiento ha estado siempre basado y fundamentado en la práxis de Cantaor e Investigador. La experiencia me fue señalando cómo tenía que ser impartida la enseñanza del flamenco, a la que ineludiblemente tuve que añadir el folklore: el tiempo me enseñó que flamenco y folklore semánticamente están en el mismo campo del saber popular. Todo esto no ha sido más que producto de mi inmanente inquietud por la “revalorización socio-cultural” del flamenco, una vez observada la “incultura” de la amplísima cultura que conlleva el Arte Flamenco en sus aspectos históricos, literarios y musicales desde que el pueblo andaluz perdió la memoria de su legado cultural. Y quiero aprovechar para proclamar a los cuatro vientos que los artistas hemos tenido también nuestra parte de culpa de la “valoración” del flamenco, por ignorar cuál es la esencia histórica, literaria y antropológica de este complejo y enigmático arte andaluz.
Creo plenamente que conocer los “valores culturales” del flamenco nos llevaría a una especie de “ciencia” incrustada, sin duda, dentro del Folklore General, abarcando otras materias o disciplinas: Antropología, Literatura, Religión, etc... y, por tanto, el flamenco cultural y experimental. Pregunto: ¿Hasta cuándo vamos a esperar a la implantación de Cátedras de Folklore/Flamenco en nuestra Andalucía, al menos? Porque un Aula de Flamencología no es - según mi experiencia - suficiente a la luz de una “Ratio studiorum”. No inspira confianza académica en los alumnos que desean acceder a ella. Por consiguiente, es imprescindible “regular” los conocimientos del folklore y del flamenco, a fín de formar parte de los estudios universitarios: esa es la mayor aspiración del mundo flamenco. |