FLAMENCO
Palos Flamencos
El fandango de Lucena | El fandango de Lucena |
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| escrito por Alfredo Arrebola | |
PONENCIA PRESENTADA AL 26 CONGRESO DE ARTE FLAMENCO. Origen y proyección flamenca del Fandango de Lucena.El flamenco es un sistema complejo de vivencias que debe ser estudiado a la luz de la razón. Ya ha pasado, afortunadamente, la época de decir vulgaridades e intentar demostrar verdades que sólo existen en la mente calenturienta de su autor. Desde siempre he creído que los Congresos de Flamenco son los llamados a dar luz y evidencia histórica ,dentro de los límites posibles, a tantas inquietudes que vienen atormentando a los buenos aficionados al arte flamenco en su trilogía de valores :Cante ,Baile y Toque. Esta inquietud me ha llevado ,como Cantaor e Investigador, al máximo amor y veneración de la grandeza del Flamenco,y me ha impulsado hacia el campo de la investigación, con la grave responsabilidad que conlleva tal ejercicio; he procedido siempre con nobleza y honradez y, sobre todo, con la más pulcra objetividad.¡Que hay errores! ;- haberlos, haylos -,pero no por maldad o cabezonería, sino porque el complejo mundo del flamenco, desde su inicio, interesó más bien poco al intelectual, al historiador, al poeta e incluso al músico. Pero siempre hay sus excepciones. Sin embargo, esto no debe ser óbice para que nosotros, en las postrimerías del siglo XX, y con la humildad que caracteriza al flamenco, pongamos nuestras manos en los hechos históricos, e intentemos buscar la verdad de un arte que ha llegado a convertirse en plenipotenciario de la canción andaluza, como muy bien nos dejó dicho Ricardo Molina. Este, y no otro sentido, me ha empujado y animado ¿por qué no? a ofrecer a todos vosotros, amigos y compañeros de camino en el flamenco, a rastrear en mis escritos, revistas, periódicos y libros sobre un tema apasionante como es el que figura en el título de esta Ponencia :ORIGEN Y PROYECCION FLAMENCA DEL FANDANGO DE LUCENA. El fundamento de esta investigación radica, conforme a mi juicio,en la similitud entre POESIA y CANTE,cuyos argumentos expuse en la apertura del Curso l980 -1981 en el Aula de Flamencología de la Universidad de Málaga..Allí dije, como ahora lo digo en este XXVI Congreso de Lucena, que mientras haya poesía habrá cante.Y por aquí podríamos vislumbrar en cierto sentido el origen común de todos los fandangos, y por tanto el del llamado “Fandango de Lucena”.Cerrad un momento los ojos y recordad el maravilloso mundo cultural y poético de este precioso pueblo cordobés. ¿ Por qué puedo afirmar esta semejanza (Poesía/Cante)? Porque ambas manifestaciones artísticas coinciden en su temática: EL HOMBRE .Nacimiento, vida, muerte, sentido de la existencia, más allá, el Absoluto, la nada y otros interrogantes que se hace el hombre determinan la esencia de la Poesía y del Flamenco, cfr.”Antología de la poesía flamenca”.Ed. Agora,Málaga,1993,de A.Arrebola. El flamenco, semánticamente considerado, forma parte del folklore en cuanto que es “ sabiduría innata del pueblo”.El folklore cordobés es vastísimo y riquísimo en matices psicoantropológicos y musicales.En la mente de cualquiera está la importancia de Lucena durante la época judeomusulmana.Por otra parte , tampoco puede olvidarse que el flamenco arranca del sentido metafísico de “lo folklórico” que está en la mente poética y musical del creador e intérprete - aquí es necesario recordar la importancia flamenca de Cayetano Muriel “Niño de Cabra” respecto a la grandeza cantaora que le dió al fandango de esta tierra - o de una comunidad,posiblemente ágrafa que radicaliza los estigmas naturales de “ la musica innata, no ficta”.El flamenco supone la exteriorización de un determinado estado de ánimo, y también un peculiar y congénito estilo de vida.Por ello, pienso que pocos cantes pueden