| El agua en las coplas flamencas |
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| escrito por Alfredo Arrebola | |
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EL AGUA EN LAS COPLAS FLAMENCAS Charla-Recital: LANJARON, 25 de Agosto de 2010 (12.30 horas) Ponente: Don Alfredo Arrebola Sánchez, Doctor en Filosofía y Letras Cantaores: SORAYA – ALFREDO ARREBOLA Guitarrista: José Fernández (Hijo)
1.- Introducción.- Buenos días, queridos amigos. Gracias a todos los Miembros de la Comisión Organizadora de las Conferencias y Recitales que sobre EL AGUA EN LAS ARTES se van a desarrollar en Lanjarón, precisamente el pueblo que, en gran parte, vive de ese líquido natural tan preciado y, por desgracia, cada vez más reducido:
Yo he tenido la gran suerte de recorrer todos los bellísimos rincones de Lanjarón para contemplar y admirar cómo la Divina Providencia derramó su poder dotándolo al máximo del líquido elemento que hasta en la misma filosofía presocrática ya aparece como “elemento de vida”. Y así lo es. No es, pues, extraño su presencia en la voz de los cantaores flamencos, tan dados a reconocer las maravillas que existen en la naturaleza. Porque, Señores/as, no olviden que el flamenco es un sistema complejo de vivencias que deben ser estudiadas a la luz de la razón natural, o como se decía en la escolástica “naturali lumine comparata”. El flamenco es “patrimonio común” no sólo de Andalucía, de la que forma parte de su acervo cultural, sino de toda la humanidad. Al menos, así lo están intentando los rectores políticos de nuestra Comunidad Autónoma. Se acabó, afortunadamente, ese tiempo de desprecio e indiferencia que mostraba la sociedad hacia una de las manifestaciones más ricas y variadas de nuestro riquísimo y viejo folklore andaluz: el flamenco forma parte de él desde su entidad semántica. Hoy, sin pedantería alguna, podemos sentirnos orgullosos de que el arte flamenco, en su trilogía de Cante, Baile y Guitarra, está puesto en todas las universidades andaluzas, incluso en los proyectos curriculares como materia no sólo “optativa”, sino con valor académico en la misma medida que otras disciplinas con el fin de ser “un medio” de vida profesional. Y este amigo vuestro- Alfredo Arrebola – tuvo el alto honor de “leer y defender” su tesis doctoral en la Universidad de Granada con un Tribunal compuesto por nombres tan ilustres como Don Manuel Alvar, Don Andrés Soria, Don Domingo Sánchez-Mesa Martín, Don Nicolás López Marín y Don Antonio Gallego Morell, bajo cuya sabia y dirección compuso, leyó y defendió – teórica y prácticamente – “El flamenco: vehículo de comunicación humana y expresión artística” y, además, acompañado de la magistral guitarra del inmortal Manuel Cano (Granada, 1977). No es extraño, por tanto, que la misma Universidad, el Ayuntamiento de Lanjarón y su viejo y famoso Balneario hayan creído conveniente llevar a cabo esta manifestación artística, poética y cultural. No sé si lo conseguiré, pero, al menos, he tenido la benedictina paciencia de confeccionar “EL AGUA EN LAS COPLAS FLAMENCAS” que, gracias a nuestro amigo don Antonio Carvajal, Profesor y Poeta, quiero desarrollar – teórica y prácticamente- aquí, en Lanjarón, universalmente conocido como “Ciudad del Agua” y, además, le cabe el alto honor de haber dado asentamiento a las tres culturas andaluzas que vivieron, a su aire, varios siglos. Para ello cuento con la colaboración de María de las Nieves Ramírez Zamora, conocida artísticamente como SORAYA, genial cantaora y bailaora, nacida en Málaga, y la del joven universitario granadino, ya consumado “Maestro” de la sonanta, José Fernández (hijo): “….¡Qué quieres de mí / que hasta el agüita que tomo / te la tengo que pedir!, lo hemos escuchado infinidad de veces en cualquier espectáculo flamenco (tararearlo. De todos es conocido cómo los poetas, los músicos, los pintores… han encontrado siempre en el agua motivos de inspiración en sus composiciones artísticas. Y por ello, quiero rendir un pequeño homenaje de gratitud al “fino y delicado poeta”, don Antonio Carvajal, Profesor de la Universidad de Granada y “rico” en galardones y premios poéticos, interpretando una Vidalita, recientemente grabada en mi Libro-disco “El flamenco en los escritores granadinos”, donde el poeta alboloteño ya hace mención del agua:
Y todo esto es, simplemente, porque mientras haya poesía, habrá flamenco”, como tantas veces he dicho. Ambas manifestaciones artísticas coinciden en su temática: EL HOMBRE. Nacimiento, vida, muerte, sentido de la existencia, más allá, el absoluto, la nada y otros interrogantes que se hace el hombre determinan la esencia de la Poesía y del Flamenco. Y lo digo como fruto de una larga experiencia en el campo flamenco y literario. Porque, a la verdad, el cante, como ya se ha dicho, forma parte del folklore, en cuanto es una sabiduría innata del pueblo. Y, por otra parte, debemos tener en cuenta que el flamenco, llamado Cante Jondo, Cante Andaluz y Cante gitano-andaluz, no es lo más representativo de Andalucía, aunque alguien haya dicho lo contrario. En nuestra Andalucía tenemos, bien diferenciados, el flamenco y el folklore, cuya diferencia estriba en que el primero es “arte”, en tanto que el folklore siempre aparece como “ciencia”. El flamenco es algo más que una música popular y un conjunto de tradiciones y costumbre. El valor musical y filosófico del flamenco está más allá de “lo folklórico”; y ha sido -¡cómo no!- considerado la “expresión vivencial” de una comunidad marginada. Mi análisis es rigurosamente como “intérprete”, es decir, qué siento yo en mis carnes cuando canto, por ejemplo, por malagueñas, soleares, seguiriyas, tonás, tientos, etc., e intento expresar esas “vivencias” que se meten calando fuertemente en los oyentes hasta dejarlos fuera de sí – como lo haría un poeta, un pintor… - Por eso el cante tiene, para mí manifestar el MUNDO INTIMO, PERSONAL Y APASIONADO DEL CANTAOR. En síntesis, el hombre se convierte en el epicentro de la esencia óptica del cante. Jamás un “cantaor” será un rapsoda de hazañas o aventuras exteriores de un pueblo, ni siquiera de una familia. Lo que el cante expresa son sentimientos e intuiciones radicales, vivencias humanas y colectivas. El cante supone, pues, la exteriorización de un determinado estado de ánimo, y también un peculiar y congénito estilo de vida. Lo que el cantaor busca es transmitir a unos concretos testigos su historia personal, vivida en las cavernas de su propio instinto o reabsorbido a través de un patético y familiar aprendizaje humano. “Debido posiblemente a ese carácter individual y hermético, el andaluz medio nunca consideró el flamenco – escribe el poeta y flamencólogo José Manuel Caballero Bonald en “Luces y sombras del flamenco”, pág. 55.Barcelona, 1975 – como un fenómeno musical procedente de sus almacenes artísticos”. Y como cantaor me atrevo a afirmar que “EL CANTE NO SE SIENTE, SE VIVE”. Y esta es la intención nuestra: ver cómo el AGUA ha sido motivo de inspiración de coplas flamencas interpretadas desde los más variados estilos:
2.- RECITALRondeñas:
SOLEARES:
SEGUIRIYAS:
CAÑA/POLO:
TIENTOS:
LIVIANAS:
MARTINETE:
FANDANGOS
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