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escrito por Alfredo Arrebola   
Manuel Alcántara

SENSIBILIDAD FLAMENCA EN MANUEL ALCANTARA

Creer en Dios es nieve y se derrite

Sobre el hombro cansado de la espera.

Creer en Dios,¡ ay Dios!, qué fácil era,

Pero el eco de Dios no se repite.

Dando traspiés el alma, caes y te

Levantas,¡ qué remedio!, y ni siquiera

Duele. ¿Dónde anda Dios?. Si lo supiera...

Y Dios sigue jugando al escondite.

Esperemos. Silencio de Dios suena

En la oquedad del hombre. Siegan hoces

De frío el frágil vuelo de aquel ave

Que distraía el paso a la cadena.

Tengo miedo y escucho. Suenan voces.

Serán de Dios. No sé. Cualquiera sabe.

(cfr. Dios, de “Manera de silencio”, l955., de Manuel Alcántara).-

En la oquedad del hombre. Siegan hoces

De frío el frágil vuelo de aquel ave

Que distraía el paso a la cadena.

Tengo miedo y escucho. Suenan voces.

Serán de Dios. No sé. Cualquiera sabe.

(cfr. Dios, de “Manera de silencio”, l955., de Manuel Alcántara).-

Yo quisiera traer aquí la inolvidable fecha de su memoria poética, hecha “oración y canto ”en mi voz :Rincón de la Victoria, abril del 87,” para Alfredo Arrebola, Profesor y juglar que Canta y Cuenta nuestra Andalucía. Con el abrazo de su amigo Manolo” Es verdad: yo puse el lienzo; Alcántara, los pinceles. Hoy afirmaría lo mismo: Andalucía es Poesía y Cante .Y no pierdo la esperanza de ver ,en no muy lejana fecha, recopilados en Cante Grande una selección de sus poemas .Todos sus poemas son buenos, como su persona, ”Poeta de la inquietud metafísica”, tal como lo definí en mi libro “Malagueños en la Literatura”, Málaga, 1997.

 

Manuel Alcántara lleva más de una treintena amasando siempre lo mismo: POESIA ,expresión de belleza. Esa belleza moral que refleja perfectamente su ser humano, prodigando en cada instante bondad y generosidad. Y no son palabras mías de admiración y amistad a este juglar malagueño, sino que hace ya tiempo lo dejó dicho don Manuel Alvar, de la Real Academia y uno de los más prestigiosos filólogos del mundo. Manuel Alcántara, afirmó don Manuel, podría tranquilizar a los manes de Rubén. Es un andaluz recatado y profundo. Con muchos siglos de pesar en su alma y con un goce infinito de vivir. Sólo viejas, muy viejas culturas, pueden dar un hombre como éste: desdeñoso de las solemnidades y encadilado por la luz vehemente de la jábega pescadora. Cuando se logra el equilibrio entre tantas incoherencias, nace un hombre de excepción. Manuel Alcántara, nacido en Málaga en el año l928,cada día nos deja su mensaje en el diario “SUR”, es un hondísimo poeta y un prosista de quintaesencias. Es, además, clásico ,como el Cante, que no necesita “mutaciones” porque es la medida de la eternidad, afirmaba el sabio profesor don Manuel Alvar .Aquí radica el sentido de que este brevísimo ensayo esté introducido con versos de tradición clásica :el endecasílabo. Pero Manuel Alcántara es uno de los poetas andaluces que mejor han captado y expresado las “vivencias” del arte flamenco, así lo dejé claro y patente en obra “ El flamenco en los escritores malagueños”, Universidad de Cádiz,1990, de tal manera que una vez leída su obra poética no me queda más remedio que afirmar: ”El mejor Manuel Machado”. ¿ Por qué? Porque hondura, trascendencia y dolorido sentir - notas características del flamenco - están en sus versos sin el menor desasosiego. Muchas y preciosas coplas flamencas ha compuesto este insigne y universal malagueño. ¿Qué cantaor no interpretaría por soleares estos poemas?:

 

Cuando yo me haya ido

-qué triste que me vaya-

de esta madera mía

que me hagan una guitarra.

Mira qué cosa tan rara:

Pasé la noche contigo

Estando solo en la cama.

Cuando termine la muerte,

Si dicen a levantarse,

A mí que no me despierten

(cfr. “La misma canción”, Edición Ateneo de Málaga, 1992).

Según mi opinión, Manuel Alcántara hace y construye una poesía agónica, en sentido etimológico y unamuniano, es decir, “lo humano” y “ lo divino” están en constante juego:

Para encontrarme conmigo

Vuelvo a salir a la calle,

Calle del tiempo perdido.

Para encontrarme conmigo

Estoy buscando en el suelo

Las huellas de tu sonido.

Para encontrarme con nadie

Me pongo a mirar arriba,

¡Dios me ampare!

(cfr. “El embarcadero”,1958).

Esta misma concepción la podemos encontrar en el libro del Prof. Garrido Moraga,” Teoría y práctica de la crítica literaria”, Universidad de Málaga,1990,pág.150, donde puede leerse : “ La poesía de Alcántara es una lucha, un implicarse, un compromiso dialéctico que no se remansa en lo artificioso, que no cae en la recreación del detalle por sí mismo, sino en función de un mensaje más complejo, porque el poeta tal como aparece en “Oración”, es una tierra de nadie en un orden relativo que da a Dios - nivel punto a punto de referencia del conocimiento - la tierra del aire y al hombre la tierra-tierra .No es que el poeta se sitúe en un distanciamiento esteticista, acepta su condición de buscador en el tiempo -olvido, con la esperanza como meta y con la lucha cuerpo a cuerpo con Dios como medio. Dios, la palabra más repetida en el libro, no es un concepto cerrado ni mucho menos reducible a un sentido religioso concreto”. Por ello, no tuve la menor duda en calificar a Manuel Alcántara como “Poeta de la inquietud metafísica” porque no acaba de encontrar lo que su alma,transida de angustias, idealiza en la psique del “yo agónico”:


Un hombre soy de tierra.