describirnos mejor los modos de vida de nuestros antepasados como suele hacerlo el fandango que, de tan antiguo y universal como es, no ha recibido la atención que merece. A este respecto nos comenta Manuel Cano que “... el fandango, en sus formas primitivas, es una de las más antiguas manifestaciones en la guitarra con ritmo acompañante y, en muchos casos, con el concurso y en unión de otros instrumentos todos bajo un compás característico de 3 x 4, que ha venido a crear una tradición folklórica a través de la mayor parte de la geografía española con sus melodías y sus letras alusivas, en la mayoría de los casos, a celebraciones propias de cada región; “ cante de vareo” en la recolección de aceituna, final de cosechas, fiestas patronales, de ronda, etc., bien con este nombre o con otros muchos como “jotas”, “parrandas”, “rondas”,etc. y que en el “Fandango Andaluz” ha adquirido una clasificación y un apelativo: Fandango de Lucena, de Málaga, de Almería, de Huelva, de Orce, etc... con lo cual se han creado las más concretas manifestaciones festivas del canto llano del pueblo andaluz”, cfr. “La Guitarra.Historia, Estudios y Aportaciones al Arte Flamenco”. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Córdoba, 1986. Apenas apunta el alba, y ya hay “algo” que debería merecer nuestra especial atención por el cante: EL FANDANGO ,el cual define a cada pueblo no sólo de Andalucía,sino de España, y para el que los estudiosos buscan los más remotos y diversos orígenes: herculano, romano, árabe o de las indias occidentales, como nos lo recuerda don Arcadio Larrea Palacín en su conocida obra “El flamenco en su raíz”,pág. 101,102 y 103.Y es que el fandango, desde que aparece en España, ya tuvo que soportar la confusión de su origen primero, cuestión que llega hasta los momentos actuales. Los que rastreamos las veredas del flamenco, ante la falta de testimonios apodícticos , o al menos históricamente contrastados, deberíamos considerar, para nuestro relativo consuelo, la relación intemporal de MUSICA y CANTO: fundamento literario/poético del primitivo fandango.Asimismo, que hasta el año 1948 no se descubren las jarchas, romances que han sido - cómo no - raíz de una buena parte de los estilos flamencos, que arrancan de una forma natural del pueblo, y más tarde será el cantaor - músico innato - quien elevará ese “ c a n t o “ a una categoría personal y distinta a la que ya el pueblo no puede acceder. Es, por tanto, el flamenco una “música transformada, elaborada” que, posiblemente, no tenga tan difíciles y oscuras raíces como nos quiso demostrar don Manuel Barrios, al publicar su ya clásico ensayo “ Las oscuras raíces del flamenco”, Sevilla, 1986. Y este es, en última instancia, el fundamento histórico,literario y musical de uno de los más prestigiosos estilos/formas del llamado, con todas las de la ley, FANDANGO DE LUCENA,la árabe y callada Lucena - nos dirá don Tomás Andrade de Silva - que parece amanecer cada mañana desprendiéndose, como de un velo, de su nocturno y poético sueño moruno, para, soleada y alegre, ir a rezarle cantarinamente a su maravillosa Virgen de Araceli. La Lucena de los velones dorados y flamencos; velones que alumbraron las antiguas juergas y que, en noches romeras,hicieron luz de misterioso oro bajo la gris ceniza de los olivos.La Lucena de los plateros y de los orfebres; de esos orfebres aún arábigos en la médula de su arte; de su arte, que se desmenuza en el sutil encaje afiligranado, en la exquisita e impalpable espuma de los calados inverosímiles con que, sin conretarse, se manifiesta su desbordada, pero finísima, oriental fantasía. La Lucena de las plazas recónditas, que parecen temblar bajo la luna, y en las que las cruces de piedra afirman la verdad religiosa de un mundo cristiano.Sí; esta Lucena tiene su fandango; fandango que es posiblemente - con el creado por Pérez de Guzmán -el