FLAMENCO
Palos Flamencos
Carceleras | Carceleras |
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| escrito por Alfredo Arrebola | |
| lunes, 18 de febrero de 2008 | |
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Carceleras
La historia del arte flamenco está configurada de una forma tal, que puede volver loco a cualquiera. Por eso no me cansaré de repetir que al mundo flamenco hay que acercarse con la mayor humildad posible. Porque es un arte que, por suerte o por desgracia, tiene que recurrir demasiado al llamado “argumento de tradición oral”. Y este es precisamente el caso de esta variedad flamenca: La Carcelera. Muy pocos datos tenemos sobre esta modalidad cantaora. Y máxime teniendo en cuenta que el mismo Demófilo en su “Colección de cantes flamencos” (Sevilla, 1881) ya nos lleva directamente a la propia confusión o, si se quiere, a la duda, cuando en su introducción nos dice que “Los MARTINETES o CARCELERAS”, llamadas de ambos modos, según unos, porque se cantan al son de los martillos en la fragua, y según otros, por ser propios de los presidiarios, son también coplas de cuatro versos octosílabos, como los de la Malagueña, Rondeña, Polo, Caña, etc. y, por lo general, forman trovos, cuyo asunto es el llorar, mejor que cantar, las fatigas, trabajos, y los tormentos y durísimos castigos que pasan los pobres presos, condenados a cadena y a otras penas análogas. En estas coplas se usan vocablos del dialecto gitano; la música es sencilla, acompasada y monótona, pero muy sentimental y, al parecer, de un carácter muy primitivo; se cantan ya bastante poco...”,cfr. pág. 18 de dicha obra reeditada por “Ed. Demófilo”.Madrid, 1974. Efectivamente, la bibliografía sobre el cante por Carcelera es casi nula, lo que convierte al flamenco en un mundo sumamente enigmático. Porque si el mismo Demófilo identificaba el Martinete y la Carcelera, ¿qué aportación histórica, literaria y musical podemos ofrecer nosotros a las personas que ansían conocer la trayectoria histórica del flamenco? Simples especulaciones, aunque tengan ciertamente su fundamento en el complejo mundo de las Tonás. Pues desde siempre se ha venido hablando y considerando a la Carcelera como una toná, como lo es también el Martinete, la Debla y otros muchos cantes que no se interpretan. Y es verdad, por otra parte, que desde siempre se ha venido hablando de este palo flamenco, pero nadie ha aportado datos históricos claros y apodícticos. No existen. Ni el mismo Serafín Estébanez Calderón – “Primer flamencólogo” de la historia – en sus “Escenas andaluzas” (1847) hace referencia a este cante; ni incluso José Carlos de Luna, muy cercano todavía a la primitiva concepción flamenca, nombra a la Carcelera en su libro “De Cante grande y Cante chico” (1925), y, sin embargo, sí describe el Martinete y sus clases y la Debla, aunque diga erróneamente que son formas derivadas de la Caña. Es cierto también que la Carcelera ha sido considerada como “Cante a palo seco”, es decir, sin acompañamiento de guitarra, cosa que se contradice con algunas grabaciones modernas, las cuales se sirven de ella: Manolo Caracol en “Juerga flamenca”:”Ecos del penal”.Orfeón, 1965; Fosforito en “A mi tierra, Córdoba”,Cara B,1: “Donde me tienen a mí”. RCA.Madrid, 1982; o Alfredo Arrebola en “Raices del cante flamenco”, Vol. I, Cara A, 4: “Que me saquen de aquí”. Málaga, 1983. Sin embargo, por lo general, es un cante que se interpreta sin acompañamiento de guitarra, tal como lo han registrado, entre otros, Juan Talega en “Archivo del Cante Flamenco”.Vergara.Barcelona, 1968, y también nos dejó una magnífica carcelera Antonio Ranchal y Álvarez de Sotomayor en CANTE FLAMENCO (Vol. 1). Hispavox, HH 16-224 (Madrid). Y poco más.
Los tratadistas posteriores sólo se han limitado a decir que la Carcelera es una Toná más. Posiblemente sea esto lo más correcto, aunque yo no estoy de acuerdo. Y así Ricardo Molina en “Mundo y formas del cante flamenco”, pág. 165, afirma simplemente que no ha encontrado diferenciación clara entre martinete y carcelera, al menos en el orden musical. Lo que individualiza a la carcelera son las letras que aluden a prisiones y encarcelamientos. Con ello no aportó nada, porque el tema de la cárcel no es privativo de la carcelera, sino común a las tonás en general. Don Manuel de Falla, al convocar el Concurso de Granada (1922), conjuntó la carcelera y el martinete, de este modo: MARTINETES-CARCELERAS.
Según mi criterio, la carcelera tiene reminiscencias de los cantos astures y, tal vez, pudiera ser anterior al siglo XVI. Es posible incluso que al aún cantaor diera “forma flamenca” a ciertas modalidades astures, al oirlas en las mazmorras carcelarias de Oviedo o Avilés; o cualquier asturiano, conforme a la idea de Hipólito Rossy en su “Teoría del cante jondo” , pág. 159, preso en Andalucía o Murcia que cantara sus cuitas alternando con los presidiarios de la región y aprendiera de ellos los cantes sureños. Yo he comprobado personalmente la similitud entre los cantos astures y las tonás flamencas, cuando recorrí, dando recitales, Oviedo y su provincia con el guitarrista Tomás de Utrera, allá por el año 1974.
En la actualidad, la carcelera apenas se canta, quedando reducida, por lo general, a una modalidad de saeta denominada exactamente “Saeta por carcelera”, muy cultivada por todos los buenos saeteros, y que musicalmente guarda ciertos parecidos con los Caracoles. Debo añadir, porque lo he comprobado, que la carcelera tiene mucho parecido con el canto gregoriano: nada de extraño dada la proyección de los cantos litúrgicos del rito cristiano-católico, aunque a muchos flamencólogos les cueste trabajo reconocer la influencia del “canto gregoriano” en el flamenco, hecho que ya fue dicho y demostrado nada menos que por el genial músico y musicólogo don Manuel de Falla. Como ya se ha dicho, la carcelera, literariamente considerada, está formada por una estrofa de cuatro versos octosílabos y, a veces, por cinco (quintilla). Una letra muy popularizada a fines del siglo XIX, fue ésta:
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| La Caña 1 Parte |
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| Bulerías 3 Parte |
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| Bulerías 1 Parte |
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