FLAMENCO
Palos Flamencos
Bulerías 5 Parte | Bulerías 5 Parte |
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| escrito por Alfredo Arrebola | |
| miércoles, 05 de marzo de 2008 | |
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Bulerías 5 Parte. Tipos de Bulerías. Admitido que el baile forma parte integral de la raza cañí, sólo nos resta saber la fecha de su aparición lo más exacta posible. Me parece, como cantaor, que nadie puede decir la última palabra sobre el origen de este cante. Sólo puede afirmarse, desde el punto de vista histórico, que las bulerías tienen su base en el cante por soleá. La razón histórica está en el estribillo con el que se acostumbra “rematar” la soleá. Este estribillo consta de dos o tres versos y nos anuncia ya un ritmo variado, mucho más rápido, con el que el cantaor suele terminar su recital. Se puede comprobar cómo las antiguas bulerías conservan el auténtico aire de las soleares. Así nos lo demostró el Profesor Manuel Cano (1925-1990) en la extraordinaria conferencia que pronunció en el Aula de Flamencología de la Universidad de Málaga (1978), quien, con guitarra en mano, hizo ver cómo las bulerías son una consecuencia de las soleares. Y nadie puede dudar cómo los cantaores saben pasar con relativa facilidad de la soleá a la bulería, y viceversa. Históricamente, pues, es difícil averiguar el momento preciso de su llegada al campo flamenco. En este sentido, Ricardo Molina – cfr. “Obra Flamenca”, pág. 113, nos confirma: “... Del origen de las bulerías sabemos y no sabemos. Sabemos lo principal que es su punto de partida originaria. No sabemos de la etimología exacta y verdadera de la palabra “bulería”, con que desde el principio del siglo XX o último tercio del siglo XIX, se bautizó este cante. Sin vacilaciones ni reparos podemos decir que las bulerías nacieron de las soleás, o más correctamente, del “estribillo” o “coda” con que solía y suele rematarse este cante”. Así pues, dado el entronque directo de este cante con las soleares, se ha venido admitiendo dos tipos de bulerías:
Las primeras se conocen por su “compás” más lento y pausado, rayando en el límite de la soleá; en tanto que las segundas ligan sus tercios llevadas por el ritmo vivo del baile y de la guitarra. Se admite también – como ya se ha dicho – que las “Cantiñas” influyeron en la formación de este cante, así como que las bulerías nacieron del “remate” que el cantaor jerezano Mateo El Loco hacía a las soleares. Y como este cantaor vivió en la segunda mitad del siglo XIX, es correcto, por tanto, fechar las bulerías alrededor del año 1870.
Lo que no comprendemos cómo grandes cantaores de Jerez, Sevilla, Córdoba, etc. no cantaron por bulerías, incluso figuras estelares del arte flamenco. No hay grabaciones – que yo sepa – por bulerías de don Antonio Chacón, creador y recreador de cantes y, además, era jerezano. Esto nos puede llevar a admitir que las bulerías sean cantes y bailes cien por cien gitanos. Sobre los payos en las bulerías , hay un testimonio importante de Anselmo González Climent – cfr. “Bulerías. Un ensayo jerezano”, pág. 30, que dice : “ Harto significativa es la ausencia de bulerías en la discografía de don Antonio Chacón, Niño de Cabra y muchos otros clásicos no muy lejanos del cante flamenco. Ocurre que implícitamente conocían y respetaban la exquisita conyuntura buleril. Podría argüirse, en el caso de don Antonio Chacón que hizo popular el cante por “Caracoles”, cante chico por excelencia, y que jamás prestó atención a las bulerías. No obstante, justamente su prescindencia buleril sólo se explica por una tácita y especial jerarquización de dicho género flamenco con el que no supo atreverse”.
Creo que la opinión de González Climent puede convencer, pero también debe admitirse que cuando un cantaor se entrega a un cante determinado es porque anteriormente ha conocido la dimensión de sus facultades, y observa si puede o no triunfar en ese cante. También hay que considerar que la “forma y tipo de voz” condiciona mucho en los llamados cantes festeros; y en el caso de las bulerías, más aún. Hay también – cómo no – sus excepciones: Manuel Vallejo, El Sevillano, Canalejas de Puerto Real, etc. Porque al Cojo de Málaga (1880-1940) – que era gitano – no se le podía escuchar por bulerías. Su voz “estaba hecha” para los llamados “Cantes de Levante”. Entonces, ¿puede decirse que los cantaores payos no cantan por bulerías?. De ninguna manera. Pueden cantarlas, pero les falta – conforme a mi juicio – el “sello y estigma” de los cantaores gitanos. Lo afirmo por propia experiencia cantaora. Porque las bulerías, aunque nacidas de las soleares, son cantes eminentemente bailables; y el baile....,¡le va mejor al gitano!. Por eso, las bulerías, por su entronque con el baile, se han convertido en uno de los ritmos “fundamentales” y más “difíciles” del arte flamenco. La bulería es cante y baile que nace en la misma sangre de la raza gitana. Y, de ordinario, quien cante bien por bulerías, lo hará también por seguiriyas, soleares, tangos y cantiñas. Y sobre el “Aspecto musical”, sólo hay que decir que la bulería lleva el mismo compás que las soleares (3 x 4), es decir, “compás ternario”, pero más rápido, y que juega un importante papel en la maestría y destreza del guitarrista. Es verdad, por otra parte, que la bulería no engendra nuevos cantes, pero - musicalmente considerada – puede tenerse como “cante básico”. Y como complemento, podríamos añadir lo que se denomina “Modalidades geográficas”: Bulerías jerezanas; Bulerías gitanas; Bulerías de Triana; Bulerías de Cádiz y Bulerías de Granada. Sólo me queda decir, en referencia a este trabajo que publico en Granada-Costa, lo de Pedro Camacho Galindo: “El cante no se puede evaluar hablando o escribiendo. A lo más se puede hacer de él un elogio o un repudio. Todo intento descriptivo resulta impotente”,cfr.”Los payos también cantan flamenco”, pág. 58 (Madrid, 1975). O lo de aquel energúmeno antiflamenquista – que sabía de cante y toros como nadie – Eugenio Noel: “ER CANTE NO CABE EN ER PAPÉ”. Eso es, exactamente, la Bulería. |
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