LITERATURA
El sentir Flamenco en Emilio Prados 1 | El sentir Flamenco en Emilio Prados 1 |
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| escrito por Alfredo Arrebola | |
En el tristemente desaparecido diario “El Sol del Mediterráneo” publiqué mi primer artículo sobre este universal poeta, bajo el título “Emilio Prados, poeta de la melancolía y de la sociedad” (30 de marzo de 1991). Más tarde, apareció mi libro “Malagueños en la literatura” ( Ed. Algazara, Málaga, 1997), donde me preocupé por analizar los valores estéticos, literarios y sociales del exquisito y profundo vate malagueño. Y ahora pretendo ofrecer un aspecto nuevo, en parte, de Emilio Prados ya que dí a la luz pública un disco compacto (CD) “LUNA DEL 27 EN CANTE JONDO”, en el que interpreto, por los más variados estilos flamencos, poemas de EMILIO PRADOS, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre, García Lorca, Manuel Altolaguirre, Rafael Alberti, José Máría Hinojosa, Luís Cernuda - considerados por los críticos como los “artífices” de la llamada “Generación del 27” - junto a Juan Rejano.
Es cierto también que este grupo de poetas mantuvo con Málaga - aquella “Málaga cantaora” de Manolo Machado - una estrecha relación, no sólo por cuanto en la capital costasoleña publicaron poemas y libros, sino porque en ella habían nacido dos de los “fijos” - Prados y Altolaguirre, uno de sus adelantados (José Moreno Villa) - y, cuando menos, dos de sus miembros más activos aunque desplazados de la “oficialidad”: José María Hinojosa y José María Souvirón , como afirma el Profesor Antonio Agustín Gómez Yebra en “EN TORNO AL 27”,pág. 8.
Y tenía que ser necesariamente Málaga la que retomara la figura de este inmortal poeta, puesto que nada resulta más paradójico que observar cómo la ciudad que un día cuatro de marzo de 1899 viera nacer a Emilio Prados, hoy en día no conozca apenas, ni recuerde o testimonie, el nombre de uno de los poetas más importantes de nuestro tiempo. Y la paradoja se acentúa aún más cuando comprobamos el injustificado olvido presente, frente a la importancia que tuvo Málaga y su paisaje en el desarrollo del pensamiento pradiano y en la elaboración de su escenario poético, tal como nos testimonia Patricio Hernández en la revista Litoral, numero 186/187.
Estas, y otras muchas razones, hicieron que el Area de Cultura de la Excmª Diputación Provincial de Málaga, consciente de la importancia histórica y literaria de Emilio Prados, reivindicara la “figura poética” mediante la celebración de un Congreso-Homenaje Emilio Prados, ”UN HOMBRE, UN UNIVERSO”, desde el 2 al 11 de marzo de 1999. En este Congreso participaron las más relevantes personalidades de la Poesía, de la Crítica, de la Pintura y de la Música. Por mi parte, sólo un granito de arena podría yo añadir a lo que realmente merece el “Poeta de la soledad, de la melancolía, de la sociedad...” Tal como él mismo dejó escrito:”...Quiero vivir solo siempre, porque no soy digno de nadie. Pero no, sí soy digno. Sí y no y.... en fín, me volveré loco “,cfr. “ Diario íntimo”, pág. 31.Centro Cultural del 27, Málaga,1998.
Debemos partir - así lo manifiesta la historia flamenca - de la íntima y perfecta similitud entre Poesía y Cante, dado que ambas manifiestaciones arrancan de la misma base: EL HOMBRE. Y tienen, además, la misma finalidad: SALVAR AL HOMBRE. Y si en el flamenco está claro y patente, no menos lo manifestó Prados, al decirnos que “... La poesía tiene un fín: salvar al hombre. La poesía si cumple su destino, es siempre sobrenatural”, cfr. Litoral,num. 186/87,pág.44. En el cante jondo se dan idénticas características, es decir, el centro gravitatorio es siempre el H O M B R E, quien se sirve del cante, baile y toque para hallar la auténtica liberación de este mundo traidor, esto es, busca su CATARSIS. Y, precisamente, ésta ha sido una de las características que yo he podido encontrar en los poemas de Emilio Prados: toda su obra poética va encaminada para encontrar la paz y la beatitud, mientras caminamos por este “destierro”
Y así habló Prados:
Porque Prados estaba plenamente convencido de que todo lo que le había pasado durante su “triste vivir”, le parecía bueno, incluso la pobreza, el dolor y la misma muerte. Estaba luchando el poeta con su propio “fatum”/destino que tanto y tanto ha tenido que ver en la historia del pueblo andaluz a través del flamenco, cfr. “El estoicismo andaluz en los cantes flamencos”, de A. Arrebola.
