FLAMENCO
Palos Flamencos
Fandango 2 Parte | Fandango 2 Parte |
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| escrito por Alfredo Arrebola | |
| jueves, 08 de mayo de 2008 | |
Para mí, el término fandango podría estar relacionado con el verbo latino “Fari”- su homólogo en griego es “femí”- cuyo participio futuro pasivo nos da las formas “fandus/fanda/fandum, y en ablativo “fando”. Hace mucho tiempo pensé que la palabra fandango podría componerse del verbo “fari” más los infijos nasal (n) y gutural (g), y que esta primera manifestación “cantaora popular” sería “algo que se quiere decir”, pero con mucha angustia ante la dificultad de emitir sonidos. El morfema “ango”(griego) indica precisamente “angustia, ahogo” , etc. Lo pensé así porque me costaba mucho admitir que el pueblo andaluz tuviera que recurrir a términos extraños a su manera de pensar y sentir y, además, porque los “hechos populares” están siempre revestidos de una sencillez que trasciende a todo problema filológico y filosófico. El pueblo suele llamar a las cosas por sus nombres más sencillos y bajo su peculiar forma de verlas y sentirlas. Según Corominas, en su “Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana”, el origen de la palabra fandango es incierto. J.M. Caballero Bonald, por su parte, piensa que “la problemática de la palabra fandango, como tal conjunto de variantes flamencas de un presunto tronco común andaluz, es muy dudosa. Sabemos que existió desde muy antiguo un baile de origen árabe, y posterior filiación morisca, así llamado, pero entre ese remoto fandango y lo que en distintas latitudes andaluzas rebrotó en otras especies de cante, no parece existir más relación que la nominal. Probablemente, aquellas primitivas canciones populares que se acomodaron al baile morisco fueron poco a poco dejándose influir por los cantes más en boga, hasta “aflamencarse” desordenadamente y sin someterse a ninguna concreta medida rítmica”, cfr. “Luces y sombras del flamenco”, pág. 107.Barcelona, Lumen, 1975.
Históricamente está demostrado que, a partir de mediados del siglo XIX, los fandangos se convirtieron en la más fructífera parcela andaluza del flamenco, patentizando unas veces más que otras su mayor o menor dependencia con los distintos folklores regionales. Aquí está la razón y fundamento de que el fandango se encuentre en cualquier comarca española. Cada región- como ya queda dicho – y aún cada pueblo andaluz, cuenta en teoría con el suyo propio: desde Málaga a Almería, desde Huelva a Jaén, desde Córdoba a Murcia, la expansión del fandango va unida a la expansión del flamenco fuera de su cuna territorial. Podemos afirmar, sin miedo a error, que todas las teorías que conocemos giran en torno a la duda e incertidumbre. Pero el flamenco es así. Eso mismo le sucede a la mayor parte de los fenómenos folklóricos. El fandango puede, pues, considerarse un “cante preflamenco/folklórico”.
El poeta y flamencólogo Ricardo Molina, en su obra “Mundo y formas del cante flamenco”, pág. 279. Madrid, Revista de Occidente, 1963, diserta sobre el posible origen del fandango, diciendo que “... probablemente deriva del vocablo portugués “FADO”, que designa un cante y baile típico de aquella nación”. Ahora bien, el término “fado” procede del latín “fatum” que en nuestra lengua significa “suerte” o “hado”, por lo que no me parece desacertada la hipótesis ya que el “fatum” está íntimamente ligado al destino de cada persona. Y sabemos que en Andalucía el “fatum” juega un papel importantísimo en la literatura y en la filosofía de cada pueblo. La filosofía “natural”, no especulativa, se expresa magistralmente por medio de nuestros cantares: hecho más que probado en la historia del pueblo andaluz.
La “Enciclopedia de la Música”, de Lavignac, recoge esta palabra como genérica denominación de un aire de danza española de tres por cuatro ( 3 x 4) de vivo movimiento, dentro del cual pueden afiliarse malagueñas, rondeñas, granaínas y murcianas, poco diferentes entre sí. Y aunque era conocido a finales del siglo XVIII, la primera vez que se encuentra este término es en un entremés anónimo de 1705, “El novio de la aldeana”.
Ricardo Molina acepta la fecha de aparición del fandango la del 1705 expresada ya por J. Corominas en su “Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana”. Sin embargo, Arcadio Larrea pone como fecha de aparición el siglo XVII, según puede comprobarse en su libro “El flamenco en su raíz”, pág. 251.Madrid, Editora Nacional, 1974. Por su parte, el Marqués de Langle escribe lo siguiente acerca del fandango: “...El fandango es muy antiguo; es verosímil que los romanos lo conocieran, puesto que se lee en una carta de Plinio a uno de sus amigos: “Venid esta noche, cenaremos juntos, comeréis bien, tendremos cantadoras y os procuraré la diversión de una danza española”, cfr. Marqués de Langle en “Viaje de Fígaro a España” (1784), pág.1.339.
Para el flamencólogo D.E. Pohren, el origen de los fandangos, que incluye a los grandes y a los chicos, está en la jota campera del norte de España. Los fandangos originales eran muy vivos y bailables, al son de guitarras, castañuelas, panderetas y violines. En tiempos, una rama de estos fandangos adquirió un matiz más serio, principalmente a causa del influjo árabe, y fue creciendo por separado, cfr. “El arte Flamenco”, pág. 107. Jerez de la Frontera, Industrial, 1962. En esta misma línea está Ricardo Molina, cfr.Op. cit. pág.280, afirmando que el fandango es, en esencia, un baile (acompañado de canto) de origen árabe. El baile del fandango arábigo-andaluz se extendió desde Andalucía a toda la Península, y en el curso de 600 años por lo menos aclimatóse a cada región española adquiriendo allí perfiles propios.
Así pues, musicalmente considerado, el fandango es un baile con acompañamiento de copla, árabe en sus orígenes por las similitudes con la zamra arabigoandaluza y las jarchas mozárabes, que se extendió y aclimató a todas las regiones españolas, tomando nombre y formas propias, tal la Jota ( (“fandango aragonés”, según Julián Ribera), la Muñeira, etc.... Y en el siglo XIX llegó a ser un cante y baile nacional, tal como lo reflejaron en sus escritos Giovanni Casanova, George Borrow, Richard Ford, Alejandro Dumas, Teófilo Gautier, Charles Davillier ,etc....
A mi juicio, el fandango adquirió rango de cante gitano-andaluz (flamenco, en una palabra) a partir de Manuel Torre, Manuel Vega “El Carbonerillo”, Antonio el de la Calzá, Manolo Caracol, Manuel Vallejo, es decir, cuando metieron el fandango en “compás de Soleá”: ahí radica su grandeza. |
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