LITERATURA
Manuel Martínez Barrionuevo | Manuel Martínez Barrionuevo |
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| escrito por Alfredo Arrebola | |
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Con frecuencia se ha dicho que del siglo XIX se sabía bien poco, que los testimonios eran escasos, que sólo nos podíamos atener a la tradición oral. Pero no es así, porque tenemos muchos testimonios escritos, unos a favor y otros en contra; mas no importa. Están ahí; lo que hace falta para encontrarlos es buscarlos, estudiar la literatura y la sociedad de esta época tan gloriosa en el arte: Siglo de Oro del Flamenco. También se ha hablado con harta injusticia de los “escritores antiflamenquistas” de hace un siglo, desconociendo algo evidente: que el ámbito social en el que se desarrolla el flamenco, y su repercusión, y, desde luego, la sociedad misma, con sus valores y sus creencias, con sus fobias, que eran muchas, guarda nula relación con la sociedad actual. Ni la sociedad es la misma, ni el ambiente del flamenco es el mismo, como afirma Eugenio Cobo en “ El flamenco en los escritores de la Restauración” (l876 -l89O), Barcelona,l997.
Lo que sí podemos observar en los textos literarios del siglo XIX y principios del XX, ante todo, es que el flamenco gusta o desagrada, se alaba o se vitupera, pero no deja indiferente a nadie, o casi nadie. Son unos años de furor flamenco, en los que se habla de él a cada paso, todos los días, en los salones, en la calle, en las tabernas, en los papeles. Y los estudios sobre los escritores décimonónicos nos revelan que en todas las clases sociales, bajas, altas, intermedias, el flamenco es objeto de atención. Pues bien, dentro de la larga nómina de autores que se preocupan por el flamenco en los siglos XIX y XX, hemos de referirnos a un sobresaliente malagueño - entre los muchos - y que apenas, por desgracia, es conocido: MANUEL MARTINEZ BARRIONUEVO.
Es triste saber que muchos “grandes hombres” han quedado sepultados en la cuneta del olvido. !Así es la vida! Y así fue la de Martínez Barrionuevo. El hombre, a veces, ni siquiera puede ir contra corriente; otras veces, son las mismas circunstancias las que configuran al ser humano. ¡Cuántas personas, de mediana cultura, ni siquiera saben que existió un “gran andaluz”, llamado Manuel Martínez Barrionuevo. Es un nombre - como dice Amparo Quiles,cfr. SUR,l5 de mayo de l987 - que, sólo para algunos, les habla de una calle malagueña. Y nada más. Por ello, me ha parecido conveniente ofrecer una brevísima semblanza histórica de este novelista, poeta y dramaturgo que tanto aportó a la cultura andaluza; un hombre que sintió en sus carnes qué es eso del flamenco y qué significación humana, social, cultural, antropológica y religiosa conllevan los cantes flamencos. Nada de esto estuvo ajeno a Martínez Barrionuevo. Sin embargo, debemos tener presente que como “escritor costumbrista” y conocedor de las “tradiciones andaluzas”, dejó bien claro que el flamenco es “una forma de ser “ del pueblo andaluz. Esta misma trayectoria está presente en toda la literatura romántica y, en general, en los escritores andaluces. Es, sin duda, una realidad históricamente constatada.
