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Los verdiales 10 parte E-Mail
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escrito por Alfredo Arrebola Sánchez   
ALFREDO ARREBOLA SANCHEZ

VERDIALES 10 PARTE

ANDALUCIA  EN   SUS  CANTES

Alfredo  Arrebola, Profesor –Cantaor (Villanueva  Mesía-Granada)

 

Si con los pies se marcaran

Las teclas del pensamiento,

En  veredas  ya borradas

Se verían  sufrimientos

De personas maltratadas (cfr. PREGON DE LOS VERDIALES, F. Lastra, 16/12/1995).

        José Carlos de Luna (1890 -1964), Escritor, Periodista y Poeta sepultado, sin razón, en la cuneta del olvido, en el referido libro “De Cante Grande y Cante Chico”, pág. 9,  así nos describió el Verdial: “… El más antiguo, el más bonito, el de  mayor  sencillez, dentro de sus dificultades de ejecución, es el que tiene por cuna el “Partido de los Verdiales”, en los montes malagueños. Se acompaña de guitarras, primitivos violines de dos cuerdas y minúsculos platillos de metal, poco mayores que crótalos. La falseta de este fandango es divina, juncal, alegre; voltea llena de gracia melodiosa alrededor de un solo tema picante y zumbón.

Si ustedes vais a la Gloria

“Pá” echar un ratito de guasa;

Yo seguiré “pá” el infierno

Que está esperando en mi casa…”

   Una vez más hay que repetir y afirmar que en las coplas del verdial tienen cabida todos los sentimientos humanos, y en ellas – según mi humilde criterio – se encuentran expresados y vertidos de una manera clara y objetiva. Es decir, son la realidad viva y cotidiana. Y esto  es así  porque está demostrado que la poesía popular tiene el mismo fundamento que la llamada “poesía culta”: EL HOMBRE. Y nada más. Ese “hombre” que busca y se esfuerza por alcanzar “algo” que no encuentra en este mundo y, además, a través de la  copla y el canto, quiere realizar una verdadera y auténtica catarsis que lo purifique de los males que le rodean. Por esta razón y sentido óntico de la vida, es frecuente que en sus coplas puedan analizarse todos los estados  anímicos que gravitan  sobre la conciencia del ser humano; de ese hombre que está mirando al cielo a ver si sus  nubes dejan caer unas gotas de agua para sus campos de trigo, cebada, olivos, viñedos – productos típicos del campo malacitano – y …¡ tantas y tantas otras cosas que necesitan los hombres consagrados a las duras tareas del  campo!. Es la triste, pero verdadera, realidad andaluza.

    Guiados, pues, por  esa trayectoria, los analistas de  la “literatura popular” han observado, sin grandes esfuerzos, que se trata de una poesía natural, delicada, que  llega a  las mismas fibras del corazón humano, y es capaz -¡cómo no! – de sensibilizarlo y hacer que produzca ese ramillete de expresiones y vivencias poéticas y musicales. Esta breve consideración nos da pie para poner aquí, al menos, unos cuantos modelos de coplas que forman parte de amplia y clara “antología”, que fácilmente podemos encontrar en cualquiera de las muchas Pandas de Verdiales diseminadas por  la áspera y quebrada orografía malagueña. Y de nuevo volvemos a repetir que su temática será  siempre  la misma: EL  SER HUMANO en su constante y vital  angustia existencial que le lleva e impulsa hacia esa  mencionada catarsis o purificación.

    ¡Fiesta…..más Fiesta: Vino, Cante y Danza!. Repetido ritual que aparece desde el primer momento  en  que el “hombre/ser humano” hace su aparición en este  planeta llamado  Tierra. Porque esa es, en última instancia, la razón metafísica de la supervivencia de la arcaica y tradicional  “FIESTA DE VERDIALES”.  Estas  coplas han sido recogidas de  escritores y  poetas que han participado fervientemente en esa “fiesta” que de tiempos muy lejanos se viene celebrando no sólo por tierras malagueñas, sino también en otras provincias, incluso ajenas a nuestra Andalucía.

C O P L A S:

- Campesino de los montes

Decidme: ¿cuál es el nombre

Con que llamáis vuestro cante,

Ese que acompañáis

El vaivén de vuestro baile?

La quintilla es su estructura

Y otras veces cuatro versos,

Y su nombre el de verdiales.

Y el nombre, ¿de dónde viene?

De aquel patio rural

Denominado en los montes.

Zonas de verdiales son,

De los montes malagueños:

Jarazmín y Jaboneros,

Las Ánimas, Venta Larga,

La Lomilla y Tres  Choperas,

Santo Pítar y Comares,

Jotrón, Santa Catalina,

Cútar, Puerto de la Torre,

Espinazo, Álora, Cártama.

Y la Alquería y la Breña.

Y Pizarra y Campanillas,

Y El Chopo y La Madrileña,

Y muchos más  que completan

El  calendario de fiestas.

Más rural no puede ser.

Más humilde y campesino.

Más alegre y más ufano.

Y  las  coplas que se cantan

Hechas de primera mano.

Vaya si eres embustero,

Qué  presumío y  orgulloso.

Vaya si eres putañero

Y en tu casa qué celoso.

   En los próximos artículos  expondremos los aspectos musicales del  Verdial, atendiendo a las peticiones recibidas de bastantes aficionados al  Arte Flamenco.