Soleá 4 Parte | Soleares 4 Parte |
|
| escrito por Alfredo Arrebola | |
| domingo, 02 de diciembre de 2007 | |
Hay una sentencia latina que los estudiosos, de cualquier materia, suelen emplear con frecuencia, como un estímulo en la difícil tarea de la investigación. Sin ánimo de presunción la traigo aquí, por lo que se refiere al origen del cante por soleá: “Errando, errando... tandem deponitur error”. Efectivamente, “buscando la verdad, al final desaparece el error”. Y es posible - me lo ha he preguntado muchas veces - que lleguemos a conocer cuál es el verdadero origen de la “Reina de los cantares”. En este sentido, Ricardo Molina – cfr. “Mundo y formas del cante flamenco”, pág. 211- sostiene que la “...la soleá ha surgido probablemente de algún cante gitano para bailar, en el primer tercio del siglo XIX, pues mientras más antiguas son, más ligero y bailable es su compás. Con certeza no sabemos nada”. Para mí, ésta es una de las pocas verdades del poeta cordobés, acostumbrado a afirmar sin presentar los argumentos correspondientes. Sabemos cómo Ricardo Molina cambió totalmente “su gitanismo” poco antes de morir, tal como aparece en “La gran historia del cante gitano - andaluz”(1966). Analizando objetivamente la historia flamenca, observamos que la mayoría de las tesis sostiene que los gitanos adaptaron “sus músicas, cantes y bailes” a la forma primitiva que ya tenía el pueblo andaluz. Creo, por tanto, que no habría dificultad alguna en admitir el origen primario de las soleares como una “forma andaluza” que el gitano, posiblemente, “remodeló” en tal medida que ha llegado a ser sobresaliente intérprete de las mismas, dándole un sello especial por el que se pueda decir y admitir “cante gitano”. Y en tal sentido, se la considere como un “Cante básico”. Pero nunca como “forma musical originaria” de los gitanos, ya que su compás hunde sus raíces primitivas en el fandango.
Hay autores que sostienen que las soleares están basadas en el Polo, mientras que otros, más exisgentes, afirman que el Polo no ha existido - creemos que históricamente están en el error ,ya que existen testimonios literarios – sino que el Polo era una manera de cantar por soleá. Esta fue la tesis que sostuvo José Navarro Rodriguez en su artículo publicado en “Revista de Medicina Rural”. Málaga, Agosto de 1974. A los que defienden que la soleá procede del “jaleo”, cabría hacerles esta pregunta: ¿Quién ha oído, en la actualidad, el tan cacareado jaleo? Sin embargo, hay que admitir que la palabra “jaleo” es de uso corriente en los bailes tradicionales y antiguos. Sólo se sabe de este “jaleo” como un resto histórico-arqueológico. Lo que no quita, en modo alguno, su existencia real. Debemos, pues, estar convencidos de la existencia real de este “canto/baile” que engendró el pueblo andaluz. El “jaleo”, además, llegó a convertirse en uno de los bailes más representativos de la época clásica del flamenco, y es considerado como un viejo cante oriundo de Cádiz. Lo que nos lleva a pensar que nada de particular tiene el que influyera en las soleares. Esto sí es una postura lógica dentro de la natural evolución literaria y musical del cante.
.- Analizado el aspecto etimológico de las soleares, me parece que ha quedado dicho “casi” todo lo referente al “posible origen” de este sublime cante. Es decir, el aspecto etimológico nos ha llevado casi a analizar su historia. Poco,pues, podremos añadir sobre cuándo cristalizan los “cantes por soleá”, que siendo U N A en su forma estructural, ha presentado diversas modalidades: Triana, Cádiz, Jerez, Alcalá, Utrera, Córdoba , etc.... Si intentáramos averiguar la fecha de su aparición, solamente encontraríamos leves aproximaciones, porque es imposible señalar el momento preciso que entraron en escena. Por tanto, ¿desde cuándo se cantan soleares?. Es un misterio. Solamente podemos conjeturar la fecha histórica en el mundo flamenco, dado que tenemos breves referencias literarias de los “cantos de soledades”.
Ricardo Molina, por su parte, es – como siempre – tajante en su aspecto histórico, al poner las soleares como un “cante gitano” por su origen, estilo y por sus maestros. El escritor jerezano José Manuel Caballero Bonald también lo da como un cante gitano de la Baja Andalucía, y la fecha de su aparición la pone a mediados del siglo XIX. Ninguno de estos autores ofrecen argumentos apodícticos. Históricamente consideradas, se sabe que las soleares tienen su aparición pública hacia mediados del siglo XIX. Y se supone que tuvieron lugar en Triana (Sevilla) hacia l840, y, por tradición oral, se viene aceptando a La Andonda, amante del Fillo, como la primera mujer que cantaba por soleares. También se dice que las soleares eran bailadas, en un principio, solamente por mujeres. Asimismo, se viene admitiendo que la primera mujer que interpretó unas soleares para bailar fue Rosario Monje “La Mejorana”( 1862 -1922).
Hablando con rigor histórico, no se puede hablar de soleares anteriores a la mitad del siglo XIX, ya que no las pudo mencionar Serafín Estébanez Calderón en sus “Escenas andaluzas” (1847). No obstante esta fecha, se cree que incluso antes de la aparición de la llamada “Soleá de Triana”, ya existía este cante en los hogares flamencos de la Baja Andalucía. Pero esto es una simple hipótesis fundamentada, tal vez, en la obra de Cervantes donde se perfilan letras de soleares, no en forma de tres o cuatro versos sino formando parte de quintillas, tal como nos lo muestra Luisa Revuelta en “La mujer y la copla andaluza: una jerezana en el “Gallardo Español, Boletín de la Real Academia de Ciencias de Córdoba, num. 60, pág. 57. Un ejemplo, a este respecto, sería:
Ricardo Molina -cfr. “Mundo y formas del cante flamenco”, pág. 104 llega aún más lejos, diciendo: “... Estrofas de esta clase se prefiguran ya incluso en la métrica de algunas “jarchyas mozárabes”, lo que remonta al siglo XI este tipo de coplas”. Pues bien, a pesar de estos datos – y mal que nos pese – carecemos de pruebas documentales que testifiquen la existencia del cante por soleares.
En lo que sí hay unanimidad de criterios es en conceder la primacía a Triana. De esta forma opinaban los componentes de la “Mesa redonda en la Peña Flamenca de Jaén en “VIAJE POR LA SOLEA”,cfr. Candil, num. 26, pág. 39 Jaén, 1983, donde leemos: “... Se habla de soleá de Triana, de Alcalá, de los Puertos , de Utrera, etc. Teniendo en cuenta que de los distintos tipos de soleá que han llegado hasta nuestros días – según nuestro criterio – la menos contaminada es la de Triana, y que la intérprete más antigua que se conoce cantando por soleares – La Andonda – era de Triana, nos inclinamos por decir que el origen de este cante está en Triana, irradiado posteriormente a otras zonas cantaoras como Alcalá, los Puertos , etc...”. El aspecto histórico, como el etimológico, presenta también sus respetables dificultades...... |
| Bulerías 5 Parte |
| Bulerías 4 Parte |
| Bulerías 3 Parte |
| Bulerías 2 Parte |
| Bulerías 1 Parte |