Es cierto que Martínez Barrionuevo no es más que un teórico de las manifestaciones folklóricas, lo que es normal en la novela costumbrista del siglo XIX y comienzos del XX. Los escritores de esta época utilizan al flamenco sólo como tema introductor a sus narraciones, pero nunca profundizan - generalmente - en la esencia última de los cantes. Sin embargo, con esto ya es más que suficiente para aquellas personas interesadas en saber y conocer qué sentido tiene el flamenco en la vida cotidiana de cualquier andaluz. Todos los escritores nos muestran que Andalucía es “cantora y cantaora” por naturaleza, y que toda la fuerza expansiva de sus tradiciones están siempre arropadas por algún acnte o cancioncilla que corre de boca en boca.Hemos de ver y analizar, pues, a los escritores costumbristas, que se ocuparon del flamenco, como algo que fundamenta su mundo literario y que manifiesta públicamente qué es el “ cantar del pueblo andaluz”
Me parece conveniente y didáctico hacer una breve semblanza de Martínez Barrionuevo. Los orígenes de este escritor malagueño, totalmente olvidado hoy, se remontan a un 23 de julio de l857, fecha en que vió la luz primera en la malagueñísima calle Victoria, número 1OO. Tras unos años en Benamargosa (Málaga), donde su padre ejercía de Maestro de Instrucción Pública, se trasladó a vivir a otro típico barrio de la ciudad, a la Trinidad. Allí transcurría su infancia, como él mismo nos lo recuerda en “Mi infancia”, Barcelona, 1906. Sus andanzas y correrías por las calles del barrio quedan plasmadas de manera autobiográfica en sus libros. Por ellos sabemos de la vida obrera, la vida de los corralones de vecinos, el ambiente de las tabernas y barberías ( cfr. “ Paco Nillo”), la revolución de l868 y su impacto sobre la población de la Trinidad. Muerto su padre, Martínez Barrionuevo entró a trabajar en la Ferrería “La onstanza”, propiedad de los Heredia. Comenzó sus aficiones literarias compartiendo las horas con el yunque y el martillo; ayudado por don Narciso Díaz de Escovar comenzó a colaborar locales, insertando poemas. Tras sus comienzos literarios - siempre de la mano de Díaz de Escovar - publica en los principales diarios de la capital, estrenando al mismo tiempo en los Teatros Cervantes y Principal y publicando sus primeros libros de poemas: “Entre bastidores”, “ La adúltera” y “Este es mi novio” ( l883 -84). En l885 decidió trasladarse a Madrid, a donde llegó con una carta para don José Carvajal y Hué, el manuscrito de “La profesa” en las manos y unas cuantas pesetillas. Allí encontró la protección de don Gaspar Nuñez de Arce, Pérez Galdós y Ortega Munilla, quien lo colocó en “EL Imparcial”. Los triunfos literarios llegaron al momento. Sus artículos aparecerán en la prensa madrileña y malagueña. Sus obras teatrales se representaban por toda Andalucía y sus novelas inundaban los escaparates de las librerías. Hoy, Martínez Barrionuevo está totalmente olvidado; un escritor de “alma bohemia y viajera”, que recorrió España entera, y ora estaba en Córdoba, ora en Sevilla para contactar con gitanos y conocer sus costumbres, ritos, músicas y cantos ,etc.... de lo que nos dejó su extraordinaria obra “Andalucía. Costumbres y recuerdos”, Barcelona, 1890.
Martínez Barrionuevo fue un hombre de carácter franco, abierto y galante con todas las personas; fue un escritor que aprendió en la misma vida, y supo conectar perfectamente con el saber popular. Por eso sus escritos revelan cómo era Andalucía a finales del siglo XIX, momento culmen, precisamente, de los cantes flamencos. Publicaba sin cesar, viajaba y vendía él mismo sus obras por toda la geografía española. Tuvo, pues, una vida muy ajetreada que le llevaría al retiro voluntario al comenzar el siglo XX. La crisis personal, la depresión y el hastío del mundo se abatieron sobre este ilustre escritor, que murió en total soledad en el Hospital Provincial de Madrid. Fue enterrado en el cementerio de la Almudena, en un féretro de ínfima calidad y acompañado sólo por su viuda y un amigo. Desdichado y triste final de un escritor que luchó y trabajó duramente a lo largo de su vida para encontrar un lugar en las letras españolas. Epílogo de un escritor local, hoy desconocido para la mayoría de los malagueños; hombre que conocía bien nuestro folklore y, sobre todo, los cantes que definen a Málaga en la geografía del Cante Jondo.
