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Federico García Lorca y el Flamenco PDF Imprimir E-Mail
escrito por Alfredo Arrebola   
miércoles, 03 de octubre de 2007

EL SENTIR FLAMENCO EN LORCA (1)

Federico García Lorca

Nadie ignora que Federico García Lorca (1898-1936) ha sido uno de los poetas más importantes que ha producido la literatura contemporánea. Aquí lo vamos a tratar sólo relacionado con el arte flamenco, puesto que desde que éste adquirió “ rango cultural”, no hay más remedio que recurrir a los trabajos que nos legó el inmortal poeta granadino. Y no sólo el flamenco, sino que también muchas canciones populares, cantadas hoy, ya las había recopilado él. Ahora bien, para conocer la trayectoria de Lorca hacia el flamenco, es preciso saber que él era un ferviente estudioso del folklore, fundamento musical de muchos estilos flamencos. Pero no todos los flamencólogos, por desgracia, conocen debidamente el folklore; sin embargo, Lorca, como él mismo lo testimonia, sí: “.. durante diez años he penetrado en el folklore, pero con sentido de poeta, no sólo de estudioso. Por eso me jacto de conocer mucho, de ser capaz de lo que no han sido capaces todavía en España: de poner en escena y hacer gustar este cancionero de la misma manera que lo han seguido los rusos..”,cfr. Opera Omnia, F. García Lorca,1967.

 

A Lorca, como poeta y músico, le atraía todo el cancionero español, pero fue el de su tierra el que mayores influencias tuvo en su obra, desde el villancico de Navidad hasta la siguiriya - “como cauterio que quema el corazón, la garganta y los labios que la dicen”- Esa fascinación por el cante- escribe Juan Caballero - le viene de una extraordinaria vinculación con su propia tierra durante su juventud. El arte de García Lorca y el “arte colectivo” del pueblo andaluz tienen la misma procedencia. De aquí que Lorca sea un poeta de Andalucía, tan nítidamente intérprete o portador de su propia tierra. Feliz concepción de Dámaso Alonso, al decirnos que “. El alma que allí canta no es el alma del poeta, es el alma de Andalucía, el alma de España”. Y el propio Lorca diría : “... Amo a la tierra. Me siento ligado a ella en todas mis acciones. Mis lejanos recuerdos de niño tienen sabor a tierra. Este amor a la tierra me hizo conocer la primera manifestación artística”.

 

Los biógrafos de Lorca coinciden en señalar el ambiente de campo en el que se crió el poeta: ambiente de coplas, supersticiones, tradiciones locales, romerías, historias de bandoleros, etc., como señala acertadamente José Monleón (1967). La música debió ser el camino de aproximación al flamenco y al mundo gitano. Es totalmente necesario conocer todo el ambiente lorquiano para captar el pensamiento del poeta de Fuente Vaqueros acerca del flamenco, que nunca debe considerarse un tema ligero en la producción artística de Lorca, sino fundamental. El flamenco - según testimonios orales - nace en él, y por eso jamás titubeó en su concepto de grandeza histórica, social, literaria y musical. Nota característica, por otra parte, de la llamada Generación del 27 o “Generación de la Vanguardia”, es decir, saber apreciar los valores culturales, literarios y musicales inmanentes que conlleva el Cante Jondo. Y uno de sus mejores poetas fue, sin la menor duda, Federico García Lorca . Desde siempre presintió la importancia del arte flamenco. Y así nos lo dejó dicho: “... Vean ustedes, señores, la trascendencia que tiene el cante jondo y qué acierto tan grande el que tuvo nuestro pueblo al llamarlo así. Es hondo, verdaderamente hondo, más que todos los pozos que el corazón actual que lo crea y la voz que lo canta, pues es casi infinito.. Viene de razas lejanas, atravesando el cementerio de los años y las frondas de los vientos marchitos. Viene del primer llanto y del primer beso”, cfr. “Importancia artística e histórica del primitivo cante andaluz, llamado Cante Jondo”, Granada, 1922.

 

Se conoce con todo detalle el ambiente familiar de García Lorca, y que su padre era un hombre que gozaba reuniendo en su casa a cantaores y guitarristas. Es lógico, pues, pensar que en aquellas reuniones se hablara y se cantara flamenco. En esas reuniones oiría Lorca las cosas que más tarde desarrolló en su conferencia pronunciada en el Centro Artístico de Granada, el día 19 de febrero de 1922, aunque se dijera que la clave de su discurso estaba en la directriz flamenca de don Manuel de Falla (1876-1946); y en aquellas reuniones también se conocería las primeras imágenes de su “Poema del Cante Jondo” (1921), así como las primeras cosas de los futuros gitanos de su inmortal “ Romancero gitanos” (1923). Para el niño Federico debió quedar muy claro que el cante era una cosa muy seria, una dramaturgia del pueblo gitano-andaluz. Es posible afirmar que la obra del montillano Guillermo Núñez de Prado “ Cantaores andaluces. Historia y tragedias” (1904), ejerciera alguna influencia en la concepción que Lorca tenía del cante, así como también la de otros escritores de la llamada época de la Restauración (1876- 1890). En esta misma línea se encuentra el pensamiento de algunos tratadistas flamencos, entre ellos don Agustín Gómez, cfr.”Candil”,nº 112, septiembre-octubre de 1997.

 

Digamos también que el mundo flamenco no fue algo casual en Lorca, pues como testimonia José Luís Cano, íntimo amigo del poeta, “... Lorca sin salir de su casa podía escuchar todos los cantos del folklore andaluz: Peteneras, Soleares, Granaínas, Seguiriyas, Cañas... Aquellas veladas musicales, por muy modestas que fueran, debieron de ser una fiesta grande que embriagaba sus sentidos, y sobre todo el sentido del oído, tan vivo en él desde la infancia. En aquellas veladas familiares, en las que se tocaban y cantaban aires populares, y en su pasión precoz por el teatro hay que buscar la raíz de su arte de poeta y dramaturgo, de maravilloso juglar moderno”, cfr. J.L. Cano en “ Lorca, pág. 17, 1962.