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escrito por Alfredo Arrebola   
jueves, 03 de enero de 2008

SOLEARES DE CADIZ.

A Dios le voy a preguntar

Y quiero que me responda:

Por qué a los que son tan malos

También le ofrece la gloria

(Diego Andrade “Diego Clavel”)

Con esta copla de cuatro versos octosílabos – Soleá grande – creada e interpretaba por mi viejo amigo, compañero y extraordinario cantaor de La Puebla de Cazalla (Sevilla), voy a ofrecer a todos los “güenos aficionaos” las notas características de las llamadas “Soleares de Cádiz”, copla cantada precisamente por el estilo Paquirri el Guanté”, cfr. “Diego Clavel por Soleá”. CD, Disco 2.” Cambayá/Karonte. MA-2005.

Nadie se atrevería a negar que Cádiz  es núcleo fundamental en el origen y desarrollo de los variados estilos flamencos. En la mente de cualquier aficionado está  viva la idea de que en la “Tacita de Plata” han nacido las más importantes formas de cantiñas, tangos,  tientos y no menor gama de soleares y  bulerías. Las denominadas “Soleares de Cádiz” – hablamos de  “Cádiz  y Los Puertos”-  ofrecen una serie de peculiaridades que las diferencian  de las demás. Desde siempre, Cádiz se ha destacado por su especial emotividad en la forma del cante por soleá. Como es lógico pensar, en el aspecto histórico de este estilo, nada tiene que envidiar a Triana. Es común hablar de soleares de Cádiz y Los Puertos, aunque, a la verdad, la zona de los puertos no ha destacado en el campo de la soleá, no así en el de las seguiriyas.

 

Se viene  admitiendo por tradición  oral, dado  que se perdieron las formas “soleaeras” de  Soleá la de Juanelo, Ana la Lora, la Fandita, María  Armento, Enrique Butrón, que las de Paquirri el Guanté son las  más antiguas de Cádiz. A  Paquirri el Guanté, cantaor, guitarrista y  bailaor, “la historia flamenca le atribuye una riquísima personalidad – endemoniadamente alegre y vital - y grandes facultades creadoras, que dieron origen, junto a otras, a una  soleá  apolá con la que remataba cañas, polos y antiguas malagueñas”, tal como leemos en  el libro de Fernando Quiñones “De Cádiz y  sus  cantes”, pág. 174. Ediciones Centro, Madrid, 1974. Este famoso artista gaditano fue ya  objeto de atención de don Antonio  Machado Alvarez “Demófilo” en su libro “Colección de cantes flamencos” (1881), atribuyéndole las soleares siguientes:

¡Qué bonito que estará

er  ferrocarrí de Cáis

con banderas colorás”

  y

Quiero irme para Cáis;

quitarme de estos biyorros

las malas lenguas que hay”,

cfr. op. cit., pág. 66 (Madrid, 1974).

 

También por tradición y análisis comparativos, se viene atribuyendo a Paquirri cuatro estilos de soleares, tres de ellos de claro sabor gaditano y otro de aire trianero, como afirman los flamencólogos  Luís y Ramón Soler en “Antonio Mairena en el  mundo de la seguiriya y la soleá”, pág. 268 (Málaga, 1992). Resulta casi imposible relacionar  todos los cantaores  que  encontraron en Paquirri el Guanté la fuente de inspiración para dejarnos “sus versiones” de tan ilustre y famoso cantaor gaditano, pero no cabe dudar que las  de Aurelio Cádiz, Pepe el de la Matrona, José Cepero, Pericón de Cádiz y, sobre todo, Antonio Mairena están  consideradas como las más fieles versiones de tan viejas soleares  gaditanas.

