FLAMENCO
Palos Flamencos
Granainas 2 Parte | Granainas 2 Parte |
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| escrito por Alfredo Arrebola | |
| jueves, 14 de febrero de 2008 | |
El pensamiento del flamencólogo José Blas Vega, respecto a las granadinas, es el siguiente: “La granadina o fandango de Granada ha tenido dos líneas artísticas partiendo de un mismo origen. En su versión más autóctona y pura, y después de diversos cultivadores más o menos significativos, llegó a su cenit con la personalidad de Frasquito Yerbagüena. La otra línea fue cimentada, engrandecida y divulgada por obra exclusiva de Antonio Chacón, respetando el material sencillo, popular y hermoso que tenía a mano, el de la vieja granadina”, cfr. “Vida y Cante de Don Antonio Chacón”, pág. 186. Córdoba, 1968. Sin miedo, pues, al error, se puede afirmar que la Granadina es una derivación del fandango, en la misma medida que la Malagueña. Se diferencia de ésta en que la Granadina es puro arabesco de filigranas, en el que la abundancia de melismas originan, a veces, perjuicio a la pureza del cante. Ahí puede estar el peligro de cómo deben interpretarse las granainas, tal como tantas veces me recordaba mi inolvidable maestro Manuel Celestino “Cobitos” (1896-1986). Esta perfectamente demostrado que Chacón habría escuchado a África Vázquez “La Peceña” en el Café del Burrero de Sevilla, allá por el año 1886, como también oiría cantar a los campesinos granadinos, al mozo de cuadras de los Marqueses de Larios y, cómo no, al Calabacino, a Paquillo del Gas, al Tejeringuero y especialmente a Frasquito Yerbagüena, durante su estancia en Granada (1890). Como también está demostrado que Chacón elevó este cante a cotas insuperables de maestría y musicalidad. Don José Luque Navajas en su libro “Málaga en el cante”, pág. 80 (Málaga, 1965) creía que Chacón se había inspirado en una malagueña, concretamente la de Diego el Marrurro, pero esta teoría no tenía histórica, dada la incertidumbre de tal malagueña. Don Antonio Chacón grabó este cante en tres ocasiones con letras que han pasado a la posteridad y que jamás se dejarán de cantar: “La que vive en la Carrera…”; o la que tanto vitorea el pueblo granadino “Viva el Puente del Genil /Viva Graná que es mi tierra…”.
Otro genial intérprete de la “vieja granadina” fue el sevillano Manuel Vallejo (1891-1960), quien confesó que su “Granaína” la había tomado directamente de la personalidad de Chacón”, cfr. Revista “Candil”, nº 67, febrero 1990. Famosa es su copla “Aonde yo te conocí /sé que se llama Alhambra…”. Más tarde, el mismo Vallejo le fue introduciendo nuevas aportaciones: voz y musicalidad, de tal manera que llegó a ser registrada como “Media granaína de Vallejo”. Continuadores de Chacón fueron, entre otros, Cayetano Muriel “Niño de Cabra”, Bernardo el de los Lobitos, Pepe Marchena, José Cepero, Angelillo, Juanito Mojama, Jacinto Almacén, Aurelio de Cádiz, etc…
Desde el punto de vista musical, debemos decir que tanto para la Granaína como la Media Granaína se emplea igualmente un “semitono”, el formado entre Si mayor (séptima) y Do mayor, siendo su tónica Mi menor. Su métrica en el compás 3 x 4 es igual que la Malagueña, Taranta o Cartagenera, como cante derivado del primitivo fandango, según nos informa el universal e inmortal “Maestro” Manuel Cano en su obra “La Guitarra. Historia, Estudios y Aportaciones al Arte Flamenco”, pág. 123. Granada, 1991. Asimismo, no podemos dejar de remachar que la diferencia entre Malagueña, Taranta o Cartagenera con las Granaínas estriba solamente en el tono, esto es, las Granaínas van en “Si mayor”, las Malagueñas en “Mi mayor” y los “Cantes mineros” (Taranta,Cartagenera, Murciana, etc.) van en “Fa sostenido”. Por eso cualquier guitarrista, acompañando a un cantaor, puede pasar de la Malagueña a la Granaína haciendo los mismos melismas de la Malagueña pero en “Sí mayor”. Y si los mismos melismas malagueños (“Mi mayor”) los transporta a “Fa sostenido” tendremos, entonces, Taranta, Cartagenera ,Minera, etc…
Los teóricos del cante han considerado a las Granaínas – mal, por cierto -dentro del llamado “Cante de Levante”. Yo no estoy de acuerdo, y lo puedo demostrar. Pero aquí no es su sitio. Las Granaínas constituyen un cante profundo, y bastante más difícil de lo que dicen algunos tratadistas. Las Granainas, lo afirmo tras mi larga experiencia cantaora, pueden alcanzar tal grado de justeza y equilibrio en la distribución perfecta de sus elementos, que hay que reconocerles extraordinaria belleza y profundidad flamencas.
Literariamente consideradas, las Granaínas están formadas por coplas de cinco versos octosílabos, es decir, una quintilla que riman, por lo general, en consonante, primero, tercero y quinto, y que al cantarse se suelen convertir en seis, por repetición de uno de los perimeros versos.
La Media Granaína es un cante más afiligranado y brillante que la Granaína y, aunque parezca extraño es – musicalmente – más fácil. La “Media” juega bien en los cantaores de buena y atiplada voz, y ha recibido muchas influencias árabes y andaluzas. Sus coplas y musicalidad nos están recordando a cada momento el espíritu que envuelve a la ciudad: paisaje, ambiente y belleza natural, unido a una fuerte carga emocional de su vieja y trascendental historia. Desde siempre se ha reconocido a Don Antonio Chacón como el “creador” de esta joya musical, que rezuma en sí misma dulzura, armonía y delicadeza.
El término “Media Granaína” jamás ha tenido en el flamenco el más mínimo sentido infravalorativo. Nada más lejano a ella. Después, por uno de esos inexplicables y extraños juegos de la fortuna , se trastocaron las denominaciones de los cantes que Chacón dedicó a la ciudad nazarí.Lo que el cantaor jerezano llamó “Media Granaína” hoy se conoce y nombra por “Granaína”, y, consecuentemente, su “Granaína” se etiqueta como “Media Granaína”.
Existen varias razones para explicar este cambio, atribuyéndolo, en parte, a las casas discográficas,a la enjundia y dificultad del cante que Chacón no quiso atribuirse, a ciertos cantaores – José Cepero, entre ellos – y, tal vez, al orden en el que se suelen interpretar: costumbre que se ha convertido en una ley flamenca. Sólo me resta añadir que las Granaínas, en sus variadas formas, jamás pasarán porque constituyen un cante de obligada presencia en la praxis de todo cantaor flamenco. |
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