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escrito por Encarna Lara
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TU VOZ
Para Alfredo Arrebola
Sucede en mi memoria que tu voz me despierta
con el hechizo alegre del viento en la veleta.
Bajo el pretil del puente, el agua de tu río
bebe del aire la letra de un romance.
Comienza aquí la senda impenetrable
donde ascienden los signos y las fábulas duermen.
La luz se afana, sin saberlo,
en el bosque de chopos que pueblan el paisaje.
Es la hora de ese rito intimista
en que cierras los ojos
al hondo compás de la guitarra,
buscando, quizás, en ese gesto
la serena belleza del bosque y su secreto.
Como el metal bruñido de la noble campana,
tu voz asciende en el limpio horizonte,
se alza templo, ermita, conventual iglesia,
patio, arrayán, cauce, camino,
trino en la bonanza de la luz y la arcilla.
Se eleva saltando por encima
del sueño y mi memoria
para nutrir radiante la música del tiempo.
Regálame tu voz por siempre, amigo mío,
y ese misticismo que pones en el gesto
cuando al llorar cantando la oscura seguiriya
te arrancas de tu pecho el duende que te habita.
Encarna Lara |