FLAMENCO
Palos Flamencos
Los verdiales 6 parte | Los verdiales 6 parte |
|
| escrito por Alfredo Arrebola Sánchez | |
VERDIALES 6 PARTEANDALUCIA EN SUS CANTES Alfredo Arrebola, Profesor –Cantaor (Villanueva Mesía-Granada)
…… Al intentar esta aproximación histórica de los verdiales, que no es otra cosa que una simple exploración, debemos advertir, antes que nada, que éstos son “un rito arcaico de música y danza”, y no – como alguien pudiera pensar – una fiesta campesina bailonga más o menos bruta. Nada más lejano a la realidad histórica. Se trata, ya lo hemos explicado, de una manifestación altamente cultural y artística. La razón última, esto es, el “sentido óntico” del verdial está más allá de la simple imaginación de algunos teóricos. Porque ellos definen una “forma de ser” – modus essendi et operandi- de todo un pueblo. Y, además, con una base musical inspirada nada menos que en el modo dórico, que para el filósofo Platón (siglo V antes de Cristo) era el modo musical más bello, perfecto y civilizado, lo que nos da a entender que no se trata de un tosco invento musical, sino el resultado de varios siglos de ejercicio. Los dorios –procedentes tal vez de Sicilia, y no de la región balkánica – eran bravos navegantes que irrumpieron en Grecia hacia el año 1.100 antes de Cristo, es decir, doscientos años después de la famosísima guerra de Troya, aquella de los famosos héroes griegos Agamenón y Aquiles, cantada por el inmortal Homero en la Ilíada. Nos parece correcto señalar este dato porque los dorios tenían como máximo héroe a Hércules – Heracles/Heraclés – y porque la epopeya de Hércules está íntimamente relacionada con los verdiales, al menos por cercanía y entorno. Y no debe echarse a la cuneta del olvido el reino que se formó en la desembocadura del río Guadalquivir, cuyo gigantón rey, Gerión, moriría a manos de Hércules. Es conocida- y punto referencial de la cultura andaluza- la famosa ciudad Tartesos, ¡tantas veces nombrada en la misma Sagrada Escritura!, ocho siglos antes de Cristo. Es posible que el origen remoto de los verdiales pudiera encontrarse – sería uno más –por los ámbitos misteriosos e ibéricos argáricos andaluces de la actual Andalucía oriental: misterio que arroja algún que otro rayo de luz. De estos tartesios nos han llegado fragmentos de su escritura, alguna lista de sus reyes, y otros datos que nos enseñan que eran no sólo atlánticos, sino que eran jerárquicos, patriarcales y muy ganaderos, gentes de toros y religión de culto al sol en los que el muy matriarcal culto a la luna era más bien o muy secundario o algo residual, tal como hemos podido apreciar en la obra del escritor, profesor y dramaturgo cordobés Miguel Romero Esteo: “Historia y Musicología de los Verdiales”, pág. 20 (Málaga, 1994). Los especialistas nos hacen ver que de estas culturas originadas por todos estos pueblos, vinculadas a ritos del Sol, los verdiales tienen grandes orientaciones de arcaica civilización agrícola y matriarcal, como lo prueban la presencia de los sombreros de flores, el ritmo rápido de la música, el pandero, los colorínes, el modo musical dórico, y otros elementos que nos hacen su vinculación con el muy matriarcal santuario de la diosa Noctiluca, presente en lejanos tiempos en la desembocadura del río Vélez – aunque en la actualidad tenga su aposento en el término municipal de Rincón de la Victoria (Málaga) – y parece que no están vinculados a las tartésicas fiestas de toros. O dicho de otra forma, de la muy arcaica y remota civilización agrícola y matriarcal ibérica, en la que, como diosa de las lluvias, la luna era la gran diosa madre de los frutos y de las cosechas, vendrían las fiestas y músicas de los verdiales, celebrados en el santuario de la isla del río Vélez, los ritos del Sol en el solsticio de verano y en el solsticio de invierno, ritos de gentes matriarcales y no de patriarcales y ganaderas gentes adoradoras del Sol como fuego y no como vida y luz, formas claramente expresadas en las variadas y complejas actitudes de los verdiales. Ahora bien, cabría plantearse una interrogantes respecto al sistema modal melódico de los verdiales – y lo mismo de los fandangos malagueños y los llamados “cantes grandes o cantes jondos” de Ronda, de acuerdo con las teorías de Hipólito Rossy en su tratado “Teoría del Cante Jondo” ( Barcelona, 1966), que la revisaremos en el apartado “Aspectos musicales de los verdiales” – en cuanto al uso musical de los dorios, dada la larga distancia del ámbito malagueño de sus tierras y montes de la culta y clásica Grecia. Dificultad que sólo podría resolverse partiendo de la conexión del mundo dórico con el tartésico a través de la lengua-puente beréber norteafricana, lo que en cierta medida los acerca a la lengua ibera, así como otros legendarios hechos de los dorios remitan a la arcaicamente isla de Cerdeña es algo que también los aproxima a los iberos. Pero lo que más acerca a éstos, evidentemente, afirma el profesor Romero Esteo, es que su más relevante historia legendaria – el mito y el trasfondo histórico de la epopeya del gigantón Hércules – estuviera centrado en el ámbito ibérico del estrecho de Gibraltar y sus alrededores, pues en realidad el nombre de Hércules más bien parece un apodo ibero-norteafricano, puesto que en la lengua beréber de los montañeses rifeños – al otro lado del mar – el término “irriki” significa guerrero y remite fonéticamente a Heracles, versión griega de Hércules. Tal vez por esta línea haya sido posible el encontrar teorías que afirman “el origen morisco” de los verdiales. De esta manera, el Barón Charles Davillier – cfr. “Viajes por España” (Madrid, 1894) – refiriéndose a estas manifestaciones folklóricas, dice: “… Los primeros aires de verdiales malagueños tienen sin duda un origen morisco, son las mismas melodías que cantaban, acompañándose de laúd, los súbditos de Ib Alcamar y Boabdid el Grande. Sus coplas son trozos de antiguos romances moriscos”, cfr. “Cantes preflamencos y flamencos de Málaga”, pág. 42, de Alfredo Arrebola (Universidad de Málaga, 1986). Todo este oscuro panorama es lo que encontramos al trasfondo de los verdiales, en cuanto estructurados en el modo musical de los dorios: luchas frontales entre mediterráneas gentes primitivas y matriarcales, y de otro lado las atlánticas gentes patriarcales, es decir, un arcaico enfrentamiento antropológico entre una cultura atlántica y una cultura mediterránea dentro del ámbito de la península ibérica, que daría como resultado final un rico y variado acervo cultural de músicas y danzas que subsisten con las mismas características de los remotísimos tiempos y transmitido de generación en generación. |
| La Caña 1 Parte |
| La Caña 2 Parte |
| La Caña 3 Parte |
| Bulerías 5 Parte |
| Bulerías 4 Parte |
| Bulerías 3 Parte |
| Bulerías 2 Parte |
| Bulerías 1 Parte |
| Alegrías 1 Parte |
| Alegrías 2 Parte |
| Alegrías 3 Parte |