Yo he puesto mis manos en la obra de este autor malagueño debido a su papel significativo en el arte flamenco.Es posible, lo admito, que para algunos “puristas” les resulte como algo raro, es posible; pero ahí está su obra, que ya nadie podrá enterrarla. Precisamente, a través de su extensa obra, Martínez Barrionuevo merece un momento de atención y respeto por dignificar el flamenco, gracias a sus valores inmanentes.El puso la palabra hecha obra poética; nosotros debemos poner la “objetividad” que se encuentra en la producción literaria de los escritores costumbristas. Mi labor ha sido, pues, entresacar de su obra todo aquello que diga o manifieste relación con los cantes, bailes, fiestas, toques de guitarra, laúdes, violines, etc., etc. Así pues, digamos ya en qué pasajes de la obra de Martínez Barrionuevo está presente el tema flamenco: Obra: PASATIEMPOS. Poesía (Librería de Fernando Fe, Madrid, l885) En el poema “ La Feria del Carmen”, introduce las siguientes coplas: “Cuanto más gritan y ríen / y están chocando las copas, / de pronto reina el silencio / y una perchelera hermosa, / de ojos ardintes, amntón / de ancho fleco y falda corta, / a compás que la guitarra / da sus notas quejumbrosas, / que se pierden en los aires / como lamentos, entona /este cantar, que oyen todos / con atención religiosa ¡AY NOCHECITA DEL CARMEN / COMO TURBAS LA MEMORIA / DE QUIEN ALEGRE CANTABA, / Y ESTA NOCHE PENA Y LLORA “. Y más adelante encontramos : ” QUE ME SALVE A DIOS LE PIDO / EN LA IGLESIA DE RODILLAS./ y DIOS ME DICE QUE EL DIABLO / ME TIENTAS CUANDO ME MIRAS....../ Y SIEMPRE ME ESTA MIRANDO “
Obra:”EL PADRE NUESTRO”. Novelas Españolas, Madrid, l887. En la presente obra hay un cuento titulado “El tablao”, en el que se describe una noche de San Juan en el corralón de La Logina, en el Barrio de la Trinidad, donde los vecinos celebran una fiesta con cantes, bailes y solos de guitarra. “Se armó - cuenta Martínez Barrionuevo - un fandangazo de mil demonios. Había guitarra, bandurria, castañuelas y palillos. Aquí demuestra M. Barrionuevo sus buenas cualidades de narrador y conocedor profundo de las costumbres tradicionales de los cantes y bailes malagueños.
Obra: “EL CONTRABANDISTA” En esta obra encontramos una descripción del baile y de los atuendos de una pareja de novios, Juanela y Pacurro. Allí leemos: ”... Los mozos iban acercándose al saber que Juanela bailaba y nada menos con su novio Pacurro, el mozo más guapo de toda la comarca, el de más pecho de todos los contrabandistas andaluces “. El atuendo de Pacurro era “ chaqueta corta, calañés flamante”, y el de Juanela “ corpiño de seda azul, vestido color anaranjado, zapatitos de tabinete”. Es - dice el novelista - la imagen de la trinintaria de Málaga y la macarena de Sevilla: “ la que lleva terciado el mantón de manila, corales en el pecho, la falda corta, la media fina en el pie sutil, el zapatito bajo de tabinete, el brazo en la cadera, la risa y el dicho agudo en los labios y la peina y las flores en el pelo..”.
Obra: “ANDALUCIA.COSTUMBRES Y RECUERDOS”, Barcelona, 189O. Cremos que es la obra más importante de Martínez Barrionuevo para conocer Andalucía y, sobre todo, el mundo complejo de sus tradiciones, “cantaores, guitarristas y bailaores ,etc. Y también podemos leer perfectas descripciones de cómo son los andaluces, es decir, se trata de una obra muy importante para tener una exacta idea de la esencia de la copla andaluza, puesto que através de ella conocemos el alma del pueblo andaluz. En el capítulo XXV “ La tragedia de la copla “, leemos:”... No se crea usted que va descaminada, porque es andaluza de corazón como deben ser los andaluces y conoce a los de su tierra como la madre que los ha parido. El andaluz es generoso siempre, noble, bien intencionado, con sangre de fiera y corazón de niño; pero como uno salga rencoroso o malo, se me figura que no hay quién nazca tan rencoroso y malo como él “. Esta forma de ser del andaluz está recogida en multitud de coplas flamencas, transcritas, precisamente, del pensamiento del escritor malagueño.La historia de la copla flamenca está plagada de esta triste experiencia.Pero éste no es el tema a tratar aquí.