más trascendente entre los que se inscriben en este género de cante..”,cfr. “Antología del Cante Flamenco “,pág. l8. Hispavox,S.A., Madrid, 1958. Este amalgama de elementos - en Lucena quedan reducidos al Vino, Poesía, Ciencia,Tradición musical,Cante popular y Devoción mariana - darán al árbol genealógico del flamenco una nueva forma: Fandango de Lucena. Nace,pues,el fandango con la firme base de una tradición popular escuchada por el individuo desde su infancia, una forma expresiva y a la vez creativa de un cante independiente y a la vez admitido, admirado e imitado por el pueblo que, en la mayoría de los casos, no puede desarrollarlo y que pasa desde este momento a ser el más ferviente admirador de la persona que como tal “ídolo” ha creado un estilo que por siempre ha de perdurar y, así, pasar a la posteridad.Esto es claro y apodíctico: Dolores la de la Huerta, Rafael Rivas y Cayetano Muriel “Niño de Cabra”,etc. son testimonios fehacientes de “creación,recreación y proyección musical” de este Fandango de Lucena, aunque más bien debiera decirse “Fandangos de Lucena”, como dejó escrito Ricardo Molina en su libro “ Cante y Cantaores Cordobeses”,pág. 69.Ed. Demófilo,Madrid,1977. Hipólito Rossy en su “Teoría del cante jondo” dice que “.. la aparición del fandango marca una nueva etapa revolucionaria en el folklore sureño.El pueblo ha recibido, a su aire, las ideas del barroco, que no habían de quedar limitadas a la arquitectura, a las artes plásticas....Lo que aquí es exceso de ropaje, de relieves complicados, de exuberancias de adornos, en el folklore sureño se traduce en alardes melismáticos, en superabundancia de trinos, de jipíos y notas de floreo.Ya no es, como en el cante jondo puro anterior, el medio de expresar el sentir: es la manera de obtener un lucimiento que deslumbre o impresione al oyente.... y surge el cantar “por alto” frente al cantar “por bajo” de la seguiriya y la soleá”. En el fandango, hasta el nombre es enrevesado. ¿Del latín “fiducinare”, tocar la lira ¿ Pregunta el Diccionario de Autoridades.Esta terminación - ANGO -, como Tango, suena a Mar Caribe. Lo que realmente es cierto es que ignoramos la raíz de esta palabra,cuya acepción primera fue la de “ cierto baile antiguo y común en España”.También se dice que es un baile de la región andaluza, aunque considerablemente adulterado por sucesivos injertos del género flamenco; habiéndolo adoptado también, con ciertas variantes, otras comarcas españolas, especialmente las de Levante.Don Arcadio Larrea - cfr. “Sobre el origen americano de algunos cantes “- está plenamente convencido, según los estudios que realizó en compañía de Carlos Echegaray en Guinea Ecuatorial - de que el fandango es una palabra de “ raíz africana “ A veces, he pensado que el término fandango podría estar relacionado con el verbo latino “ Fari”, y semánticamente con el griego “Femí”, cuyo participio de futuro pasivo ( de Fari ) nos da “ Fando”. Y me ha parecido ver que fandango pudiera estar compuesto de fari más lon infijos nasal (n) y gutural (g),y que esta vieja manifestación de canto popular sería como algo que se intenta decir, pero su angustia, es decir, el sentido de encontrar dificultad en la emisión de los sonidos, le ahoga, le ahoga..... Llegué a esta conclusión porque me costaba trabajo admitir que el pueblo andaluz tuviera que recurrir a términos extraños, y además porque “ lo popular” está siempre revestido de una sencillez que trasciende a cualquier problema filológico o filosófico. Por su parte, Ricardo Molina - cfr. “Mundo y formas del cante flamenco”, pág. 279 - diserta sobre el posible origen del fandango, diciendo que “...probablemente deriva del vocablo portugués “FADO”, y designa un cante y baile de aquella nación. Ahora bien, “fado” procede del latín “fatum” y alude a la “suerte o hado”,pues comenta líricamente con el destino de las personas El