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Alegrías 3 Parte Imprimir
escrito por Alfredo Arrebola   
domingo, 17 de febrero de 2008

Muralla de Puerta Tierra Cádiz

Alegrías 3ª Parte.

Los lectores de estos artículos deben comprender que son, ante todo, trabajos expositivos y eminentemente didácticos. Por tanto, deben estar orientados a buscar y desarrollar las más variadas teorías acerca del posible origen de cualquier cante flamenco. Y en esta labor estoy siempre; yo tengo, como intérprete, también mis propias ideas que suelo dar, sean o no admitidas.

Siguiendo, pues, esta línea, diré que hay quien cree que la Alegría influenciada por la jota es la creada por Ignacio Espeleta (1871-1938) –cfr. “ De Cádiz y sus cantes”, pág.126 – quien por boca de su autor, Fernando Quiñones, dice: “Acerca del debatido asunto de la “Jota de Cádiz”, y en opinión del Profesor Manuel García Matos, ésta, que da origen a un tipo de alegría, nada tiene que ver con las cantiñas o pequeños cantes de los gitanos, si excluimos ciertos elementos rítmicos. La “Jota de Cádiz”, madre de esa variante de Alegría – ya se ha dicho que no hay tal influencia - es una verdadera jota aragonesa que, aflamencándose en la ciudad andaluza gracias a los singulares lazos de simpatía que se establecen entre Zaragoza y Cádiz con motivo de su común resistencia al francés, dio origen a esa alegría y “sólo a ella”. También se ha dicho que no fue probable que Ignacio Espeleta creara dicha Alegría, dada su juventud. Pensamos, como ya se dicho en el anterior artículo, que “El cante por Alegría” fue obra del genial Enrique el Mellizo.

Con una guitarra, y cantando, se puede demostrar perfectamente la “similitud de tonalidades” existentes entre la Jota y la Alegría. Pero más aún – y sin el más mínimo reparo – diré que las Alegrías tienen, aunque remotamente, una base musical en los Verdiales. Esta influencia es posible que la reciba a través del “aire morisco” de los Verdiales. Se dice que a principios del siglo XIX comenzó a cantarse en Cádiz una especie de “jota ligera” y rítmica que, con el tiempo, derivó en el actual “Cante por Alegrías”.Esta teoría queda deshecha con los argumentos aportados por F.del Río,cfr. “Candil”, núm. 143. Por su parte, Ricardo Molina en “Mundo y formas del cante flamenco”, pág. 266, nos afirma que “... la primitiva jota de Cádiz debió ser una modalidad de la “jota aragonesa” y, como tal, descendencia del fandango, de acuerdo con la teoría de don Julián Ribera- cfr. “La música árabe y su influencia en la española” (1927) - , quien hace de dicho cante derivación de aquel canto morisco”.

 

Después de muchísimos años entregado al estudio del flamenco, me creo con la suficiente autoridad para decir – y también demostrar- que, aunque no puedan negarse estas teorías de los distintos flamencólogos, pero carentes de base histórico-musical, el “Cante por Alegrías” tuvo su raíz musical en la capacidad natural que tiene el gaditano para el cante; esa capacidad innata, y donada por Dios/Naturaleza libre y gratuitamente, estuvo ,sin la menor duda, en la persona de Enrique Jiménez Fernández “El Mellizo” (Cádiz,1848-1906).

 

Desde el punto de visto métrico, las Alegrías están formadas por coplas, cuya estructura es idéntica a la seguidilla castellana:

 

A la mar que te vayas,

Querido Pepe;

A la mar que te vayas

Me voy por verte.

 

También encontramos cantes por Alegrías en versos octosílabos de rima consonante o asonante:

 

Si yo supiera, compañera,

Que el sol que sale te ofende,

Con el sol me pelara

Aunque me diera la muerte.

 

Es costumbre muy extendida, terminar las Alegrías con un trístico de de cinco sílabas:

Si vas andando,

rosas y lirios

vas derramando”.

 

Literariamente considerado, en el “Cante por Alegrías” cabe todo: desde lo grotesco, sencillo, sublime e indiferente hasta la tragedia misma vista con la mentalidad gaditana. Y, finalmente, las Alegrías van en compás ternario (3 x 4), lo que significa que tienen la misma estructura musical que las Soleares; y están íntimamente vinculadas a las Bulerías, como puede comprobarse en “Fiesta Jerezana”, del Niño Gloria (1893-1954).

 

ALEGRIAS DE CORDOBA.

Aunque sea breve, debemos hacer referencia de ellas. Córdoba ha tenido, desde siempre, su idiosincrasia flamenca en las Serranas, Soleares y Alegrías. Su “Cante por Alegrías” está configurado dentro del “cantar por rosas” con los mismos elementos rítmicos que los gaditanos. Sin embargo, en Córdoba se hace bastante más lento y en grado tal, que cuesta asociarlo a los aires de Cádiz. Tal es así, que las alegrías de Cádiz nacen especialmente para bailar, en tanto que las de Córdoba para bailarlas habría que emplear una técnica especial y, sobre todo, regular su compás.

 

La primera referencia histórica que existe sobre el término “Rosas” se debe al guitarrista Paco de Lucena, el cual ofreció un concierto musical flamenco en el Café del Gran Capitán (Córdoba,1879),una de cuyas piezas fue precisamente “la Rosa”. Pero fue su discípulo, el genial don Ramón Montoya (1879-1949), en su composición “La Rosa”, el que puso los elementos melódicos de las actuales “Alegrías de Córdoba”. El propio Montoya acompañará a “El Sota”,de Belmez (Córdoba), en unas curiosas y típicas “Alegrías de Córdoba”, cfr. “CANTAORES DE CORDOBA” (Cajasur.Córdoba).Seguirán los pasos de El Sota por “Alegrías” los ya históricos nombres de José Onofre, Navajitas, Pepe Lora, Paco el de la Magdalena, Antonio Ranchal, Fosforito ,El Guerra, etc.....Hay que reseñar que Curro de Utrera divulgó por toda la geografía española una versión muy personal de “Alegrías de Córdoba” que, por cierto, no reflejan los modos y expresiones que distinguen a Córdoba en su cante por “Rosas, Juguetillos o Cantiñas” que no otra cosa son las llamadas “Alegrías de Córdoba”.