Tierra oscura plantada de esperanza,

Pobre tierra que piensa.

Mi voz involuntaria de testigo,

Rotundamente humilde, no traspasa

La frontera de Dios, con tanto ruído.

La vida se me ha vuelto una pregunta.

Sin entendernos, Dios y yo, distintos,

Llevamos nuestras soledades juntas.

Mi voz va por el aire,

Tierra de Dios, sus voces

Cruzan mi corazón, tierra de nadie.

Y estoy, como las islas,

Rodeado de Dios por todas partes.

La muerte es una víspera.

(cfr. “Manera de silencio”,1955.-

El mundo flamenco está lleno de motivos religiosos, yo diría de “inquietudes” que hacen al hombre que esté en permanente duda. El hombre nace “atado”/religado, lo acepte o no, al fenómeno religioso. Nació, irremisiblemente, la “Fenomenología de la religión” ( 1850).Pues bien, este sentido óntico del fenómeno rligioso esta presente en toda la poesía de Alcántara, como buen andaluz, aunque sea entendida a su aire. Así se lo expresó a su amigo Alejo García:

 

Si otros no buscan a Dios

Yo no tengo más remedio:

Me debe una explicación.

No digo que sí o que no.

Digo que si Dios existe

No tiene perdón de Dios.

No digo que no o que sí.

Digo que me gustaría

Que El también creyera en mí

Yo no le guardo rencor.

Si lo encuentro alguna vez

Nos perdonamos los dos.

(cfr. “Este verano en Málaga,1985).-

No obstante, el escepticismo vital no lleva a Manuel Alcántara a la negación del mundo que en sus poemas se ofrece como realidad, aunque sea dolorosa. El poeta recobra la esperanza porque es “lo último que se pierde”. Está en perfecta armonia con el sentido literario, mítico, social y antropológico del contenido de las coplas flamencas:

Yo soy el mismo de siempre,

Y me queda la esperanza,

Que es lo último que se pierde.

( cfr. “Canción 7” de “El embarcadero”, 1958 ).

Y en “La misma canción”,1994,pág.38, se nos abrirá el poeta totalmente qué significa “su esperanza”:

 

Se me perdió la esperanza

Y aquí la vine a buscar.

Por mi tierra y por mi agua.

Que ya se está haciendo tarde

Y si no la encuentro en Málaga

No estará en ninguna parte.

Mi pobre tierra no puede

Darme lo que estoy buscando.

Nadie da lo que no tiene.

Tampoco puedo engañarme:

La conozco desde siempre

Y la quiero desde antes.

Yo no culpo a Andalucía,

Sé muy bien que a su esperanza

Le pasó lo que a la mía .-

Manuel Alcántara, dígase de una vez -es la voz profunda de Andalucía. Por mi mente -¡cómo no! - pasan Gustavo Adolfo Bécquer, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, José Sánchez Rodriguez , Salvador Rueda, Emilio Prados... y tantos otros andaluces que han sabido expresar la esencia de la verdadera ,milenaria y autóctona cultura andaluza. Manuel Alcántara conoce extensísimamente el “ser andaluz”; sabe que vive en Andalucía, donde los hombres sufren,callan y, si cuadra, mueren. Nadie puede negar que el pueblo andaluz ha aprendido a decir las cosas con palabras sencillas y en estrofas que arrancan desde las jarchas.Antes que Occidente cantara, la gente de nuestra cultura tenía la garganta quebrada de tanto alzar la voz. No tenía más remedio porque. .... “Cantando la pena / la pena se olvida”,que nos dejó dicho otro Manuel,el hijo de Antonio Machado y Alvarez “Demófilo”, el “padre de la Flamencología”.Es preciso, pues, saber lo que Andalucía es ,tras el gozo, más allá del hedonismo, para no olvidar que las cosas que contemplamos son apariencias que ocultan la canción clarísima del agua, de esa agua mediterránea que a los pies de su morada contempla el poeta malagueño, torturado por la eterna pregunta: ¿de dónde venimos? ¿Adónde vamos? Semilla de perenne creación de coplas flamencas en la voz de sus intérpretes: Poetas y Cantaores.Todos los poemas de Manuel Alcántara pueden ser interpretados por flamenco, porque él los siente en lo más profundo de su alma. Es un poeta niño. Y como en la vieja película, Dios tiene necesidad de los hombres: El que te creó sin ti - afirmaba san Agustín -no te salvará sin ti. Dios nos creó,pero nosotros buscamos el afán de que nos crea:


Averigua quien te dio

Esas ganas de morirte.

Ha tenido que ser Dios

Un día que estaba triste.

No tiene otra explicación, (cfr. “La misma canción”,pág.43.).-

El contenido y finalidad de la copla flamenca están vivos y presentes en la poesía de Manuel Alcántara. Brevísima reflexión que yo, como Cantaor, he procurado dar a conocer a todos los lectores de la revista flamenca “El Olivo” y que se ajusta perfectamente a uno de los objetivos de esta revista :Investigar y dar a conocer los valores culturales, literarios y musicales del Cante Jondo.