marqués de Langle escribe lo siguiente sobre el fandango:”.. el fandango es muy antiguo; es verosímil que los romanos lo conocieran, puesto que se lee en una carta de Plinio a uno de sus amigos: Venida esta noche.,cenaremos juntos, comeréis bien, tendremos cantadoras y os procuraré la diversión de una danza española”, cfr. Marqués de Langle en “Viaje de Fígaro a España” (1784), pág.1.339 El testimonio de don Julián Ribera es interesante para conocer, musicalmente, la evolución histórica del fandango, puesto que la Jota - según él - no es sino una de sus modalidades, es decir, el fandango aragonés, cfr. “La música de la jota aragonesa”. D.E. Pohren - cfr. “El arte flamenco”, pág. 107 - dice que el origen del fandango está en la jota campera del norte de España. Los fandangos originales eran muy vivos y bailables, al son de guitarras, castañuelas, panderetas y violines. En tiempos, una rama de estos fandangos adquirió un matiz más serio, principalmente a causa del influjo árabe, y fue creciendo por separado. Y en esta misma línea está el pensamiento de Ricardo Molina - cfr. “Mundo y formas del cante flamenco”, pág. 280 - afirmando que el fandango es, en esencia, un baile ( acompañado de canto ) de origen árabe. Lo principal, en su primitiva modalidad, fue la danza y sólo por extensión aplícase el nombre al cante. El baile del fandango arábigo-andaluz se extendió desde Andalucía por toda la Península, y en el curso de 600años por lo menos,. aclimatóse a cada región española, adquiriendo allí perfiles propios”. Andrés Salóm -cfr. “Didáctica del cante jondo”, pág. 138 - defiende que el “fandango es de origen fronterizo, de la frontera de la Reconquista que,musulmanizándose paulatinamente, avanza hacia el sur tras cada una de las victorias de las armas cristianas sobre el islám. Y así, el fandango, tomando diversos nombres ( muñeira, fado, jota ,etc. ) se fue extendiendo por toda la región española y parte de la portuguesa. En el fandango, y en todos los cantes que de él derivan, coinciden en síntesis la esencia de dos culturas, la castellana romanizada y la islámica”. Ahora se comprenderá mejor el porqué de la similitud/unión que hay entre la música y la poesía, y cómo ésta va siempre ligada al flamenco que,visto filosóficamente,es también “poesía” en su más prístino sentido etimológico y semántico:POIESIS = CREACION.Eso es, precisamente, el flamenco: creación contínua en la mente de sus intérpretes; y ese es el sentido último de la aparición de las formas fandangueriles de Lucena. Vale la pena traer aquí el testimonio del musicólogo José Subirá, especialista del siglo XVIII español, el cual nos dice que en el siglo XVIII la tonadilla escénica coge generosa a los fandangos desprovistos siempre de estribillo, con variaciones melódicas poco perceptibles generalmente y caídas cadenciales homogéneas. En el “Diario de Barcelona” ( 21/12/1812) se anuncia allí un espectáculo mixto que, entre otras cosas, comprende el “MINUE AFANDANGADO”. La moda del fandango, que empezó a principios del siglo XVIII, ha durado - y aún dura - hasta la actualidad. Por otra parte ,hay algo que nos llama significativamente la atención en la historia del flamenco: el célebre “Concurso de Cante Jondo” ( Granada, Junio 1922) constituyó un duro golpe para el fandango, al no incluirlo don Manuel de Falla, valeroso sostenedor del “cante antiguo,puro y jondo”. Eduardo Molina Fajardo - cfr. “El flamenco en Granada”, pág. 24-25 - así nos describe el origen del fandango:”... Desde la época árabe quedaron los fandangos en Granada como uno de los bailes más enraizados en el pueblo, que los acompañaba también con sus cantos .Cortada, distribuída la provincia por su áspera geografía, surgen diversas variedades, con sensibles diferencias en el canto, uniéndose en lo común de su origen arábigo-andaluz que los dota de profusión de melismas, siendo los