| Los romances en el flamenco 1 Parte |
| escrito por Alfredo Arrebola | |
| sábado, 12 de enero de 2008 | |
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Los romances en el flamenco.- No todos los romances trataban de temas guerreros.
Los había también “novelescos”, es decir, como novelas abreviadas. Este fragmento – que forma parte del famoso romance del “Conde del Sol”, y que posiblemente fue escrito en el siglo XVI – todavía se sigue cantando en Andalucía por los más dispares cantaores:
Siempre que nos acerquemos al flamenco, debemos hacerlo con la mayor humildad posible, dado que nuestros conocimientos están basados, en un noventa por ciento, sólo en la llamada “tradición oral” y en los cantos ya conocidos. Este mismo planteamiento lo encontramos ya en Blas Infante – cfr. “Orígenes de lo flamenco y secreto del cante jondo”, pág. 13, quien, en el tema que vamos a desarrollar, se hizo la siguiente pregunta:“...¿por qué la música de las canciones andaluzas, denominadas flamencas o jondas, hasta bien entrado el Renacimiento era lírica ( equivalente a coral) y ahora es dramática o huraña a la socialización que supone la polifonía?”. Viene muy bien esta inquietud del “Padre de la patria andaluza” en relación con este cante flamenco también llamado “corrido o corrida”, originado por una especial entonación de forma individual de los romances populares andaluces sin acompañamiento musical alguno, por lo que es muy posible que sea el estilo más primitivo del flamenco y del que dimanaron las tonás. Este fenómeno musical de suma importancia para el esclarecimiento de los orígenes del cante, puesto de relieve de una manera específica en los años setenta a través de grabaciones discográficas de viejos cantaores no profesionales, ha sido ignorado por la mayoría de los estudiosos en sus hipótesis sobre la formación del acervo flamenco, como se explica en “Diccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco”, Tomo II, pág.665.
Como siempre, intentaré ser lo más objetivo en esta investigación que he realizado sobre los “Romances flamencos” que, además, la expuse en mi reciente intervención en la Peña Flamenca “La Platería” de Granada, y acompañado del guitarrista Manuel Carvajal, en el ciclo “Curso de Flamenco en los barrios” (4ª edición, 2004). La idea surgió porque en uno de los mejores discos de Antonio Mairena – cfr. “CANTES DE ANTONIO MAIRENA”,Columbia CCLP -31.0l0,Cara A-4, se recoge un cante que, con ritmo de “Soleá bailable”, lleva por título “Romance de Bernardo el Caripo”. Es Antonio Mairena, según mi criterio, el primer artista flamenco que lanza a la publicidad este añejo cante, gitano en su esencia flamenca, como lo es también el “Maestro de Mairena”. Cante, por otra parte, básico y fundamental para los posteriores estilos. Ahora bien, sobre esta modalidad estilística no nos queda más remedio que acudir a la denominada “tradición oral”, porque si los estilos flamencos tienen su fundamento histórico en las grabaciones existentes – poco más de noventa años – ignoramos cómo se han cantado los romances. Modalidad, por otra parte, muy extendida en nuestra literatura y archivos musicales. Efectivamente, sabemos que no sòlo se ha hablado de los romances, sino que también se han cantado. Nadie, medianamente culto, ignora que el romance ha sido la forma poética más sobresaliente y extendida. Pero existe – cómo no- un romancero gitano latente en la tradición gitana, lo que es de suma importancia en la formación y evolución de los distintos estilos que encontramos en el árbol flamenco.
Se ha dicho que “España es el país del romancero, así lo afirma y confirma don Ramón Menéndez Pidal en su “Flor nueva de romances viejos”, pág. 9 ( Espasa-Calpe, num. 100). Yo no pretendo hacer – cosa lógica – un análisis histórico y literario de los romances dentro de los cantes, pero, sin embargo, sí debo decir que no podemos prescindir de ellos a lo largo de la historia flamenca, es decir, de “su evolución y formas”. Su razón estriba en que los romances han sido – por lo general – acompañados de instrumentos musicales. Y, posiblemente, se pueda afirmar que ha sido en el medio gitano donde menos uso se ha hecho del instrumento musical.
Tal es así, que don Ramón Menéndez Pidal – cfr. op. cit. Pág. 9 – dice: “Los romances son poemas épicolíricos breves que se cantan al son de un instrumento, sea en danzas corales, sea en reuniones tenidas para recreo simplemente o para el trabajo en común”. Y en cualquier “Manual de Literatura” podemos encontrar la evolución de la palabra “romance”, que de apellidar – dice Felipe C.R. Maldonado en “Romancero Español”, pág. 7 .Taurus 1974 – el habla vulgar de las gentes, la llamada lengua romance en la que “suele fablar con su vecino”, pasó a definir una DETERMINADA COMPOSICION POETICA. Todo ello sucedió en par de siglos: de mediados del siglo XIII a mediados del XV, aproximadamente”. |