FLAMENCO
Palos Flamencos
Fandangos 3 Parte | Fandangos 3 Parte |
| escrito por Alfredo Arrebola | |
| lunes, 12 de mayo de 2008 | |
Andrés Salóm, escritor murciano, así habló del fandango: “... el fandango es de origen fronterizo, de la frontera de la Reconquista que, musulmanizándose paulatinamente, avanza hacia el sur tras cada una de las victorias de las armas cristianas sobre el islám. Y así, el fandango, tomando diversos nombres (muñeira, fado, jota , etc.) se fue extendiendo por toda la región española y parte de la portuguesa”, cfr. “Didáctica del cante jondo”, pág. 138. Murcia, Ediciones 23-27, 1976.
Ni que decir tiene que el mundo del arte flamenco es sumamente curioso: José Sánchez Romero, Catedrático de Química, escribió sobre el fandango que era de etimología árabe, expresando un género de canto y baile, como Zorongo, Zarabanda – es notable este comentario ya que se adelantó a don Arcadio Larrea-; se interpreta con guitarra y con baile, pero lo cantaores no lo someten al ritmo métrico. El aire del fandango, como una chispa eléctrica, hiere y anima a todos los corazones”, cfr. “La copla andaluza”. Sevilla, 1962. El mismísimo Pío Baroja , enemigo número uno del flamenco, en una novela que sitúa en los últimos años del siglo XVIII, habla de una señorita vasca que había aprendido a tocar la guitarra en Pau ( Francia), donde se educaba en un convento de monjas, y se acompañaba cantando seguidillas, boleros y fandangos. Y además, nos transmite una copla gitana (s.XVIII) que ha sido desde siempre muy apreciada por los gitanos, y apta para un fandango:
No podía faltar, en este breve ensayo, la autorizada opinión del flamencólogo José Blas Vega sobre el fandango, quien comenta: “... Desde 1870 la mezcla de los cantes flamencos con los andaluces abrió amplios horizontes, y se configuraron nuevas formas expresivas y estilísticas, siendo el fandango el estilo más favorecido por este enriquecimiento de matices. Y la asombrosa pluralidad del fandango andaluz como expresión típica de cada pueblo o comarca natural andaluza sería la base sustancial para el “individual o artístico”, tan conocido y popularizado en los últimos tiempos y cuya evolución data de 1880 a 1915 cuando el “Cante de Levante” gozaba de su máximo esplendor. Este fandango que se crea al final de una época de grandes malagueñeros, se deslocaliza en cuanto a sabor, “no es bailable”, y sí libre de compás, admitiendo un deleite melismático en cada tercio”, cfr. “Temas flamencos”. Madrid, Dante, 1973.
Se conoce perfectamente cómo los cantaores se van desligando del “puro compás” y cómo se van replegando al llamado “compás ad libitum”: Cayetano Muriel “Niño de Cabra, Pérez de Guzmán, El Niño Gloria, Rafael Pareja, José Cepero ,etc..., pero será Pepe Marchena el que se desligará por completo de los moldes clásicos, y lo modificará totalmente; mientras que Manolo Caracol, con sello personalísimo de esencia gitana, marcará al fandango por otros derroteros. Asimismo, no debe olvidarse la importancia de Manuel Torre y Manuel Vallejo que ofrecerán una modalidad especial con sus ya famosos y celebrados “fandangos acompasaos”.No dudo, como cantaor, en admitir que desde esta concepción el fandango adquiere carta de naturaleza auténticamente flamenca .En él se oirán perfectamente ecos de Malagueñas, de Seguiriyas o de Soleares que avivan la inspiración cantaora del intérprete: Carbonerillo, Corruco de Algeciras, Niño de La Calzá ,etc, etc......
Literariamente concebido, en el fandango caben todos los sentimientos humanos de amor, odio, venganza, celos, pasiones, desventuras, alegrías y penas.... y está encuadrado en coplas de cuatro o cinco versos octosílabos, que muchas veces se convierten en seis por repetición de uno de ellos. Ahora bien, teniendo en cuenta “sus” razones musicales, geográficas, etnográficas, cronológicas y estilísticas, el fandango podría quedar desglosado de la siguiente manera:
Expuestas, a modo de ensayo, las líneas generales sobre el fandango, sigo pensando lo mismo que el onubense Juan G. Hiraldo: “..... Quien pueda, diga qué es el Fandango. Se nos quiebra el alma en versos, en sentimientos, con la angustia tremenda de “lo hondo”. Y, finalmente, desde el punto musical, diré que el fandango aparece, desde sus comienzos, en el llamado compás “ternario”, es decir, “compás de 3 x 4”. Aún más, todos los fandangos, examinados musicalmente, van en la línea del “ritmo y compás” de los Verdiales. |
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