que conservamos en Andalucía de mayor acento oriental, debido a lo prolongada que fue la ocupación musulmana en el reino granadino”. El fandango, escribe Carlos Almendros en “Todo lo básico sobre el flamenco”, pág. 63, es el cante más generalizado en toda Andalucía.Se le considera muy antiguo e hijo de las zambras arábigo-andaluzas y de las jarchas mozárabes”.Y en esta misma línea está el flamencólogo don José Blas Vega, como puede comprobarse en su obra “ Temas Flamencos”,Libros/Dante, Madrid,1973: “El fandango, aunque era conocido hacia fines del siglo XVIII, aparece ( el término) por primera vez en un entremés anónimo de 1705.”El novio de la aldeana”, generalizándose poco a poco hasta convertirse en el siglo XIX en cante y baile nacional por excelencia, como podemos comprobarlo a través de los escritos de Giovanni Casanova,G. Borrow, R. Ford,A. Quinet, A. Dumas, T. Gautier, Ch. Davillier, De Amicis, etc... Desde 1870 -seguimos a J.Blas Vega, op. Cit. Pág. 34 -la mezcla de los cantes flamencos con los folklóricos andaluces abrió amplios horizontes, y se configuraron nuevas formas expresivas y estilísticas, siendo el fandango el estilo más favorecido por este enriquecimiento de matices.Y la asombrosa pluralidad del fandango andaluz como expresión típica de cada pueblo o comarca natural andaluza sería la base sustancial para el “individual o artístico”, tan conocido y popularizado en los últimos tiempos y cuya evolución data de 1880 a 1915, cuando el llamado “ Cante de Levante” gozaba de máximo esplendor” Al desarrollar la estructura diacrónica del fandango, aunque haya sido sintéticamente y bajo mis limitaciones expuestas con la mayor objetividad posible, sólo me atrevería a manifestar, como lo hiciera en otro tiempo el gran aficionado y estudioso onubense Juan G.Hiraldo , quien pueda diga qué es el fandango.Se nos quiebra el alma en versos, en sentimientos, en estilos de cantar y decir. Nos deja, a veces, la lágrima bordeando el párpado, con la angustia tremenda de lo hondo.Por este especial estilo flamenco se ha dado a conocer Lucena desde tiempo inmemorial,pues, a la verdad, que de los datos históricos que nos ofrecen los estudiosos,los poetas y los folkloristas no podrían añadirse más elementos.Y desde el punto de vista musical, el fandango aparece, desde el primer momento, en un compás ternario ( 3 x 4 ),como ya he dicho. Examinados, histórica y musicalmente, casi todos los fandangos están en el RITMO y SON del verdial. Este constituye, pues, la base sobre la que se desarrollan las formas fandangueriles.Esta afirmación se constata en un hecho histórico: hasta que no aparece la guitarra de don Ramón Montoya, el fandango se guía sólo por el “ aire de verdiales”, tal como se recoge en las grabaciones de discos de 87 r/m. En esta misma línea está el pensamiento del recién fallecido guitarrista don Manuel Cómitre,quien afirma: “Todos los cantes flamencos están basados en los acordes de MI mayor ( en el argot flamenco, “por arriba”) y sus acordes relativos, y de LA mayor ( “por medio”) y sus acordes relativos, sirviéndose - cómo no - de la cejilla/cejuela el guitarrista para comodidad de adaptación de la voz del cantaor, pero siempre jugando con los acordes de MI mayor y LA mayor y sus correspondientes relativos. Tarantas y Granaínas - gracias a don Ramón Montoya - están basadas en los mismos acordes de los Verdiales, sólo que elevándose dos trastes para las Tarantas, sobre el acorde de MI mayor, y dos trastes más sobre el de LA mayor, para las Granaínas”,cfr. Revista CANDIL,num. 85, pág. 1.296. Todos los acordes flamencos -afirmaba el Maestro Cómitre, hunden sus raíces en los acordes de los Verdiales Aquí, musicalmente visto, es donde podemos encontrar el origen último del Fandango de Lucena.Teoría defendida por todos los flamencólogos, de manera especial por Ricardo Molina en su libro “Cante y cantaores