 

La otra columna  básica del cante por soleá en Cádiz está, sin la menor duda, en Francisco Antonio Enrique  Jiménez  Fernández, conocido artísticamente como “Enrique el Mellizo”, nacido en Cádiz el 1 de diciembre de 1848 y muerto el 30 de mayo  de 1906 en su ciudad natal. Está considerado como el más grande de cuantos  creadores tuvo el arte flamenco, en tal grado lo fue que mereció el calificativo de “gran músico”.En el campo de las  soleares se le atribuyen tres estilos, uno valiente y muy solemne, y otros dos  de  cambio o cierre, que se dice en la terminología  flamenca. Se ha dicho que el Mellizo fue con Miguel Cruz “Macaca”, Silverio, Dolores la  Parrala y Chacón uno de los cantaores enciclopédicos del siglo XIX, cfr. “R. Molina en “Mundo y formas del cante flamenco”, pág. 223 (Sevilla, 1971).

 

Un rápido análisis de estos estilos  nos dirá que  el primero de ellos es un cante corto y con una línea melódica que ha sido  la base de otros estilos. Este tipo de soleá es la más cantada por todos los artistas, gracias a la genial Pastora Pavón “Niña de los Peines” que nos lo dejó grabado en el año 1910. Tras ella, hay que enumerar a los hijos del propio Mellizo, Enrique y Antonio, a Manuel Torre, Aurelio Sellés – fiel seguidor del Mellizo- José Cepero, Cojo de Málaga, Pepe Pinto, Manolo Caracol, Tomás Pavón, Juanito Mojama, Canalejas de Puerto Real, Pepe el de la Matrona y, de manera especial, Antonio Mairena. Hay quien afirma que posiblemente este cante contenga los más ricos matices de toda la gama soleaera, ya que su acabado  musical es  casi  perfecto. Este estilo nos ha llegado desde  dos  enfoques distintos, el transmitido por los cantaores de Cádiz y Jerez, posiblemente más ortodoxo, y el de los artistas sevillanos, los cuales, salvo Pastora, tienden a alargar más los tercios.

 

El segundo estilo de Enrique el Mellizo, originado en las postrimerías del siglo XIX en la gitanería de los barrios gaditanos,  está considerado como el más ligado de cuantos existen en el mundo de la soleá; hay quien cree que su expresión musical está íntimamente ligada  con alguno de los estilos asignados a Joaquín el de la Paula. La  fuerte  arrancada hacia  arriba que se sostiene para descender levemente en el último  tércio, origina  que sea una soleá muy difícil de interpretar. Ya Manuel Torre y La Niña de los Peines nos dejaron una magnífica versión de este singular estilo del Mellizo. Entre sus divulgadores, caben destacar a  Tomás Pavón, Manolo Caracol, Pericón  de  Cadíz, Aurelio de Cádiz (aunque sólo la grabó una vez, en 1960, pero con pureza y valentía),  Pepe Pinto, El Carbonerillo y Antonio Mairena . Yo tuve la suerte de aprenderla de mi inolvidable maestro  Juanillo el Gitano (Granada, 1899-1969), uno de los mejores intérpretes del cante por soleá. El tercer modelo de soleá  atribuida a Enrique el Mellizo guarda cierta relación con el segundo, arrastrando  connotaciones de antiguos soleaeros cuyos cantes se perdieron (Andrés el Loro, Ana la Lora, Soleá de Juanelo….). Es posible que este estilo de soleá sea el más antiguo de los creados por El Mellizo. Los primeros que grabaron esta modalidad fueron El Niño de Cabra, Paca Aguilera, La Serrana, Niña de los Peines, El Niño de las Marianas, Juanito Mojama, Luisa  Requejo. Este estilo cayó en un olvido casi absoluto – afirman Luís y Ramón Soler, cfr. op. cit. pág. 272 – hasta que Antonio Mairena lo rescató y lo incluyó dentro de los estilos  gaditanos. La principal difusora de este estilo fue Pastora Pavón “Niña de los Peines”. Hay quien  señala  a El Morcilla – hijo de Enrique  el Mellizo – Juan Ramirez, Pepe el de la  Matrona y  Aurelio  Sellés “Aurelio de  Cádiz”  como “recreadores” de estilos  por soleá.