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El Garrotín PDF Imprimir E-Mail
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escrito por Alfredo Arrebola   
jueves, 18 de septiembre de 2008

Si fueras gitana pura

La sangre te hirviera,

Te pondrías tu mantoncito

Y conmigo te vinieras.


Garrotín, con el garrotán,

De la vera, vera, vera

De San Juan.


Pregúntale a mi sombrero,

Mi sombrero te dirá

Las malas noches que paso

Y el relente que me da.

Tú presumes de que eres

Una gitana muy grande

Porque has puesto la bandera

Donde no la ha puesto nadie.


Garrotín, con el garrotán,

De la vera, vera, vera

De San Juan.

Tanto El Garrotín, La Farruca o Pravianas , etc. han sido denominados en el área flamenca como “cantes periféricos”, es decir, cantos nacidos en sus formas primitivas fuera del ambiente andaluz, por la parte norte de España. Y en cuanto al Garrotín, se nos presenta el mismo problema que ofreció la Farruca. Son cantes que han entrado en el árbol flamenco sólo gracias a la fuerza cantaora que les han dado sus intérpretes. Una vez más, nos vemos obligados a afirmar que el flamenco es el resultado de un conjunto de músicas llegadas a Andalucía, las cuales han ido evolucionando a través del tiempo. Aquí se hicieron “flamencas”. El Garrotín es, pues, una música procedente del folklore extraandaluz. El poeta malagueño José Carlos de Luna (Málaga, 1890- Madrid, 1964) llamó al Garrotín y a la Farruca “…engendros desafortunados de pravianas y gallegadas”. La definición de Carlos de Luna la encuentro un poco exagerada, ya que sabemos que es algo común en todos los folkores del mundo la mutua influencia entre ellos: La música ha sido considerada, desde siempre, como “arte universal”. Es lógico, pues, que Andalucía recibiera – como tantas veces lo hemos afirmado – influencias musicales de otras regiones y países. Por eso hablamos de Milongas, Vidalitas, Güajiras, Farruca , etc.

El término “Garrotín” procede de garrote (palo grueso y pesado) y de manera especial del asturianismo “garrotiada” ( en referencia a una variante de la trilla a bastonazos), idea que nos lleva a un origen campesino de este baile y cante, que se confirma por el arcaismo de las estrofas y el formato de conjuro mágico de las vueltas. Esta misma concepción la vemos en el “ Diccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco”, T. I. pág. 328, donde se añade, además, que se trata de “… un baile gitano, de ámbito no andaluz, que se incluye con frecuencia dentro de los bailes flamencos. Parece oriundo de Asturias o, al menos, del antiguo reino de León, y pasó por Cataluña, donde fue asimilado y recreado por los gitanos catalanes, concretamente en una región comprendida entre Lérida y el pueblo de Valls, en Tarragona, según Domingo Samperio”.

 

Gracias a José Otero, maestro en bailes de los más famosos, tenemos un punto de referencia histórica para conocer el Garrotín. Y así el Maestro Otero, cfr. “Tratado de bailes” (Sevilla, 1912), reeditado por la “Asociación Manuel Pareja-Obregón,1987”,pág. 210, nos dice que “….El Garrotín, a pesar de ser nuevo para nosotros y ser Faíco el que lo ha dado a conocer en esta época,, me parece que hace dos siglos lo bailaban todos los gitanos de la costa Sur de España, no creo que se pareciera mucho al Garrotín de hoy; pero yo he visto baile de gitanos en Málaga, Granada y Valencia, y quizá alguna persona le diera la idea a Faíco, y él, modificándolo, ha inventado lo que se baila hoy, pero quizá sobre lo que hacían sus antepasados. Este estilo de baile permite que en dos meses se hagan “estrellas” las que lo cultivan; llegara el día que los públicos se cansen y que les vuelva a gustar el baile difícil..”.

 

Como cantaor, yo diría que el Garrotín no es más que un préstamo hecho al flamenco, y que gracias al genio de Manuel Torre y, sobre todo, de Pastora Pavón “Niña de los Peines”, que hizo de este cante una excelente versión, logró alcanzar carta de naturaleza flamenca. El Garrotín, a principios del siglo XX, era una canción tan facilona que estaba en boca incluso de las sirvientas; y por su facilidad, tuvo tan rápida acogida.Ya en el sainete “La corte del Faraón”, del Maestro Lleó, encontramos un garrotín más ramplón aún que el popular, con el que llegó a fundirse. Se trata de un cante de tipo festero, con ritmo de tango y un tanto artificioso, con letras graciosas y simples en su contenido. Llegó a tener buena aceptación en los años diez y veinte del siglo pasado, tal como se refleja en la discografía de la época. En la actualidad, Manuel Mairena, José Menese, El Chaparro de Córdoba, etc.. lo han interpretado pública y discográficamente.

 

Sobre el Garrotín, el gran estudioso del flamenco Hipólito Rossy nos dice que tiene algo de sardana y muy poco de flamenco en su ritmo, y en lo que de flamenco tiene, recuerda a la Farruca. Es cierto. También hay que decir que el Garrotín, según mi experiencia, apenas se ha cantado en festivales y recitales privados. Y como final, podría añadir que fue, sin la menor, la inmortal Carmen Amaya (Barcelona, 1913 - 1963) su mejor intérprete y propagadora.