cordobeses”, Ed. Demófilo, 1977 Y sobre su aparición, debemos admitir que tendría lugar en el siglo XIX dada la mutua relación de Málaga con todo el sur cordobés.El cante verdialero prestaría su melos y ritmo y los buenos y numerosos cantaores lucentinos le darían su auéntico “dejillo” Esta modalidad fandangueril se proyectó no sólo a toda la comarca cordobesa (Priego,Castro del Río,Puente Genil,Cabra, Benamejí, etc.), sino que sus “ ecos flamenquísimos,cortos y tiraos” se proyectaron a otros estilos,especialmente en los llamados “Cantes de Levante”, tal como puede observarse en las interpretaciones que del fandango lucentino hicieron Cayetano Muriel “Niño de Cabra”, Manuel Escacena,Niño Gloria,etc. Tal fue la proyección del fandango de Lucena que hubo épocas en las que se definía como “ fandango cordobés” Y fue el mismo Ricardo Molina el que se planteó el problema de si Córdoba tenía un “ fandango propio” porque José Carlos de Luna en su libro “De Cante grande y Cante chico”, 1926,nos habla de un fandango de Córdoba - así lo llama - que no es otra cosa que una adaptación del fandango de Lucena. “que adquiere en su boca ( de Córdoba) una modalidad más litúrgica, más llena de unción”.Los tercios o versos de dicho fandango de Córdoba -añade el poeta malagueño -desfilan con la majestad de un cortejo musulmán que acompaña al Califa de su palacio de filigrana a la mezquita que asemeja un bosque de palmeras”,cfr. Op. Cit., pág. 95-96. Conozco la obra de José Carlos de Luna ( 1890 -1964) y su descripción me resulta un poco descabellada. Me parece que cuando se plantean las cosas en lenguaje tan inefable y poético se corre el peligro de embrollarlo todo.El lirismo suele ser, a veces, una forma de salirse por la tangente.Y el flamenco es bastante más serio. Hoy , afortunadamente, ha tomado otra dirección más crítica y objetiva.A este respecto, comenta Ricardo Molina -cfr. “Cante y cantaores cordobeses”, pág. 68 - “yo no sé a qué fandango se refiere José Carlos de Luna. Desde luego los de Lucena no se caracterizan por su majestad sultanesca sino más bien por su estilo “ corto y tirao” que es el polo opuesto de lo solemne.Por eso son tan “flamencos”. Y no digamos nada de su contenido, de su “letra”. Por lo general son coplas camperas, muchas veces picarescas y otras humorísticas” También pudo ocurrir - según mi criterio - que, en efecto, al asimilar Córdoba el fandango de Lucena, le diera un tono más solemne y majestuoso. Efectivamente, pudo suceder, pero no fue así,como afirmara Ricardo Molina.Yo estoy más en la línea progresista, y me parece que no quitamos nada a Lucena si admitimos tales “Fandangos de Córdoba” como aparecen en la discografía de Antonio Fernández Díaz “Fosforito”,cfr. “A mi tierra, Córdoba”.Fosforito., Cara A -2 “No me des explicaciones”.Fandangos de Córdoba. RCA/NL-35.391.Madrid, 1982. Creo que estoy en lo cierto, si digo que no debe hablarse de “Fandango de Lucena” como “ uno” - como muchos creen -ni deben confundirse con los Verdiales, aunque estén emparentados por el acompañamiento de la guitarra ( 3 x 4), con ritmo más pausado, más lento, más flamenco,diríamos, motivo, no obstante, que lleva a muchos profesionales a confundirlos.Lo sé por propia experiencia. Aún más: puede afirmarse que el Fandango de Lucena pude bailarse, estando perfectamente caracterizado por una bella y extraordinaria coreografía como me la describió mi gran amigo Frasquito Espada,profundo conocedor del fandango de su tierra natal:Lucena. He aludido antes a que el Fandango de Lucena no es “ u n o “, sino varios.Me parece que serían dos.De estas formas sí tenemos testimonios escritos recogidos por Fernando el de Triana en sus libro “Arte y artistas flamencos”, 1935, en cuya página 268 leemos: “... El Fandango de Lucena, que es precioso, a pesar de estar casi abolido,pero ya tiene otras pretensiones, pues algunos de sus diferentes estilos tienen corte de malagueña chica. Yo tuve la suerte de escuchar a las dos lumbreras que más se destacaron en estos estilos. Dolores la de la Huerta, que así era como se llamaba una de las lumbreras, cantaba fandangos maravillosos; era casi una vieja cuando la escuché y pude apreciar el gran mérito de sus cantes, que ella misma se acompañaba con su guitarrillo, sin falsetas ni variaciones, que así es el fandango. Abre la flor su capullo, La besa el sol con sus rayos; Yo te abrí mi corazón, Tus ojos lo marchitaron.-
