FLAMENCO
Palos Flamencos
Peteneras 3 Parte | Peteneras 3 Parte |
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| escrito por Alfredo Arrebola | |
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Peteneras 3ª Parte Hay una teoría que insiste en reconocer en la petenera una raíz judía. Porque, desde luego – afirma Manuel Barrios en “Las oscuras raíces del flamenco”, pág. 23 – algo tendrá el agua cuando la bendicen y algo debe de haber de hebraico en un estilo que, sorprendentemente, nos lleva por tales veredas:
Hispavox, Madrid, 1958, Rafael Romero “El Gallina”. Y algo también en la tristeza ( no amorosa) de sus desgarros:
Este tesis puede ser admitida – como una más – acerca del posible origen de la Petenera, ya que es cierto que muchos judíos fueron trovadores y juglares y entre estos se cultivó el canto popular. A este respecto, Romualdo Molina –cfr. “Flamenco de Ida y Vuelta”, pág. 100- afirma que “… es cierto que en el acervo sefardí, conservado con tanto amor fuera de España, se ha encontrado alguna melodía en el compás y con estructura de petenera, lo que confirma su antigüedad, anterior al 1492”. Como también es cierto que se ha hallado esta medida en los vihuelistas del Siglo de Oro. Ya he comentado que en el flamenco existen muy pocas “verdades”, y que es terreno abonado para opinar. Por ello,pues, don Arcadio Larrea Palacín niega rotundamente la teoría de “… la bella judía”, cuyo argumento es el siguiente: “… Rebeco, afirma el musicólogo navarro, no es nombre judío varón, y las mujeres hebreas no asisten a las sinagogas”. Sinceramente: mi inolvidable amigo tampoco estuvo aquí muy acertado. El Sr. Larrea miraba el flamenco con una especial óptica que escapa a lo que, en su “última razón”, es este complejo y enigmático mundo. Sin embargo, hay que decir en su favor que él, apoyándose en el testimonio de Estébanez Calderón de que “vienen de Cádiz” y “allende el mar”, no tiene el más mínimo reparo en afirmar que el origen de la petenera es cubano.Y cita en su apoyo aquella copla que dice:
coincidiendo, pues, con la teoría del musicólogo e hispanista Gilbert Chase, quien afirma que la petenera “ es una de las formas – como el Tango – que los españoles llevaron al nuevo mundo, y que luego retornaron al país originario modificadas por la influencia negra y criolla” Me parece oportuno recordar aquí el pensamiento de don Antonio Machado y Álvarez “Demíflo”, dada su importancia en la Flamencología: “Aunque las “peteneras”, escribía Demófilo (1881), no han estado de moda en Sevilla hasta el año 1879, convienen todos los cantadores en que son antiguas y en que deben su origen a una cantadora de flamenco llamada la PETENERA, a quien unos hacen natural de Málaga, y otros, de La Habana. Pero ¿qué significa este mote o apodo de la Petenera, nombre que no aparece en los diccionarios gitanos? He aquí una pregunta a que podemos contestar satisfactoriamente, a nuestro juicio, merced a los autorizados informes del célebre cantador JUANELO: “Petenera o Patenera – nos dijo éste- es igual a Paternera, esto es, natural de Paterna: 1º, porque aunque algunos suponen que la Petenera era de Málaga, otros aseguran que era de la provincia de Cádiz; 2º, porque en esta provincia hay efectivamente un pueblo llamado Paterna de la Rivera (….); y, por último, porque Juanelo, que es muy entendido en cante flamenco y completamente veraz, no tenía interés en engañarnos acerca de la patria de la Petenera, a quien él mismo llegó a escuchar”, cfr. “Colección de cantes flamencos”, pág. 171 (Madrid, l974). Yo, como cantaor e investigador, no comparto la fe que Demófilo ponía en Juanelo. Por su parte, don Julián Ribera, posiblemente la “máxima autoridad” en música arábigoandaluza, nos ha dejado dicho que “… Las melodías (algunas) de cante y baile que se transcriben en el Códice de las Cantigas de Alfonso el Sabio son coincidentes completamente con ella, a pesar del tiempo transcurrido. Esto no nos extraña, puesto que la mayoría de los cantos folklóricos españoles que más tarde se aflamencaron figuran en las Cantigas del Rey Sabio, melodías completamente coincidentes con la Playera o Seguiriyas, las Sevillanas floreadas, las Peteneras y las Soleares”, cfr. “La música andaluza de las Cantigas”, Madrid, 1922. El periodista-flamencólogo Ángel Álvarez Caballero escribe lo siguiente: “…Ha llegado hasta nosotros la figura de la enigmática cantaora (La Petenera), envuelta en un aura de leyenda y fatalismo, a pesar de lo cual su existencia fue casi sin excepción admitida por tratadistas. La Petenera, pues, habría nacido según las máximas probabilidades en Paterna de la Rivera, de la provincia de Cádiz, aunque en la geografía española hay otros cuatro lugares llamados Paterna, y de allí habría alcanzado notoriedad en la primera mitad del siglo XIX, inventando el cante de la petenera, inicialmente local y difundido después por el área del flamenco primitivo, es decir, la Baja Andalucía”. A la hipótesis del Sr. Caballero, correspondería una respuesta poco más o menos así: si la petenera ha nacido “en la primera mitad del siglo XIX , no tendría explicación la “toma/asunción” de dicho cante por las comunidades sefarditas. El filogitanismo hay que analizarlo bien, si no se quiere caer en contradicciones. Que es precisamente lo que les sucedió a Ricardo Molina y Antonio Mairena cuando intentaron explicar, pero sin fundamento histórico, el origen de la Petenera. Sin embargo, no olvidaron sobrevalorar a la Niña de los Peines por su especial manera de interpretar la “Petenera del Niño Medina”, cfr. Mundo y formas del cante flamenco”, pág. 319 (Granada,1971).En el flamenco, como en todo, hay que mirar siempre la objetividad que, tal vez, nos llevará a la “verdad de las cosas”. Manuel Barrios- cfr. “Las oscuras raíces del flamenco”, pág. 26 (Sevilla, 1986) escribe: “.. Para nosotros, la cuna de la petenera debe localizarse, efectivamente, en Paterna de la Rivera, pero por otras razones que nos parecen más significativas: situada en los antiguos dominios del duque de Medina Sidonia – que era protector de judíos, y judío él mismo -, la clave está en el topónimo que, tras la conquista castellana, se le quiso imponer: “Aldea de los Judíos”, sin duda por compartir, con Lucena, Carmona y Arcos de la Frontera, el rectángulo hebreo del Sur Occidental…”. |
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