|
Cartageneras 2 Parte.
Me siento profundamente contento por las palabras de ánimo, que ha dejado grabadas en el contestador automático un buen aficionado al arte flamenco. Esto me obliga a seguir reflexionando un poco más sobre los preámbulos que he considerado oportunos en la presentación de las Cartageneras, lo que significa – como ya ha quedado dicho- que esta breve introducción es válida para todo el “Cante minero”. Así pues, conviene ahora preguntarse cómo se formaron estos estilos tan sublimes, tan armónicos y, al mismo tiempo, tan difíciles. En cuanto a la formación del “Cante minero”, dos son las líneas estéticas que encontramos.
1.: La vital. Esta línea es sencillamente explicada y aceptada, partiendo de que el cante flamenco radica en la misma necesidad vital del hombre, es decir, que tiene una acusada raíz biológica. Una décima anónima del siglo XVIII ya lo manifestaba así:
El murciano trabajando en su alegre barraquilla,
al son de una guitarrilla
pasa la vida cantando.
El suele, de cuando en cuando,
jugar una morisqueta;
pero su intención es quieta,
y cuidar sus naranjicos,
criar cuatro gusanicos
y guiar una carreta”.
Mi inolvidable amigo Asensio Sáez ,cuya memoria conservo en mi mente, me solía decir que “ una necesidad irrefrenable, casi fisiológica, nacida del reencuentro del hombre que escapa cada jornada del riesgo de la mina, con la vida exultante que le aguarda fuera del pozo, le empuja al minero la sangre hacia la garganta hasta hacerse chorro de copla florecida:
Bajo a la mina pensando
si yo volveré a subir,
mientras bajo voy rezando,
y cuando vuelvo a salir
me paso el tiempo cantando”,
cfr. “Libro de la Unión”. Murcia, 1965.
2.: La musical. Todo el cante minero está fundamentado en el fandango regional, donde podemos apreciar las siguientes fases:
-
a.- Migraciones mineras, recordando los cantes andaluces. El problema de la minería empezó ya a preocupar al rey Carlos III, pero es en tiempos de Fernando VII cuando la sierra minera de Cartagena tuvo apremiante necesidad de una gran demanda de mano de obra. Esto hizo que acudieran muchas familias hacia aquel nuevo y floreciente mundo. Está demostrado históricamente que de Andalucía salió la mayor parte: Granada, Jaén y Almería, tierras también un tanto mineras. Y muchas familias acudían en forma de “Partidas”; algunas de ellas fueron ocasión para inventar coplas que han pasado a la posteridad: “El alcalde de Guadix/ ha publicaíto un bando:/ que las cañas de maíz/ no las lleven arrastrando / porque tienen que servir”, o bien aquella famosa copla que se interpreta, de ordinario, por la Malagueña del Canario : “Tengo que poner espías, / por ver si mi amante viene, / al pié de Torre García. / No sé para mí qué tiene / el camino de Almería”.
-
b. Acoplamiento de las propias tonalidades.
En la formación musical de estas formas cantaoras se viene aceptando la influencia directa de la Murciana (folklórica), aunque se tiene constancia de que en la sierra de Cartagena se interpretaba el llamado “Cante de la madrugá”, padre de la minera y, según la opinión más generalizada, de todo el “cante minero”.Idea que hace muchos años ya me comentaba un gran aficionado al flamenco como fue don Francisco Férriz Hidalgo, de La Carolina (Jaén), cuya vida estuvo totalmente entregada al mundo de la minería. Los tratadistas flamencos afirman que se produjo una simbiosis entre la Taranta y el “Cante de madrugá”, naciendo así la Taranta de estilo cartagenero y el cante matriz la Cartagenera. Asimismo, se cuenta que de aquí arrancó El Rojo El Alpargatero .
-
c.- Aportación personal de los cantaores locales.
Sin la menor duda, hay que citar a don Antonio Grau Mora , conocido en el mundo artístico como “El Rojo El Alpargatero” (1847-1907) y uno de los fundamentales “Maestros” del “Cante minero”.A él deben añadirse ,al menos, los nombres de Pechinela, Pajarito, Concha la Peñaranda, Paco el Herrero, Chilares, Enrique el de los Vidales, etc. Por otra parte, hay que tener muy en cuenta la proyección cantaora de los Cafés Cantantes que por aquella época existían en Cartagena y en La Unión. Y como era de esperar, por allí pasaron todas las grandes figuras del Cante, Baile y Guitarra, lo que originaría que este trasiego, este ir y venir, sirviera para que empezaran los cantes a difundirse fuera del ámbito personal y que se aportasen nuevos detalles de “ enriquecimiento musical” en las concomitancias musicales mantenidas con otras zonas cantaoras, tal como lo afirma el tratadista flamenco don José Blas Vega en “ Temas flamencos”, pág. 69 (Ed. Dante. Madrid, 1973).-
Estas connotaciones flamencas fueron:
1º.-ALMERIA, a través del mítico cantaor El Ciego de la Playa y de Pedro el Morato, Pajarito, Cabogatero, La Gabriela, etc. El que más destacó fue Pedro el Morato con su aportación de las tonalidades de la Taranta y el Taranto almeriense. Este cantaor tiene dedicada una Peña en Almería, gracias a los esfuerzos continuados del “extraordinario y ferviente aficionado” don Constantino Diaz Benete.
2º.- MALAGA, esta ciudad “cantaora” estará presente en las afamadas voces de Trinidad Navarro “La Trini” y de Manuel Reyes “El Canario”.
3º.- JAEN, que junto al desarrollo artístico del “Cante de Levante”, en sus tierras mineras –Linares, La Carolina, Andujar .. - se iba también perfilando la personalidad e identidad de su Taranta, la cual contó con nombres tan importantes como Frutos, El Tonto de Linares, Los Heredia, El Bacalao y, especialmente, Luís Soriano “El Cabrerillo de Linares” (1898-1939), quien, desde el año 1976, es honrado con una Peña Flamenca que lleva su nombre.
ún el orden de los artículos, las Cartageneras.
Si alguien tiene interés en conocer mayores matices de estos cantes mineros, puede consultar, al menos, esta bibliografía: “Temas Flamencos, de J. Blas Vega (Madrid, 1973); “Vida y obra de Don Antonio Chacón” (Córdoba, 1986), del mismo autor. “Los payos también cantan flamenco”, de Pedro Camacho Galindo, Guadalajara, (México), 1964; “El cante minero”, de Génesis García Gómez (Congreso de Arte Flamenco de Almería, 1981);”El libro de La Unión”, de A. Sáez. Murcia, 1965 y, finalmente, “Los cantes libres y de Levante”, de Andrés Salóm. Murcia, 1982.- Ya estamos, pues, preparados para explicar el llamado “Cante de las Minas”.Y como es lógico, según el orden de los artículos, las Cartageneras.
Cartageneras 3 Parte |