Esto cantaba Dolores la de la Huerta, ídolo de todos los lucentinos y comarcanos, por la sencillez de sus cantes y la dulzura de su voz. A Rafael Rivas ( el otro genio ) - prosigue el cantaor-escritor de Triana - le valió su fandango encompadrar con el Califa Rafael Molina “ Lagartijo”, el cual estaba verdaderamente entusiasmado con su compadre, al que protegía sin límites mientras vivió, sin más interés que el de escucharle sus fandangos “. Esta misma tesis la han defendido tanto Ricardo Molina como Frasquito Espada. Me explicaba Frasquito - hace ya muchos años - que los fandangos de Lucena son más cortos y enérgicos que los Verdiales.Con él y otros buenos cantaores lucentinos - no puedo olvidarme de mis fieles amigos y aficionados Joaquín Muñoz Sánchez y Manolo Ramirez - fui cogiendo poco a poco los auténticos entresijos del fandango de Lucena, donde tantas y tantas veces se ha oído mi voz. Me decía Frasquito Espada que son dos los auténticos fandangos de Lucena: Uno, el que engrandeció el Niño de Cabra ( Cayetano Muriel ); otro ( muy cantado por Rafael Rivas ) ahora casi olvidado, en actual fase de extinción, conocido como “ Fandango de la calle Rute”, calle ésta camino obligado para llegar, en tiempos ya pasados, a la vecina población de Rute.Esta modalidad de fandango la tengo grabada en uno de mis discos,tal como me enseñó mi “Maestro” Frasquito Espada. Ambos fandangos tienen acusadas variantes en su estructura armónica, e incluso hasta en sus letras se advierten ciertas diferencias. Mientras del primero son de tres principales tipos: 1º.- Las dedicadas a la Patrona, María Santísima de Araceli, del que citamos dos ejemplos: El sombrero me quité A la entrada de Lucena, El sombrero me quité, Y la Virgen de Araceli Una salve le recé.-
Ni llores ni tengas pena, Si te llamas Araceli, Ni llores ni tengas pena, Porque Araceli se llama La patrona de Lucena.-
2º.- Fandangos cuyas letras son de carácter sentencioso o doctrinal:
Me lo encontré en La Barrera, ¡Ana María, a tu novio, Me lo encontré en La Barrera; Que venía de beber Agua de la Fuente Nueva!
Me pegó una “patá” un potro Camino de Los Moriles, Me pegó una “patá” un potro. Ninguno que beba vino, Le diga borracho a otro.-
3º.-Fandangos de carácter eminentemente jocosos:
Agua por una gatera Una novia le dio a un novio; Agua por una gatera. Lo que yo no pude ver Lo que el novio le dio a ella.-
Quisiera tener de lomo La barriga “prevenía”, Quisiera tener de lomo; Y decir con alegría: ¡Venga vino que “majogo”.-
A comerme una manzana Yo entré en una “güerta” un día, A comemerme una manzana; Y me pilló el hortelano Comiéndome a la hortelana.-
Me parece - como Cantaor - que la razón última de “sentir e interpretar” este especial ,exquisito y flamenco fandango obedece a razones naturales y autóctonas, y sigo creyendo que en Lucena se dan muchos motivos naturales ,derramados por la inconmensurable bondad divina, cuya expresión clara, evidente y real es su Patrona, María Santísima de Araceli. Mi larga experiencia cantaora me dice que hay que conocer bien esta bella y laboriosa ciudad para comprender la “ naturaleza literaria y musical” de su genuíno y flamenco fandango. Existen, pues, muchas expresiones y vivencias lucentinas que nos llevan ineludiblemente a la esencia cantaora de Lucena. El folklore lucentino transparenta