FLAMENCO
Palos Flamencos
Milongas | Milongas |
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| escrito por Alfredo Arrebola | |
El eminente flamencólogo jerezano, Don Juan de la Plata –cfr. “Revista de Flamencología”, pág. 11. Num. 21/1º Semestre 2005 – afirma que “… el flamenco, como patrimonio intangible de la cultura de Andalucía, se abre a otras culturas; las conquista y se hermana, se funde con ellas, y se expande por el mundo, saltando todas las barreras y derribando todas las fronteras”. Por tal motivo, jamás me he cansado decir que el flamenco forma parte del acervo cultural del pueblo andaluz, con todos los honores que las demás manifestaciones científicas y artísticas tienen en la actualidad. Y nadie debe ignorar que Andalucía fue hollada por distintas tendencias para mayor incremento de lo que hubo de ser su propia cultura.La cultura andaluza del arte flamenco se enriqueció – cómo no - con los llamados “Cantes de Ida y Vuelta” que, por desgracia, estuvieron marginados y mal mirados por los llamados puristas, sin saber el porqué de tal rechazo, sabiendo que estos cantes fueron grabados por las máximas figuras: Chacón, Niña de los Peines, Juan Breva, Mnauel Vallejo, Niño de Cabra, Manuel Escacena, Manuel Vega “El Carbonerillo, Pepe Pinto, Carmen Amaya, Bernardo el de los Lobitos, Pepe Marchena, Juan Valderrama, etc. etc…. Siguiendo el orden alfabético de los estilos flamencos, corresponde hoy exponer los aspectos históricos, literarios y musicales de la Milonga. Etimológicamente considerado, el término milonga es polisémico, puesto que designa tanto el lugar donde se baila como la reunión en sí. Y según Vicente Rossi –cfr.”Los cantes hispanoamericanos en el mundo del flamenco-Ida y Vuelta- “la Milonga se llamó así, por proceso lógico y natural; prologaba sus bailecitos una sesión de canto o, como se decía y se dice aún, se “milonguea”. A la reunión entonces se le llamó milonga, en consecuencia, es decir “ vamos a la milonga” indistintamente podía significar a cantar o a bailar, y ambas cosas. En esta misma línea está el pensamiento de Romualdo Molina, quien afirma que “..existe un único palo de Milongas, dentro del cual han afluído milongas, vidalitas,zambas, corridos e, incluso, tangos orilleros. El nombre de Milongas dado a la globalidad del palo, proviene de Argentina y Uruguay, donde primero significó “fiesta”; después cierto tipo de locales plebeyos de dudosa reputación, donde se bailaban habaneras que dieron en llamarse milongas”, cfr. “Historia del Flamenco”, pag. 456.T. IV (Sevilla, 1996).Literariamente, la milonga está formada por coplas de cuatro versos octosílabos, repitiendo, a veces, uno de ellos. Y desde el punto de vista flamenco, la milonga está encuadrada en los llamados “Cantes de Ida y Vuelta”, debido a que España proveyó a Hispanoamérica de sus canciones y de sus instrumentos musicales: todo un bagaje cultural que regresa luego, como escribe Fernando Quiñones en “De Cádiz y sus cantes” (Barcelona, 1964) , totalmente cambiado, transformado por las muchas y singulares aportaciones que allí recibe. Cádiz ocupará un primer plano en este intercambio, debido a su puerto. Y gracias a la guitarra flamenca, esto es verdad apodíctica, la milonga, la guajira, la colombiana , etc. son lo que eran, pero se convirtieron en otros y entraron a formar parte del acervo gitano-andaluz. En concreto, la milonga flamenca arrastra modos musicales hispanoamericanos muy variados, lo que hace que lleve un compás variables, es decir, unas veces va en “compás libre” , y otras se expresa en compás definido por rumba, tangos, tanguillos , etc. En cuanto a la popularidad y práctica de la milonga en el contexto flamenco, es fundamental recordar la importancia que en este aspecto tuvo la gaditana Josefa Díaz y su hermana, hijas del matador de toros Paco Oro. Josefa y su hermana fueron contratadas por el cantaor jerezano Juan Junquera para trabajar en Argentina. Y de su permanencia en aquella tierra, PEPA ORO se trajo la milonga argentina, ofreciéndola a España como número extraordinario de su repertorio, bailándola y cantándola en “son” de tango. Pepa Oro, según Fernando el de Triana en su “Arte y artistas flamencos” (Madrid, 1935) – fue puntera bailaora, de arrogante figura, y aunque no era gitana, cualquiera hubiera dicho que era pura cañí canastillera. Se cuenta que Chacón oyó este cante y le agradó. Su aportación, pues, fue hacer de la milonga un cante “para escuchar”, aunque el inmortal jerezano sólo cantaba la milonga en pequeñas reuniones, y a la hora de los “cantes festeros”. Puede decirse, según mi opinión, que el cantaor que mayor partido consiguió de la milonga fue el sevillano Manuel Escacena (1886 -1928), quien popularizó la milonga “Juan Simón el enterrador”, milonga que aprendió escuchando a los toreros mejicanos que vinieron a España con Rodolfo Gaona en el año 1911. La popularidad del tema culmina con la puesta en escena del drama “La hija de Juan Simón”. Tras el éxito popular de esta obra teatral, se relizó una película interpretada por el cantaor, cancionista y actor cinematográfico Angelillo (1908-1973). Hay quien opina –cfr. Manuel Cano en “Recital sobre géneros hispanoamericanos”. Centro de Estudios de música andaluza y flamenco, pág. 85 – que la milonga que hoy se canta tiene más que ver con la petenera y farruca que con la milonga argentina. Finalmente, podemos añadir que la milonga fue un cante en boga durante la llamada “Opera Flamenca”(1920-1955) y que entre sus cultivadores, cabe señalar a El Macareno, Niño de la Huerta, Bernardo el de los Lobitos, Niña de los Peines, Pepe Marchena, Juan Valderrama, Paco el Americano, Angelillo, Niña de la Puebla ,etc…. |
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