En este capítulo XXV se narra el enfrentamiento verbal entre dos mujeres del mismo hombre. El duelo se realiza a base de coplas. En un momento, cuando Manuela suelta una copla al aire con toda la intención, escribe Martínez Barrionuevo :”... Eso es lo malo que tiene la copla: que sólo tiene de malo lo que encuentre el que quiera darse por aludido”. Más adelante añade :”... La dulce y estentórea voz de Mariquita remontábase entonces al cielo, hendiendo los aires como una inmensa y santa ola de armonía”. “MIENTRAS TU SOJO ME MIRES, / QUE SON COMO DOS SESTREYA, / SIEMPRE NAVEGA MI BARCO / MANQUE ETE LA MA RIGÚELTA “.
Estos cuatro renglones improvisados súbitamente por el cerebro y la imaginación febril de una mujer ignorante del pueblo, estaban reflejando, no solamente lo que Andalucía es, sino lo que ha sido y lo que será siempre: su intención, su crisis constante de muerte o vida. El andaluz por su carácter, por su temperamento, es completamente andaluz: él solo, él solamente sabe ser como es. Cualquier persona extraña a nuestras costumbres, y más que a nuestras costumbres, a nuestro modo de ser, hubiera visto en la copla de Mariquita la Larga, una copla que cantó con cadencias dulces y nada más. Yo me estremecí, y conmigo se estremecieron todos”. En pocas palabras define M. Barrionuevo qué es la copla :” LA ESENCIA DE ANDALUCIA, SU INTENCION, SU IRRESPONSABILIDAD, SU CRISIS CONSTANTE DE MUERTE Y VIDA”. Durante su visita a Cádiz, paseando por las calles durante la noche oye vibrar la guitarra, y él compone:” VIRGEN MIA DEL ALMA / TEN PIEDAD DEL MARINERO, / QUE SE MUERE LA NOVIA / Y ESTOY EN MI BARCO PRESO”.
En su estancia en Granada, y acompañado de Luís Seco de Lucena, Director de “El defensor de Granada”, visitará el barrio del Albayzín. En sus paseos destaca y narra extraordinariamente el baile más usado, “El Robao” porque - dice nuestro novelista - en una de sus muchísimas figuras quedan trocadas por las parejas”. Explica el autor cómo las bailaoras terminan este baile abrazando a todo el mundo. Pero ¡Claro!, al final, un toquecito en la espalda hace que la honestidad quede a salvo. Otro capítulo de la obra “Andalucía.....-“ que nos parece interesante es el que lleva por título “La Venta de Eritaña”, donde ofrece una perfecta y magistral descripción de cantes y bailes. “... Oí - dice - unos muchachos que entonaban este himno a la luna. “LUNA, LUNETA, / CASCABELETE,/ LOS OJOS AZULES, / LA CARA MORENA,/ SALIO PERIQUILLO / TOCANDO EL PITILLO, / SALIO SU MUJE, / TOCANDO EL RABE “
Sin Duda, Martínez Barrionuevo fue uno de los escritores más prolífros de nuestra literatura andaluza, e innumerables son las coplas que nos dejó el malagueño, de las que entresacamos: “Veinticinco parroquias / tiene Sevilla, / veinticinco campanas / la giraldilla. // Desde que yo quiero a un hombre / mi corazón es el mar ; / que las penas, cual las olas / unas vienen y otras van.- // En las tablas del cariño, / por un sabio escrito está: / que un corazón nunca puede // partirse por la mitá.- // Culebrillas tiene, madre, / liadas al coprazón : / me quiere y yo quiero a otro : / arráncaselas por Dios .- // Solamente quiere una / al hombre que la enamora:/ por eso tiene que está / con tanta espina la rosa.- // Puñalaíta a traición / nos mata, porque se encona: / la puñalá frente a frente, / matará, pero da honra .- // Tengo yo que publicá / cositas que nadie sabe: / la jescribiré en tu cara / con mi cuchiyo y mi sangre .- // Cinco añiyos te he querío, / cinco añiyos de pesare, / y ya no te pueo ve / mardita sea tu madre.