elocuentemente el fervor mariano que es el alma de esta ciudad cordobesa. Se dice que Lucena ha sido de las pocas ciudades cordobesas con tradición de Cante y Cantaores. Y aunque confluyan en ella la influencia granadina, malagueña y sevillana, goza de una fuerte personalidad que le ha valido su autonomía cantaora: FANDANGO/S DE LUCENA. Siempre que se hable de Lucena,debe aparecer “algo” que distingue, algo que siempre está en perfecta conjunción con “su” cante:EL VINO. Todo el mundo flamenco sabe que Lucena tiene un vino especial,distinto y característico, tanto que le imprime un sello diferenciador ;un vino que es la quintaesencia del “Estilo Moriles”.El vino en Lucena forma parte de su idiosincrasia, como lo es también “su cante”.Así lo hemos recogido a través de las manifestaciones de Cayetano Muriel “Niño de Cabra”. Y es posible que en el siglo XVIII se llamara “Vino de Lucena” al vino de la campiña cordobesa.Era Lucena, en testimonio de Ricardo Molina, cfr. Op. Cit. -la ciudad más representativa de Córdoba, y su abolengo urbano e intelectual la hacían acreedora a tal distinción.El vino de Lucena fue el único nombrado por su localidad de origen en las fastuosas fiestas ofrecidas por el Duque de Medina Sidonia a la Católica Majestad de Felipe IV en el Coto de Doña Ana (Doñana ). Y no solamente su vino, sus olivares, sus fértiles tierras sino la poesía y la ciencia - como anteriormente he manifestado - se han dado cita unísona a la creación y perfeccionamiento de su delicado, dulce, exquisito y difícil “Fandango de Lucena”.Ya he dicho que el “Fandango de Lucena” no es sólo para cantar,sino que tiene una perfecta coreografía, es decir, que se puede bailar. Lucena , según mis inolvidables amigos Frasquito Espada y el Sr. Vilila, posee un fandango natural bailable con una especial estructura: CUATRO PASOS DISTINTOS CON SUS CUATRO LETRAS CORRESPONDIENTES, adornados con CINCO ESTRIBILLOS MUSICALES que, aunque no lleven letra, son de una vistosidad singular y que vienen a completar los pasos del baile, completando un bellísimo conjunto armónico. Los fandangos se bailan por parejas - fueron recogidos e interpretados por los desaparecidos “Coros y Danzas” - comenzando estos por uno de los estribillos interpretados con guitarra y un suave tarareo de voces. Todas estas notas definen los ecos desgarradores de ese cante cordobés, cuya principal característica es la SABIDURA, la FORTALEZA en la adversidad del cotidiano vivir....., en una palabra:EL SENEQUISMO CORDOBES CONJUGADO PERFECTAMENTE CON LA RELIGIOSIDAD JUDIA, que durante siglos se asentó en Lucena. Sólo quisiera añadir en este breve ensayo el nombre de los más prestigiosos intérpretes del Fandango de Lucena, aparte de los míticos Dolores la de la Huerta y Rafael Rivas. Y así en la estela histórica del Fandango de Lucena están esculpidos los nombres de Cayetano Muriel “Niño de Cabra” ( éste en fino oro ),Niño de Escasena, Manuel Pabón, Rubia de las Perlas, Paca Aguilera, Rubia de Málaga, Niño Gloria, Pastora Pavón Cruz “Niña de los Peines”, Cojo de Málaga, Niño de Puente Genil, Fernando el de Triana, Niño del Museo, Canalejas de Puerto Real, Curro de Utrera, Antonio Ranchal y Alvarez de Sotomayor, Pedro Lavado, Antonio Fernández Díaz “Fosforito”, Curro Lucena, Sr. Vilila, Frasquito Espada y... tantos y tantos buenos y fieles “ aficionaos” de la comarca lucentina. Si en algo ha sido útil este breve ensayo “Origen y proyección flamenca del Fandango de Lucena” , sea, en primer lugar, para la bellísima ,emblemática y hospitalaria Lucena, para los “creadores y difusores” de tal fandango y por todos los que han hecho posible este XXVI Congreso de Arte Flamenco. El flamenco tiene “sus” razones históricas,literarias y musicales con fundamento “in re”: HAY QUE BUSCARLAS A TRAVES DEL ESTUDIO Y LA INVESTIGACION. |
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