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escrito por Alfredo Arrebola   
jueves, 03 de abril de 2008

Pregones.

Es un hecho constatado que si analizamos el cante flamenco en su aspecto histórico y musical, podemos comprobar que bastantes estilos nacieron a partir de los Pregones. Estos nacen hacia finales del siglo XIX y principios del XX, olvidándose de ellos aproximadamente en la década de los años sesenta. No ha sido, pues, larga su vida, pero sí de una gran influencia cantaora. El Pregón deambuló por toda Andalucía; tanto es así que el filósofo madrileño José Ortega y Gasset nos dijo de ellos que “son el típico palpitar del pueblo, cuyo ideal es la misma Andalucía y su alegría, la suerte de haber nacido en ella”,cfr. Teoría de Andalucía”. Revista de Occidente, 1927.

El pregón cantado fue arte de vendedores andaluces ambulantes. Tal importancia llegó a adquirir que muchos de estos pregones han sido objeto de revistas musicales. Históricamente está demostrado que en Cádiz, Sevilla, Granada y Málaga florecieron al máximo los Pregones. Y Todos los estudiosos del flamenco admiten que, por ejemplo, los Caracoles , el Mirabrá o las Alegrías de Córdoba no son más que coplas de distinto tipo de estrofas ensartadas en forma de pregones. Así lo pude demostrar recientemente en el “Curso de Flamenco” organizado por la Peña “La Plateria” (Granada) con la ayuda de la guitarra de Ramón del Paso . Fernando Quiñones –cfr. “De Cádiz y sus cantes”, pág. 150 – afirma que “los pregones jugaron un papel importante en la vida folklórico-musical de Cádiz”. Este fenómeno de proyección musical de los Pregones se ha dado marcadamente en los llamados “Cantes malagueños”. A través de sus pregones, Juan Ternero Rodríguez “Niño de las Moras” (1889-1970) creó un estilo flamenco y debió su nombre cartelero a que de joven vendía por las calles, entonando por malagueñas los siguientes pregones: “Asomarse a los balcones/ mujeres guapas y hermosas/ y veréis vender las moras/ ¡moras, mauritas... las moras!”. Su deambular por las calles malagueñas le convirtieron en figura popular. El poeta Salvador Rueda (1857-1933) lo describió así:

Y lejos, como eco que blando gira

y arrulla de tus siestas las largas horas,

se oyó una voz cantando como una lira:

¡A las moras maúras, moritas, moras”.

Asimismo, se dice que los Jabegotes o “Cantes de marengos” no fueron más que pregones, ya que los jureles, el boquerón, la biznaga, la arropía, las aceitunas, las batatas, las “arcachofas”, las castañas, los “jigos chumbos”...la “harina tostá pá los refrescos...”, etc... fueron motivo de inspiración poética y flamenca de los artistas malagueños. Y, ¿quién puede negar que las difíciles y flamencas Jaberas no eran sino pregones de dos hermosas y guapas hermanas del Barrio de la Trinidad para vender sus “habas/jabas”, dada la afluencia de caballerías hacia la “bella y cantaora” Málaga?.

Todavía hay mucha gente que recuerda cómo en Granada se pregonaba “Agua fresca del Avellano”, cómo se daba a conocer en las frías noches de invierno “Las perdises...”: patatas asadas que mitigaban el frío. Muchísimos productos han sido vendidos a través de Pregones, que no fueron más que creaciones breves de artistas anónimos del pueblo y que los cantaores supieron adaptarlos a un determinado cante, originado un estilo específico. Los llamados “cantes mineros” (Taranta, Cartagenera, Murciana.....) tienen su punto de partida precisamente en aquellos “Cantes de Madrugá” que servían para despertar a los mineros, tal como lo refería mi inolvidable amigo, recientemente fallecido, don Francisco Ferriz Hidalgo, que pasó su vida llevando a los mineros al trabajo, allá en su pueblo natal La Carolina (Jaén).

 

Uno de los cantaores que más fama alcanzó por “sus pregones” fue, sin la menor duda, Gabriel Díaz Fernández “Macandé” (Cádiz, 1897-1947), quien, para vender sus caramelos, los cantaba. Su pregón, escribe Eugenio Cobo en “Pasión y muerte de Gabriel Macandé ( Madrid, 1977) , no fue nunca fijo: lo creaba y recreaba cada día “su inspiración” del momento. La grandeza, pues, de los Pregones radica en que ellos han sido base musical de otros estilos flamencos. Por tanto, existe una conexión real y fehaciente entre el folklore y el flamenco.

 

TIRANA.

Otro cante preflamenco lo encontramos en la Tirana que, según datos, parece ser que se trataba de un cante similar a la malagueña. En la actualidad está completamente olvidada. Algunos tratadistas sostienen que la Tirana fue la generadora y matriz del cante por malagueñas. Sin embargo, esta teoría – según mi criterio – es difícil sostenerla, ya que en el flamenco no podemos admitir teorías apodícticas, dada la escasez de datos históricos. Conforme a la tradición oral, se admite que la Tirana era un fandango en la misma línea que el fandango malagueño. Luego su fuente originaria estaría en el Verdial. Don Felipe Pedrell en su “Cancionero Musical Popular Español” nos dice que “...las composiciones que llevan este nombre fueron en un principio aires de baile con canto. Más tarde el baile cayó en desuso, conservándose sólo como canción que solía nombrarse con alguna palabra, como “Tirana del caramba”, “ Tirana del contrabandista”,etc....

 

El famoso notario don Iza Zamácola “ Don Preciso” – cfr. “Colección de las mejores coplas de seguidillas, tiranas y polos que se han compuesto para cantar a la guitarra” (1805), escribe lo siguiente: “La Tirana, al paso que se cantaba con copillas de cuatro versos asonantados de ocho sílabas, se bailaba con un compás claro y demarcado, haciendo diferentes movimientos a un lado y a otro con el cuerpo, llevando las mujeres un gracioso juego con el delantal al compás de la música, al paso que los hombres manejaban un sombrero o el pañuelo a semejanza de las nociones que conservamos de los bailes de las antiguas gaditanas. Habiendo degenerado el baile en libertinaje fue desterrado de los saraos. Sin embargo, bajo el nombre general de Tirana siguieron los aficionados y músicos componiendo multitud de canciones al estilo de la Tirana para ser acompañada a la guitarra. Pasaron algunas a Petersburgo, Viena y otras cortes, donde el célebre maestro español don Vicente Martín hizo fanatismo intercalándolas en las óperas”. Esto es lo que yo he podido recoger acerca de esta modalidad “preflamenca” totalmente desaparecida; el “Diccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco” ni siquiera la cita.