FLAMENCO
Palos Flamencos
Cantiñas | Cantiñas |
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| escrito por Alfredo Arrebola | |
| miércoles, 20 de febrero de 2008 | |
Cantiñas
Don José Ortega y Gasset (1883-1955) afirmaba, refiriéndose a los griegos, que quedaba mucho por hablar de ellos todavía; sin embargo, por otra parte, era necesario deshablar casi todo lo dicho hasta entonces sobre el tema (cfr. “Obras Completas”. Madrid, 1933). La afirmación del famoso filósofo madrileño me ha llevado a mí, Cantaor e Investigador, a una seria reflexión sobre una de las más ricas, alegres y vivaces formas del cante flamenco: Las Cantiñas. Porque, a la verdad, ¿qué son propiamente las cantiñas, sino un complejo mundo de estilos – Alegrías, Romeras, Rosas, Mirabrá, Caracoles, Cantiña, etc.- que tiene una misma estructura musical, pero diferente concepción melódica en la voz del intérprete? Ya el mismo Demófilo – don Antonio Machado Alvarez (1846-1893) – identificaba Alegrías, Cantiñas o Juguetillos “... capaces de hacer resucitar un muerto y hacerlo tomar los palillos para bailar y levantar el ánimo de profundo estado de tristeza en que lo sumerjen un polo o una seguidilla gitana bien cantadas”, cfr.“Colección de cantes flamencos” (Madrid, 1975), “Prólogo”, pág. 12. Y nadie que conozca un poco el mundo flamenco podría negar que Cádiz es, por naturaleza propia, la gracia personificada, y una de las provincias más flamencas de Andalucía. Cádiz ha sido la puerta por la que han entrado múltiples formas musicales que se transformaron, por obra y gracia de sus hijos, en las más rancias formas o estilos flamencos. Sin la menor duda, las Cantiñas constituyen un acervo sumamente rico en todos los órdenes musicales y poéticos, y no menos dentro del cante flamenco. En la mente de cualquier aficionado está la firme convicción de que las Cantiñas son formas flamencas propias de esa “salada claridad”, que de esta manera llamó el sevillanísimo Manuel Machado a toda la gaditanía que pueda ver, contemplar o simplemente imaginarse dentro de la Andalucía occidental. Las Cantiñas son, pues, el cante más genuino de la bahía de Cádiz, esa amplia franja de tierra que besa las aguas del Atlántico. Todo un mundo de colorido, gracia y ritmo – escribe el flamencólogo José Blas Vega – que tendrá un importante papel en la baraja estilística del flamenco durante el siglo XIX. El término “cantiña”, originariamente, es el nombre que suele darse en Galicia a las canciones medievales; en la actualidad, en cambio, viene a significar simplemente “ canción popular”. No obstante, hay que decir que aunque la palabra “cantiña” suene a lenguaje gallego, se trata de una palabra castellana y andaluza, la cual procede del verbo “cantiñear”. Ahora bien, “cantiñear” es, según la opinión de Ricardo Molina en “Mundo y formas del cante flamenco”, pág. 263, parecido pero no igual que “canturrear”. El que cantiñea, juega, improvisa y fantasea con el cante. Se cantiñea abandonándose uno a la inspiración del momento y a la música que aflora a la conciencia. Las Cantiñas , como ya queda dicho, ofrecen una variadísima gama de formas, de tal manera que muchas de ellas son bulerías o romances- cuplés. Estos estilos de cante para bailar se hicieron imprescindibles en cualquier fiesta flamenca y, a medida que los cafés cantantes iban aumentando, adquirieron gran preponderancia ya que representaban la gracia y alegría de los cuadros flamencos. Y al ritmo de ellas, se inmortalizaron La Mejorana, Gabriela Ortega, La Jeroma, La Macarrona, La Cuenca ,Pilar López, Matilde Coral, Antonio, Antonio Gades ,etc.
Las Cantiñas primitivas vendrían a ser lo que las Bulerías han sido en el siglo XX. Eran, por tanto, improvisaciones con los matices peculiares que les imponía el cantaor de turno. Muchas cantiñas se perdieron al correr del tiempo y, en la actualidad, bajo la denominación de cantiñas se vienen haciendo los más variados estilos. Y así, a veces, se hace casi imposible diferenciar una cantiña de las alegrías, mirabrá o romera, por ejemplo. Los caracoles también se incluyen en las cantiñas, aunque tienen una musicalidad especial. Por eso hay autores que no especifican a las cantiñas como tal cante individual, sino como nombre genérico de Cádiz, aunque éstas no sean exclusivas de esta provincia. Sobre su aparición en el mundo flamenco, nada se sabe con plena certeza. Es posible que en un principio fueran llamadas con otro nombre: Jaleos, Juguetillos, Cante por fiestas, etc. Musicalmente, las cantiñas están encuadradas a las Soleares pero de ritmo diferente, en las que las variantes son definidas, en lo musical, por las tonalidades y el “tono base” donde se toque cada cante, y según el tema de sus coplas recibirá su correspondiente nombre: Alegrías, Romeras, Cantiñas, Mirabrá, Caracoles ,Rosas, etc....
Se dice que el término “cantiña” llegó por mar al puerto de Cádiz y que pasó rápidamente a Sevilla; que poco después, cualquier canción que cantaba por estas provincias era llamada “cantiña”. Asimismo, se afirmó que en los alrededores de Cádiz fueron gitanizadas muchas de ellas y puestas al compás de las alegrías. Incluso todavía en Cádiz una cantiña es cualquier miscelánea melódica cantada en “aire y ritmo de alegrías”.Por lo que aún cantiña es sinónimo de “canción improvisada y espontánea”.
En los alrededores de Jerez y Sevilla, las cantiñas se han desarrollado mayormente bajo el signo de las bulerías actuales. Algunas han conservado su nombre original: Cantiñas del Pinini, de Las Mirras; Cantiñas de Juaniquí de Lebrija; otras son llamadas “Fiesta de Jerez”, o “Jaleos de Utrera”, “Alegrías de Córdoba, etc.... Si analizamos en su conjunto Alegrías, Cantiñas, Romeras, Mirabrá, Rosas y Caracoles , podremos ver sus analogías de “aire, ritmo y compás”. |
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