No puedo pasar por alto el gran concepto que M. Barrionuevo tenía de uno de los cantes más populares de nuestra tierra: LA SAETA. En dos obras suyas se encuentra el tema de la Saeta: “La real hembra”, novela española, Madrid, 1905. Esta novela está ambientada en Sevilla y en ella nos describe la Semana Santa, y “Andalucía, con el capítulo titulado “LA SAETA”, de donde transcribo sus palabras, ya que me parece correcta la tésis del novelista al considerar que es el pueblo, en último término, el creador de la Saeta. Y así , en la página 180 de “Andalucía” leemos: “... ¡La Saeta!Y ¿de qué pecho, de qué labios partió la saeta? ¿ Fue un niño? ¿Fue un hombre? ¿Fue una moza? ¡ Quién sabe ni qué puede importar! ¡ Salió del pecho inánime de aquella gran masa; salió del corazón del pueblo, ese gran rey de la poesía; salió de allí como rayo de oro disparado a los cielos; salió de allí como una centella de luz que iluminó rápidamente con destellos de lágrimas todas las conciencias. Fue el pueblo, el pueblo santo, el pueblo que canta y llora!; el de las grandezas y de los sacrficios, el que se acoge a su fe como a su salvación y a su alivio. Fue el pueblo quien “lanzó la saeta”, valiéndose, como intérprete, de la madre desgreñada, de ojos desencajados, de faz lívida, de manos unidas y suplicantes, que se arroja de rodillas en mitad de la acera cuando la Madre de Dios pasa, y le pide en la copla que le salve al hijo que agoniza en el lecho del dolor; la novia hundiendo la cabeza en el rico pañuelo de Manila para ocultar sus santos rubores, que pide la salvación del amado de su alma, que está preso y cargado de cadenas; el niño de voz dulce y preñada de sentimierntos, con la carita pálida y asustada, que pide desde los brazos de su padre, el alivio de la enfermedad que a la madre consume.... Y todo esto lo pide el pueblo en una copla que lanza a la Virgen caundo pasa; con una. copla que es la saeta...”.
Obra: “ HEROINAS”. Novela ESPAÑola. Madrid, l908 En esta novela podemos encontrar muchas coplas con las que el protagonista, Ernesto Marsal, se dirige a su amada. Le asegura que son coplas soñadas: “ Cuando me muera te pido / por Dios que me des un beso; / no quiero estar en la caja / penando después de muerto.- // Desde que tú me quieres / mi corazón es el mar; / que las penas cual las olas / unas vienen y otras van.- // Al ladito del orgullo / sembraron el sentimiento, / lloraron allí las flores / y nació tu primer beso .- // Hice yo de tu cariño / barco para navegar; / era muy chiquito el barco / y naufragó en alta mar.- // Quisiera yo publicar / cosillas que están guardadas / escribiéndolas con sangre / en las nieves de tu cara.- // Lo que yo luché y sufrí / para darte el primer beso / lo tiene Dios apuntao / con rayitas en el cielo .- // Al Padre Santo mi crimen / llorando le confese´.... / Y el Padre Santo me dijo / que te matara otra vez .
Obra: “GUERRAS PASADAS”. Narraciones MILITARES, Madrid, s/f.- En esta novela Martínez de la Rosa trata del ambiente revolucionario del año l868 en Málaga. Aquí también encontramos letras de ambiente popular, eminentemente folklóricas, como ésta: “ A los carabineros / no darles vino, / porque con el bigote / rompen el vidrio.- // A lo carabineros / no darles agua, / porque con el bigote / rompen la jarra “.- En el ambiente que reinaba en las trincheras, durante los días de enero de l869, en el barrio de la Trinidad, se oye una tonadilla en boca de un miliciano: “ Sale de la alcoba / coloradita, / como la amapola “.- Otras muchas coplas podríamos entresacar de este insigne escritor costumbrista que dejó su sello flamenco en su fecunda e ignorada, pero sigue su pensamiento en la de otros escritores contemporáneos que han sabido ver los aspectos históricos y literarios del arte flamenco . Con esta breve descripción, nos parece que hemos señalado qué papel jugó en el flamenco MANUEL MARTINEZ BARRIONUEVO.- |
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