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escrito por Alfredo Arrebola   
viernes, 28 de marzo de 2008

Policaña, Roás y Palmares.

El mundo flamenco es sumamente complejo y variado; no disponemos de argumentos históricos y apodícticos para demostrar la realidad de algunos estilos. Tal es el caso de los cantes que vamos a comentar.

 

Policaña.

Pocos han sido los tratadistas que nos han dejado noticias sobre este posible cante. En la discografía tradicional – según mis investigaciones – no aparece este estilo de nombre compuesto. Las primeras referencias de la “Policaña” nos las suministra Demófilo en su obra “ Colección de cantes flamencos” (Sevilla, 1881), en cuyo “Prólogo” leemos: “ Respecto a los Polos, Cañas y Policañas, no son más que músicas especiales con que se acompañaban también las coplas comunes de cuatro versos: cualquier copla del cancionero de Fernán-Caballero puede cantarse por Polo, Caña y Policaña ( combinación de la música del Polo y la Caña) y por soledades”. Esta es la brevísima referencia que encontramos en Antonio Machado y Álvarez “Demófilo”.

Sin embargo, es curioso observar que en cualquier reunión de “entendíos” del flamenco se habla de la Policaña, Medio Polo... cuando no se dispone de noticias concretas sobre su estructura musical. Por mi parte, he consultado la clasificación de los cantes en la obra de Rodríguez Marín, Manuel de Falla, Carlos y Pedro Caba, Tomás Borrás, Ricardo Molina, Eduardo Torner, Clemente Cimorra y Jorge Ordoñez, y solamente éste último lo enumera, pero en plural: Policañas.. E. Torner y C. Cimorra citan las “Medias Cañas”. Yo, como intérprete del cante, ignoro que serían las “Medias Cañas”.Esto me lleva a encuadrar la Policaña como cante preflamenco, conforme a las noticias recibidas. Y por la misma razón, me limito a exponer las referencias que hacen los autores de ella. Y así, José Carlos de Luna –cfr. “De cante grande y cante chico”- sólo menciona la Policaña de pasada; es una brevísima referencia, a pesar de que su libro fue publicado en el año 1926.

 

D.E. Pohren –cfr. “El arte flamenco”, pág. 120 – cree que “... juzgando únicamente por el nombre, parece más razonable que se trataba de una combinación de Polo y Caña, tal vez como un paso intermedio en el desarrollo de las soleares”. Por su parte, Domingo Manfredi –cfr. “Geografía del Cante Jondo”, pág. 178 – piensa que la “Policaña pudo haber sido una mezcla de Caña y Martinete, un punto de contacto entre el cante “jondo” y el cante “gitano”; un cante de transición entre la pureza invulnerable de los cantes grandes primitivos y el renacimiento revolucionario que para el cante andaluz representó la entrada en escena de los gitanos”. Para Manfredi, los inventores de la Policaña fueron los gitanos, lejos de la fragua y reja, chalaneadores por las famosas ferias de Andalucía. La tesis de Manfredi es fácil de decir, pero no demostrable. Sin embargo, me parece más acertada la opinión de José Manuel Caballero Bonald, quien afirma: “Cante filial del Polo, que muestra también cierto parentesco con la Caña. Es probable que antes de definirse ambos cantes, es decir, cuando Cañas y Polos eran todavía coplas populares del acervo tradicional andaluz, sus primeros intérpretes flamencos confundían aún sus casi idénticas formas expresivas. Desde este punto de vista, la Policaña no es más que lo que su nombre señala: un cante “puro” equidistante entre el Polo y la Caña” –cfr. “Diccionario de Cante Jondo”.Madrid, 1963.

 

A mi juicio – como cantaor –la Policaña no pudo , si es que realmente existió, ser otra cosa que una amalgama “sui generis” del Polo y de la Caña. En muchas ocasiones ambos cantes se enlazarían, como actualmente podemos escuchar una tanda de soleares unidas al Polo, o a la Caña. Y esto se hace porque todos van en el mismo compás (3 x 4).Esto es lo que pudo haberle sucedido a la Policaña. Desde siempre la consideré un cante “preflamenco” formado con elemento de coplas populares.

 

Roás.

En general, es difícil averiguar los orígenes de los cantes; no menos aún, el del apenas practicado cante de las Roás. Se trata de un cante y baile cien por cien gitano, conservado de una antigua ceremonia gitana místico-religiosa. Su nombre procede de la forma apocopada de “Rodadas”, que se cree del resultado del constante peregrinar de los gitanos. Y es posible también que venga de la costumbre gitana de reunirse haciendo rueda para ir cantando alternativamente. Hay quien piensa que este cante y baile fueron traídos por los gitanos del Este, y que son consecuencia de unos ritos dedicados al sol, a la luna o al viento: el pueblo gitano es muy supersticioso.Por ello deben ser consideradas las Roás como una de las más primitivas danzas rituales de los gitanos.

 

Musicalmente, las Roás son una especie de fandango con influencia de las seguiriyas. Caballero Bonal piensa que los elementos moriscos – propios de su raíz granadina – hacen de las “roás” un cante aislado y no de muy clara filiación actual. Fuera de Granada, apenas se cantan. Yo las he oído en Granada, Guadix y Málaga. Carlos de Luna, que tanto sabía de los gitanos, pensaba que las “roás” eran una especie de melopeas privativas de los gaditanos, granadinos y malagueños y que se entonaban al son de panderos, para marcar el ritmo y acompañar a un baile originalísimo y de contextura hierática. Mientras gira la rueda de mujeres con religiosa lentitud, los hombres tocan en los panderos y cantan la melopea. Las voces femeninas sólo acompañan el estribillo. Tienen especial interés sus letras, que no guardan relación alguna con la indiscutible religiosidad del cante:

Esta noche mando yo;

mañana mande quien quiera,

porque pa eso he ponío

por las esquinas banderas.

Estribillo:

Tanto ha llovío.

Tanto ha llovío.

La calabasa

s`ha florecío”. (ROAS).

 

Palmares.

En mis giras por los pueblos andaluces, yo oía hablar a personas de avanzada de un cante del que sólo queda el nombre: Palmares. Muy pocos datos he podido recoger de esta manifestación folklórica. Los fandangos y fandanguillos han sustituido a estos cantes en los oídos del pueblo. Se trata de un “cante campesino” y , según Caballero Bonald, más o menos equidistante entre el flamenco y la copla popular andaluza propiamente dicha. José Carlos de Luna decía que “... como hojass livianas que esparció el aire andan por el mundo las sevillanas, los palmares, los cantes de los campanilleros”.No hay noticias de que los Palmares se hayan cantado en ningún tablao flamenco o escenario de un teatro. Manfredi Cano – cfr. “Geografía del Cante Jondo”,pág. 176 – los enjuicia así: “Los Palmares eran un cante elemental, con coplas elementales, en las que las pasiones brillaban por su ausencia, y los mayores problemas que el poeta se planteaba era el que una novia dijera sí o no definitivamente, o la viña dejara de arrugarse y empezara a dar uva y vino para hartar a quien la había sembrado y la cuidaba con más mimos que a la niña de sus ojos”. Por mi parte, puedo afirmar que jamás he oído cantar los Palmares a nadie, ni he leído cómo se interpretaba este cante, a pesar de haber tenido amistad con viejos cantaores: Pepe el de la Matrona, Bernardo el de los Lobitos, Diego el Perote, Niño de las Moras, Niña de la Puebla ,etc. Por tal motivo, me he limitado a decir lo poco que ha llegado hasta mí.-