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escrito por Alfredo Arrebola   
lunes, 07 de abril de 2008

Cartel del Festival de la Unión Cartageneras 1 Parte.

Si vas a San Antolín

Y a la derecha te inclinas.

Verás en su primer camarín

A la Pastora Divina

Que es vivo retrato a ti.-

Dada la orientación didáctica de los artículos flamencos que vengo publicando, considero de capital importancia, al exponer las Cartageneras, dar una breve referencia sobre qué es el llamado “Cante de Levante” y “Cante de las Minas”, a fín de que el lector pueda entender esta modalidad cantaora. Porque, a la verdad, pocos son los amantes del arte flamenco que conocen perfectamente estas nomenclaturas que, desde tiempos remotos , vienen apareciendo en los libros. Pues bien, por “Cantes de Levante” entienden los intérpretes y estudiosos los estilos que caracterizan a Granada – Granaína, Media granaína y Fandangos -; a Málaga – Verdiales, Malagueñas en sus variadas formas y Fandangos –; a Almería – Tarantas, Tarantos y Fandangos -; a Jaén – Tarantas- ; y a Murcia – Tarantas, Cartageneras , Fandango minero, Mineras, Murcianas y Levantica; en tanto que “ Cantes de las Minas” hace referencia a los cantes que se interpretaban en las cuencas mineras del sureste español y en los Cafés de Cante de Almería , de La Unión y Cartagena, de Linares, de Jaén y de La Carolina. Y son estos: Levantica, Tarantas, Cartageneras, Murcianas, Mineras y Tarantos. Por tanto,” El Cante de las Minas” abarca sólo a los estilos que surgen en torno a este mundo laboral, incluso fuera de la parte mediterránea: Córdoba, Ciudad Real, Huelva y Extremadura, ya que también hay “ cantes mineros” específicos de estas comarcas.

¿QUÉ SON?

Son formas cantaoras, fruto , por una parte, del minero en su continuo sufrir, de la tragedia que cada día le acecha en la mina , de esa continuada existencia “vivencial” en la que se encuentra en cada instante el minero.... Y por otra parte, son el resultado del sentimiento musical y del magisterio de una serie de profesionales hasta conformar, en su continuo repetir , los estilos que han llegado hasta nosotros.

 

¿QUÉ CARACTERISTICAS TIENEN?

Se trata de unos cantes muy ricos en matices, con muchas dificultades cantaoras – Musicales, Técnicas – con fragmentos de tonalidad oscilante, tercios largos y de un gran recorrido melódico; dificultades que el cantaor , liberado y a la vez desasistido de cualquier tipo de compás, sin ninguna apoyatura rítmica, es decir, en completa soledad, ha de ir superando tercio a tercio. Muchas veces el cantaor se encuentra - como los toreros en la plaza - solo ante el terrible toro de un difícil y enigmático cante.

 

¿QUÉ SE NECESITA?

Para una recta y ortodoxa interpretación, el cantaor ha de tener una voz clara, limpia, brillante, buena vocalización – exigencia indispensable – y grandes facultades, así como una depurada técnica, saber respirar debidamente para “rematar cada tercio” sin romper la línea melódica. Tampoco puede carecer el intérprete de buen registro para alcanzar agudos máximos y también – cómo no – saber descender a graves mínimos. Ahora bien, para poder llevar a cabo con la máxima dignidad estos estilos mineros es preciso contar con intérpretes que tengan exquisito sentido de la melodía.

 

ORIGENES GEOGRAFICO-AMBIENTALES.

Ni que decir tiene que el arte flamenco, en su trilogía de Cante, Baile y Toque tiene una base social y antropológica ,cuyas características se conocen a partir del siglo XVIII. Esos mismos problemas se darán también en el “cante levantino/minero”, bien sean de índole geográfica, histórica, social o de ambientación, poniendo siempre de relieve el valor esencial del hombre como medio expresivo del cante, tal como lo manifiesta el flamencólogo José Blas Vega en su obra “Temas flamencos”, pág. 60.

En el “Cante de las Minas”, el personaje, que es siempre el minero, surge en respuesta al desahogo obligados por las circunstancias y motivaciones de una opresión: LA EXPLOTACION DEL HOMBRE POR EL HOMBRE, como se ha podido comprobar por toda la cuenca minera de Cartagena, La Unión, de Linares, etc.... Son las coplas las que precisamente recogen esta terrible inquietud y duda:

MINERO, ¿POR QUE TRABAJAS

SI PA TI NO ES EL DINERO?

PARA EL PATRON SON LAS ALHAJAS,

Y PA TI LA MORTAJA. (Popular)

LOS MINEROS SON LEONES

QUE LOS BAJAN ENJAULADOS,

TRABAJAN ENTRE PEÑONES

Y ALLI MUEREN SEPULTADOS,

DANDOLE AL RICO MILLONES.

En La Unión (Murcia) , donde se consumía la mayor cantidad de coñac de España, y donde se permitían encender un puro – recogen las crónicas – con billetes de 1.000 pts., la explotación de las minas eran llevada por particulares, pero los beneficios eran para los propietarios. Tal abuso se dio que los mineros eran obligados a comprar, mediante vales, en las tiendas de los señores propietarios de las minas. Así lo recoge esta tradicional copla:

MAL DOLOR LE DE A LOS “VALES”

Y AL BORDE QUE LOS CRIO,

QUE POR NO PAGAR CON REALES

AUN ESTOY SOLTERO YO.

Nada de raro fue, pues, que por el año 1898 - y en 1916 también – corriera la sangre por las calles de La Unión, a causa de las revueltas y motines de toda la sierra minera:

BENDIGA EL CIELO AL MINISTRO

QUE OBLIGO A PAGAR CON REALES

EL TRABAJO DEL MINERO.

¡YA SE HAN QUITADO LOS “VALES”,

COMO Y BEBO DONDE QUIERO!-

Esto nos conduce ineludiblemente a considerar el valor antropológico y filosófico de la copla flamenca, en este caso de la “copla minera”: honda evocación de su dramático desgarro, quejido lastimero, que surge de las entrañas de quien “amargamente se gana el dinero”, y en su mundo de trabajo, afirma J. Blas Vega, quejas de vida azaroza y trágica, penas y opresiones, hay base más que suficiente, en lo que a lo espiritual se refiere, para la creación del cante minero. Lógicamente se deduce que para conocer el mundo de los “cantes mineros”, como de los andaluces, es necesario e imprescindible conocer la trayectoria histórica de estos pueblos que han sufrido en sus carnes la incongruencia de la opresión y negación de llevar a cabo la mayor y trascendental facultad humana: LA LIBERTAD. Problema que llenará todo el siglo XIX: Liberalismo y Nacionalismo unidos al mundo del proletariado, es decir, burguesía luchando contra obreros, idea que refleja el ideal del socialismo histórico/científico, al que tuvo que hacer frente la Iglesia con la aparición de la primera encíclica de carácter eminentemente social, como lo fue la “Rerum novarum” del sapientísimo e inolvidable papa León XIII (1878-1903), fundamento primero y básico de la llamada “Doctrina Social de la Iglesia”. Toda esta temática social se encuentra desarrollada en las coplas de los “Cantes de las Minas”.

Cartageneras 2 Parte