| Peteneras 2 Parte |
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| escrito por Alfredo Arrebola | |
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Peteneras 2ª Parte
Parece que hay indicios , bastante antiguos, que ven un precedente melódico y estructural de las peteneras en el Romance de Gerineldo, versión musical de Arcos de la Frontera, que ha llevado a su Ayuntamiento a publicar “Nuevos Cantes y Cantaores de Arcos” .Vol. III (2003) presentando una versión especial y propia de la Petenera. Asimismo, está demostrado que los vihuelistas del siglo XV empleaban a veces el mismo compás alterno ( 6 x 8 + 3 x 4: “compás de amalgama”) que “la petenera comparte con la jácara y la guajira” (Miguel Ángel Tallantes) y, “en modo inverso” (3 x 4 + 6 x 8) con la seguiriya” (Faustino Nuñez). Este esquema, escribe R. Molina en “Historia del Flamenco” T.IV, pág. 431, que combina lo modal y lo tonal y compone en mayor y menor, es también naturalmente el de las peteneras americanas, como asimismo de piezas tan esenciales en el repertorio popular como “El Vito” y “El Paño Moruno”. En el campo flamenco, no tenemos noticias hasta el año 1845, que nos llegan de la mano de Serafín Estébanez Calderón, primer cronista de los cantes y de los bailes en el siglo XIX. Y sorprende que El Solitario diga tan poco de tan “bella y flamenca dama”. Se ambienta (1845) la supuesta “Asamblea General” de la Triana de los míticos El Planeta y El Fillo, en cuya asamblea se cantan: Chacona, Gallarda, Gambada, Rondeña, Zapateado, Seguidillas, La Tana, Malagueña de la Jabera…. Se relata la llegada a la fiesta de una cantaora y bailaora, La Dolores, que “…. Canta la Malagueña por el estilo de la Jabera y otras ciertas coplillas que los aficionados llaman “Peteneras”. Primer relato,pues, del “Cante por Petenera”, que son “como “seguidillas” ( definición que podría abarcar toda la gama de danzas de aquella época) que van por aire más vivo; pero la voz penetrante de la cantaora dábales una melancolía inexplicable. La copla tenía principio en un arranque a lo malagueño muy corrido y con mucho estilo, retrayéndose luego y viniendo a dar salida a las desinencias del polo tobalo, con mucha hondura y fuerza de pecho, concluyendo con otra subida al primer tono: fue cosa que arrebató siempre que la oyó el concurso…” Desde luego, comenta Paco Percheles, esta petenera antigua, que cantó a fines del siglo pasado La Rubia de Málaga, es la “bailable”, cuya letra popular dice: “Señor Alcalde Mayor..... Afortunadmente, sabemos también que el famoso guitarrista almeriense Julián Arcas dio unos conciertos en Córdoba (1858) en los que incluía, junto a piezas de música clásica, aires populares y, entre ellos Soleares y Peteneras. Acto que repetirá Arcas ese mismo año en Sevilla. Es decir, la Petenera se ha convertido en un toque propio para conciertos. Pero dado el interés que despierta este estilo de Cante, Baile y Toque, sigo aportando datos históricos acerca de sus posibles orígenes y su proyección flamenca. Y así, en la Revista “Blanco y Negro” ( Diciembre de 1897), don Francisco Rodriguez Marín “El Bachiller de Osuna” escribió sobre la Petenera lo siguiente: “… Entre los que a mediados de este siglo cantaban, no para divertir sus penas, sino para buscarse su vida, ya asistiendo a tertulias de gente de buen humor, ya alistándose en las compañías que solozaban al público en tabernas y cafés, figuraba La Petenera, de cuyo nombre de pila no se ha conservado memoria. Había nacido en Paterna de la Rivera (Cádiz); cantaba como los propios ángeles, al decir de los aficionados, y la llamaban “LA PETENERA”, porque de Paterna dicen los andaluces “patehnera” (algo aspirada la hache), y de “pathenera” a “petenera” va un paso muy corto, que mis paisanos salvan muy bien. La Petenera, sobre que inventó el agradabilísimo canto que lleva su nombre, y que no se parece gran cosa al que lo tiene en la actualidad, debía ser guapa moza. Bien pudo Juanelo, que la conoció y admiró, hablar del físico de ella a mi buen amigo Machado y Alvarez, maestro en materia de folklore”. El error fonológico del Sr. Rodriguez Marín no se puede aceptar bajo ningún concepto; no lo trato porque escapa a la finalidad de estos artículos. José García Aparicio, Veterinario y serio y objetivo flamencólogo, en la desaparecida “Revista Flamenca” de la Tertulia Flamenca de Ceuta, se expresó en los siguientes términos: “… Al hilo de su etimología (Petenera), y, desde luego, haciendo alarde de fantasía, Demófilo, fiándose de Juanelo ( cantaor jerezano de Jerez, siglo XIX), atribuye el origen de la Petenera a una cantaora de elgendaria belleza y de “rompe y rasga”, natural de Paterna de la Rivera. Esto no tiene ninguna consistencia. La Petenera es de solera más antigua; es un “cantar de juglaría” que ya figura en los Códices de Alfonso el Sabio. Basado también en la etimología del nombre, existe otra teoría muy sugestiva y que confieso – explica García Aparicio – que he creído a piés juntillas hasta conocer el origen juglaresco de este cante. Desde hace tiempo, muchos le atribuían origen hispanoamericano basándose en que se ha cantado bastante en Cuba y Santo Domingo, existiendo letras que hacen referencia a lugares americanos. Hay una petenera que dice así :
Se basa esta teoría - sigue afirmando García Aparicio - en que este cante deriva de un hermoso y melancólico cantar de los indios de la comarca del PETEN, y que una vez hispanizado ( Cuba , tal vez ) fue introducido aflamencándose posteriormente en Cádiz. De Peten, pues, vendría Petenera”. Teoría que hoy está aceptada como posible origen de este “palo flamenco”. Y por eso, Romualdo Molina no tiene ningún inconveniente en considerar a la Petenera como un “Cante de Ida y Vuelta”, tal como lo manifiesta en “Flamenco de Ida y Vuelta”, pág. 109. Madrid,1991. Y del mismo autor leemos: “Para el 25 de julio de 1877, el estilo llegado de América se ha naturalizado por completo en Andalucía: “Teatro Romea: Doña María del Carmen interpreta varias canciones del país, entre ellas las Peteneras”. Tres años más tarde se infiltrarán en Sevilla, 30 de diciembre de 1880, Misa del Gallo: “…Hombres completamente ébrios ocupaban la Iglesia de San Juan cantando a media voz las Peteneras y Merengazos, lo cual dio lugar a varios alborotos”…. |