Porque jamás E. Prados sintió miedo en afirmar : ”.... No creo en la muerte y no la temo”, como leemos en “El cuerpo en el alba”, manuscrito inédito, abril de l962.cfr. R.Litoral num. 186,pág. 40. Me parece que nadie duda de que esta idea está muy presente en el cante. Ya nos lo dejó dicho, a través de su voz, Antonio Fernández “FOSFORITO”:
La presencia de la muerte - frecuentemente la muerte de la madre - es una de las constantes flamencas, en la Seguiriya sobre todo, como afirma Ricardo Molina en “Mundo y formas del cante flamenco”, pág. 113. Un gran amigo de nuestro poeta, Federico García Lorca, intuyó el sombrío imperio de la muerte, y por ello en “Café Cantante”, de su “ Poema del Cante Jondo”, pág. 66, la hace dialogar con una cantaora, Dolores Parrales Moreno “LA PARRALA”, ss. XIX-XX: “Lámparas de cristal / y espejos verdes. / Sobre el tablado oscuro,/ La Parrala sostiene / una conversación / con la muerte, / La llama, / no viene, / y la vuelve a llamar....” He podido comprobar que el tema de la muerte fue una constante, una pesadilla en la poesía de Emilio Prados, como lo fue también un poeta que vió en la “naturaleza” - temática, por su parte, muy frecuente en el flamenco - el sentido trascendente de la “NATURALEZA”, inspirado, tal vez - según mi criterio - en la doctrina filosófica de Benito Spinoza: “La belleza no es sólo “v e r “ la naturaleza, es “ s e r “ la “ Naturaleza”, nos dirá nuestro delicado y filosófico poeta.
La vida fue para Emilio Prados un “signo externo” que le envolvería a vivir siempre en “la alegría”, no obstante haber padecido una terrible enfermedad desde los primeros años de su niñez que le llevaría a la tumba a los 63 años: joven pero alegre siempre. No debe, pues, extrañarnos el sentido de sus palabras: ”La vida me sigue pareciendo hermosa hasta en la muerte, el dolor, la pobreza. Se nos viene a la memoria los versos de Manuel Machado en su “Cantares : “No importa la vida, que ya está perdida./ Y, después de todo, ¿qué es eso, la vida? / Cantares...../ Cantando la pena, la pena se olvida”, cfr. “Poesías Completas”, pág. 20. ALMA .Madrid,1984.
“Yo he sentido, como nunca - decía Prados -mi soledad, en medio del mundo que he contemplado ahora.Y he sentido mi pobreza y mi debilidad prematura; después mi enfermedad y el borde nocturno de la muerte en acecho”. El cantaor, con relativa frecuencia, lanza su grito seguiriyero así: “¡Dios mío!, ¿qué es esto?/ ¡Cómo sin frío/ yo me estoy muriendo! Y aún así, seguirá cantando su propia pena, pero alegre y resignado. Por eso el cante es ”una queja resignada”. El poeta malagueño nos dirá: ”...Todo me ha parecido hermoso. El dejar esta hermosura a los demás me alegraba y solamente me dolía el no saber con seguridad, si había sabido contribuir durante mi vida a los que me han leído o han vivido conmigo alcanzaron lo que les dejo...” Estas son formas de pensamiento que están en la misma línea que la esencia del flamenco. Una gran mayoría de los poemas pradianos están en líneas paralelas al flamenco. Y, precisamente, en este sentido nos dirá Juan Larrea: ”Qué es, pues, esto que estamos viendo aquí entre frondas de aliento popular, en una secuencia de coplas, soleares, romances, fandanguillos y hasta canciones infantiles?, cfr. Prólogo a “Jardín cerrado”. O. Completas de E. Prados, T.I, pág. 14, Ed. Aguilar, 1976. Estilos o formas flamencas, diremos, de las que E. Prados había oído en su Málaga natal, y en larga estancia en los “Montes de Málaga”para encontrar la salud que no tenía. En el cante hallaremos :”Te las quisiera contar /una por una mis ducas:/ empieso y me güervo atrás” ¡Tantas y tantas letras/coplas podríamos observar en los poemas de Emilio Prados¡ Y en esta misma línea está el pensamiento del Profesor Antonio García Velasco, quien ha dedicado innumerables artículos al poeta malagueño .
La temática es variada; y sobre la muerte, así habló Prados:
Pensamiento que encontraremos en su paisano, el poeta Manuel Alcántara: la presencia repetitiva de la muerte: “ Cuando termine la muerte, / si dicen a levantarse, /a mí que no me despierten. // Que por mucho que lo piense, / yo no sé lo que me espera / cuando termine la muerte. // No se incorpore la sangre/ ni se mueva la ceniza / si dicen a levantarme. // Que yo me conforme siempre, / y una vez conformado / a mí que no me despierten.// Cuando yo me haya ído / - ¡ qué triste que me vaya ¡ - / de esta madera mía / que hagan una guitarra”, cfr. M. ALCANTARA: ”La misma canción”, Ateneo de Málaga, 1992. |
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