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Colombianas 2 Parte Imprimir E-Mail
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escrito por Alfredo Arrebola   
martes, 26 de febrero de 2008

Morena, por tu cariño,

¿sabes lo que estoy sufriendo?

Y, en vez de causarte pena,

De mi amor t`estás riendo;

Nadie te querrá en el mundo

Como yo te estoy queriendo.

Estas aportaciones histórico-literarias no tienen otra finalidad que demostrar que los “Cantes de Ida y Vuelta” han estado presentes en el mundo flamenco desde casi su invención. Ahora bien, el sintagma “Flamenco de ida y vuelta” es posible que sea una importación, tal como lo dan a entender R Molina y M. Espín en su maravilloso estudio “Flamenco de Ida y Vuelta”, pág. 8. Madrid, 1991; ya que desde el pasado siglo, en la cuenca baja del Paraná circula el apelativo de “ cante de ida y vuelta” para aquellos que cruzan de una orilla a otra, de Argentina al Uruguay, de Uruguay a la Argentina, como la milonga y el tango, para acabar constituyendo un patrimonio común.

No se puede soslayar que la expresión “ida y vuelta” tiene también un sentido especial, es decir, un ir y venir a las Indias donde se emplea muchísimo tiempo en barcos pequeños y lentos, lo que significaba demasiadas horas sin nada que hacer. Cabe, pues, pensar en las numerosas coplas que se irían componiendo, en tan larga travesía, con la guitarra como fiel e inseparable compañera en los interminables viajes de ida y vuelta a América, a España:

DOSCIENTAS CINCUENTA LEGUAS

LLEVO DE NAVEGACION;

DOSCIENTAS CINCUENTA PENAS

LLLEVO YO EN EL CORAZON”.

 

Don Felipe Pedrell (1841-1922), Maestro de don Manuel de Falla, publicó “La Tirana del Zarandillo”, tomada de la tonadilla escénica “Los novios y la Maja”, la cual data del año 1779, y resulta ser una auténtica guajira en ritmo combinado de 3 x 4, seguido de dos compases en 3 x 8 y está, además, en modo mayor. Por tanto, como se expresan las Peteneras y las Cabales, cfr. “Cancionero musical popular español” Valls (Tarragona, 1918-1922. 5 vols). Y ya hemos dicho que estos ritmos y canciones eran empleados en la música teatral de los siglos XVII-XVIII. Asimismo, José Subirá, uno de los más acreditados musicógrafos y especialista del siglo XVIII español, afirma en su obra “La Tonadilla escénica” que el músico catalán Luís Mirón (s. XVIII) ya introdujo guajiras en sus tonadillas escénicas cuando representaba a un indiano. Por tanto, es normal admitir que si el esquema musical de las guajiras se usaba en las composiciones musicales en una época tan temprana, con y sin sabor caribeño, tuvo que ir y volver de un lado a otro del Atlántico antes de cambiar de nombre, de acento y de contenido literario, como afirman los flamencólogos Romualdo Molina y Miguel Espín. Así pues, su aclimatación americana está confirmada, tal como puede comprobarse en las guajiras interpretadas por Juan Breva (1844-1918), Manuel Escacena (1885-1928), El Pena padre (1876-1956), Niño de Cabra (1870-1947 ,etc...... Lo referente a los Tangos, lo trataré en su orden alfabético correspondiente.

 

Manuel Barrios, esa abeja horaciana del flamenco, nos advierte que en el siglo XIX se calificaba con el adjetivo de “Indiana” a toda copla que expresara la más mínima influencia hispanoamericana. Indianas eran, por tanto, las famosas y tradicionales coplas como:

NI VERACRUZ ES VERACRUZ

NI SANTO DOMINGO ES SANTO.

NI PUERTO RICO ES TAN RICO

“PA” QUE LO VENEREN TANTO”;

 

Los lamentos de un cautivo

no pueden llegar a España,

que está la mar por medio

y se ahogan en el agua”,

 

o

En la Habana hice una muerte;

La Puebla me sentenció.

La Habana dice que muera

y Veracruz dice que no”... (Soleá petenera),

coplas que tanto gustaba oir nuestro exquisito y lírico poeta granadino Manuel Benítez Carrasco (1924-1996).

 

Tampoco puede quedar sepultado en la cuneta del olvido que los estilos de “Ida y vuelta” lograron triunfar ante los públicos durante un tiempo no inferior a un siglo –guajiras, como más antiguas – ni superior a los sesenta años – rumbas y milongas- más modernas – lo que nos indica que estos cantes no representan en modo alguno modas pasajeras. Nada más lejano. Y entre sus cultivadores aparecen los más ilustres nombres del flamenco: Juan Breva, Chacón, Niña de los Peines, José Cepero, Pepe Marchena, Niño de Cabra, Niña de la Puebla, Paca Aguilera, Manuel Vallejo, El Carbonerillo, Pepe Pinto, Carmen Amaya, Canalejas de Puerto Real, Pepe el de la Matrona, Pericón de Cádiz, Bernardo el de los Lobitos, Juan Varea, Angelillo, Juan Valderrama, Niño de la Huerta, Manuel Escacena..., y otros muchos de los actuales. De estos variados estilos tenemos, afortunadamente, grabaciones realizadas desde 1906/1908 (El Mochuelo, Juan Breva, La Rubia, Paca Aguilera ,etc...), hasta el disco Lp publicado por la Junta de Andalucía en 1985 – todos cantaores actuales – bajo el título de “Cantes de Ida y Vuelta”. Recientemente, mi admirado amigo Manuel Cerrejón ha publicado un hermoso estuche con 3 Cds y un extraordinario e interesante folleto explicativo sobre “Los Cantes Hispanoamericanos en el mundo del flamenco. Ida y Vuelta”. Sevilla, octubre 2001.

 

Sólo nos resta decir que la Colombiana flamenca fue obra de Pepe Marchena, quien, en contra de muchos, fue un cantaor genial. Su desarrollo histórico está perfectamente descrito en un artículo que publicó Antonio Hita Maldonado en la Revista “Candil” en el nº 44, págs 27-28 . Jaén, 1978. El nacimiento de este cante fue en el año 1931, cuyo registro gramófono data del mes de junio de dicho año, placa Gramófono AE-3.608, con el título de “Mi colombiana”, las letras “Quisiera ser colorete” y “Soy un pobre benedito”, con la guitarra de Rafael Nogales y el dúo, en segunda voz, del Niño de la Flor. En la grabación se oye decir a Marchena es “ la primera vez que impresionamos la colombiana”. Ante el inesperado éxito, la misma casa fonográfica propuso a Marchena una nueva grabación, cambiando sólo de guitarra, la del inmortal don Ramón Montoya, quien compuso lo que hoy se consideran falsetas básicas del toque por Colombianas. Era el año 1932 y está registrada en la compañía de Gramófono, AE- 4.l42. Y, finalmente, decir que la Colombiana se expresa en coplas de seis versos octosílabos. No podemos dejar en el tintero que Sabicas prestigió poderosamente la colombiana al incluirla en sus conciertos de guitarra por toda América. Tras las huellas de Agustín Castellón “Sabicas” han seguido, entre otros, los guitarristas Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar, Manolo Franco, Enrique de Melchor.......