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escrito por Alfredo Arrebola   
martes, 12 de febrero de 2008

Música judía y Flamenco.

No cabe la menor duda que el flamenco no es más que el resultado de las diversas culturas llegadas hasta Andalucía. Por tanto, es lógico pensar que los judíos/hebreos pudieron haber influido - y de hecho fue así - en el arte flamenco, debido a los muchos años en contacto directo con los andaluces. Se afirma incluso que muchos juglares y cantaores flamencos eran de raza hebrea. Este fenómeno está también presente en la literatura, filosofía ,etc. Más aún: se ha afirmado que el cante de la Petenera era un canto sinagogal, y que la legendaria Petenera era judía, en razón de aquella famosa copla:

Dónde vas, bella judía,

tan compuesta y a deshora?

Voy en busca de Rebeco,

que espera en la sinagoga .

Se trata de simples tesis que no ofrecen argumentos apodícticos. Pero no podemos negar que en el mundo flamenco las cosas ocurren así: hay muy pocas verdades en el flamenco - dijo Francisco de la Brecha - , pero sí muchas mentiras que merecerían ser verdades. Sin embargo, entre los muchos errores existentes, puede haber algo de verdad recogido por el pueblo. Por otra parte, no debe olvidarse la influencia y afinidad entre las A modalidades musicales.

 

Ahora bien, una cosa es atribuir a esta raza judía alguna influencia musical en el arte flamenco - también en el folklore - y otra el atribuirle la creación del cante, como lo pretendió Medina Azara ( Máximo José Khan ) en su amplísimo artículo A Cante jondo y cantos sinagogales publicado en la Revista de Occidente, en 1 88 (1930). Medina Azara defiende también la procedencia hebrea de las voces A Flamenco y Jondo. En dicho artículo leemos lo siguiente: ... Los judaizantes y marranos designaron como cante flamenco aquellas melodías, entonces religiosas, que sus hermanos emigrados a Holanda y Flandes podían cantar en su culto sinagogal, tranquilos y sin miedo a la Inquisición. La forma primitiva del cante jondo debe ser la que entonaron los israelitas al ver destruido el primer templo, como lo es la del joven español cuando inconscientemente se consume en nostalgia hacia su hermana hebrea, humillada y desgarrada. El destino de estos cantares entre los hebreos fue su ejecución en los días de fiesta. Día de fiesta en hebreo es A JOMTOB - literalmente - A BUEN DÍA; voz que con el desgaste sonaría a A Jondo . Lo que hoy se llama Cante jondo fue entre los judíos el cantar festival . Y en páginas siguientes, se atreve el Sr. Medina Azara afirmar: ... Lo que se llama Cante jondo es un complejo muy extenso. Son especialmente tres formas, tres clases, las que se parecen tan sorprendentemente al segundo de los cantares a que aludimos: en primera línea, la Saeta; luego, el Fandanguillo, y, por último, la Seguiriya gitana. También las Soleares tienen su contrapeso en el hebreo, pero no tan expresivamente.

 

Formas del cante jondo sin ningún parentesco con los cantares sinagogales son: Cartageneras, Malagueñas,etc. . Para estudiar los típicamente sinagogales parte Medina Azara de una sagaz interpretación del llamado Kol Nidrei , oración hebrea cantada aún por muchas aljamas sefardíes de Europa. Los motivos de interpretación que ofrece Medina Azara son éstos:

1) Persecución de judíos, a pesar de haber sucumbido el Santo Oficio.

2) Prestando falsos juramentos pecaron imperdonablemente los judíos españoles. El peso enorme de su pecado carga sobre la conciencia judía hasta la eternidad. Por el rezo ad libitum intentan liberarse de la ira de Dios.

3) La Melodía: quien haya oido siquiera una vez el Kol Nídrei cantado, no lo podrá olvidar. No vacilo en declarar el Kol Nídrei la melodía más grandiosa de los judíos. Pues bien, en la Saeta, sobre todo, las resonancias del Kol Nídrei son innegables .

 

El escritor israelita aconseja oir la saeta de Manuel Centeno, el fandanguillo (sic) de Juan Simón, cantado por Angelillo, y la seguiriya Te fuiste de mi vera , de Manuel Torre. Con esta simple clasificación - afirmó Hipólito Rossy - Medina Azara descubre su total ignorancia del cante andaluz y levantino . Ahora bien, lo que M. Azara llama fandanguillo de Juan Simón , no es tal fandanguillo, sino una milonga flamenca, que es un mal engendro sobre la base rítmica del tango argentino. Es inadmisible que Angelillo, cantaor oriundo de Valladolid, fuera a buscar inspiración en cantos sinagogales de Flandes o de Holanda. En cuanto a la saeta de Centeno, no es más que una saeta inspirada en la seguiriya. Creo que el error de M.Azara está en atribuirle siglos a un canto por adaptación que, cuando él escribía, no había cumplido tres lustros.

 

Es cierto que hay cantos hebreos que guardan cierta relación con el flamenco. Es algo normal en la concepción universal de la música. El musicólogo Joel Schreiber presentó en Tel-Aviv (1961) doce cantos hebreos llamados SHERELE y NAGILA , y dos de estos cantos tienen mucho parentesco con el folklore granadino, los cuales se pueden cantar, sin violentarlos, sobre un ritmo de zambra y los acordes de guitarra que se emplean en las seguiriyas.

 

Por su parte, Curt Sachs , musicólogo investigador de gran solvencia, publicó un A canto hebráico-babilónico del Pentateuco que es (oh, gran sorpresa) - cfr- H. Rossy en A Teoría del cante jondo, pág. 46 - una melodía en modo dórico, el modo fundamental del sistema griego, el modo musical básico del cante jondo. Así pues, aunque Medina Azara no lo haya demostrado, se puede decir y afirmar que existe afinidad entre el cante jondo y la música sinagogal, sin que ello quite que el cante jondo es una manifestación auténtica y única del pueblo andaluz.