| El Nitri |
| escrito por Alfredo Arrebola | |
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Una verdadera laguna se venía produciendo, inconscientemente, en la confección de mis “Forjadores del Arte Flamenco”:olvido de Tomás de Vargas Suárez “El Nitri”. Resulta triste tener que recurrir a la “tradición oral”- por regla general-, cuando deseamos conocer el origen y evolución de un cante. Es así históricamente. Algo parecido nos sucede al buscar datos sobre la vida de los artífices de los variados “palos del flamenco”. Pues bien, estamos ante el típico caso de un cantaor que ha sido considerado, desde siempre, “supremo maestro” de la seguiriya: El Nitri, cuya enigmática personalidad está envuelta en una atmósfera de ser un gitano introvertido y lacónico. Por lo común, son escasas las biografías de cantaores, reducidas, generalmente, a simples y breves referencias. Hay algunas excepciones: Chacón, Silverio, Niña de los Peines, Juan Breva, etc. En las biografías flamencas ha podido más la imaginación que la realidad histórica; y existe, además, un problema difícil: la unanimidad de criterios a la hora de fijar la fecha y lugar de nacimiento. No es presunción, pero creo haber leído cuanto se ha escrito sobre El Nitri; y, a la verdad, que no existe igualdad histórica, ni de sus andanzas flamencas, ni de su muerte. Esto no debe sorprendernos, refiriéndose a los gitanos, ya que no eran dados a inscribirse en el registro civil de ninguna ciudad; y si lo hacían, no les importaba registrarse en diferentes lugares. Sin embargo, he visto notas comunes en los biógrafos de El Nitri: todos lo describen como un ser extravagante, raro, introvertido, enigmático y un gran seguiriyero. Guillermo Núñez de Prado – cfr. “Cantaores andaluces”(1904) - lo presenta así: “La personalidad de El Nitri, dentro del arte, está definida con tal claridad y de un modo tan complejo, que basta para su descripción con decir que, si hemos reservado hasta llegar a él para hacer el análisis del cante gitano, es, simplemente, porque si Salvaoriyo inicia la serie de los verdaderos cantaores de la seguiriya, con El Nitri se llega a la meta en que sólo se divisan los escogidos. En efecto, el artista murió víctima de su arte, tenía en su alma todas las grandezas para sentir y todas las energías para expresar ese sentimiento, que exige el estilo que cultivó; su alma tenía alas de águila para perderse en el infinito de un vuelo, y su corazón guardaba todas las tinieblas y las profundidades del abismo….; anduvo errante como un cometa de región en región, de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, y ha pintado en un cantar las angustias del aislamiento:
Nació en Cádiz, y su recuerdo constituye hoy una de las mayores glorias del estilo gitano”. Un tanto exagerado es el juicio de Núñez de Prado, lo que dio motivo a que Luís Suárez Ávila, Abogado y Flamencólogo de Puerto de Santa María (Cádiz), escribiera, en “Diario de Cádiz” (9/11/1973), cuáles eran el verdadero nombre y patria del mítico Tomás el Nitri: “… En la novelesca obra de Núñez de Prado aparece El Nitri natural de Cádiz, sin duda porque allí vivió durante algún tiempo en el arrabal del Matadero, dato que está documentado por las menciones de las “Guías de Rostty”, en las que aparece como herrero Tomás de Vargas Ortega, padre de El Nitri, y por patronos que acreditan la presencia de él y su familia”. En “Flamenco, Revista de la Tertulia Flamenca de Ceuta (7/07/1974), leemos: “…Sin ánimo de polémica y para dejarlo, de una vez para siempre, bien sentado, diré que El Nitri ni se llamó Tomás Medrano Vargas, ni nació en Arcos de la Frontera…Decir que Tomás Medrano es El Nitri, es lo mismo que identificarlo con Tomás de Morla, por el sólo hecho de llamarse Tomás. Pero lo lastimoso del caso es que, tanto el de Arcos – se refiere al abogado y flamencólogo don Antonio Murciano- como yo, tuvimos el mismo informador. La actitud tomada por mi compañero es, sin duda, de una ligereza caprichosa sin límites, ligereza que mantiene y alimenta, aun a sabiendas de estar equivocado, sin documento que lo apoye, ni tradición que lo acredite. Pero el caso es que, ni aún por Tomás Medrano Vargas aparece El Nitri en Arcos de la Frontera. Tomás El Nitri, “El Nitre”, o “Mandanga”, que de estas tres formas aparece apodado, nació en El Puerto de Santa María, el día 14 de enero de 1850. Su verdadero nombre fue Tomás de Vargas Suárez de la Seda. De su cuna portuense no dudó Demófilo, contemporáneo, ni Juanelo de Jerez, cantaor de su tiempo cuando en la “Colección de cantes flamencos”, pág. 207 (1881), dice que era natural del Puerto de Santa María. Son pruebas indudables la partida de nacimiento y bautismo que se encuentra en el Archivo de la Iglesia Parroquial del Puerto de Santa María, la de matrimonio de sus padres, en la misma parroquia, y aquellas otras, aunque pocas, salvadas en Puerto Real y comprobadas con fichas de empadronamiento y partidas de defunción que en Triana y en los Puertos he logrado conseguir y que me he permitido reconstruir el árbol genealógico de esta ilustre familia cantaora de los Puertos. Quiero dejar suficientemente demostrado cuanto digo con una fotocopia de la partida de nacimiento y bautismo de nuestro personaje y con un sucinto, pero claro, árbol genealógico de la familia “Fillo-Nitri”, reconstruido con apretado y escrupuloso criterio documental por mi. Datos más concretos se pueden encontrar en las mismas partidas y fichas de empadronamiento y en las “Guías de Cádiz, El Puerto de Santa María, San Fernando y el Departamento, que, durante todo el siglo pasado publicó, en la Imprenta de la Revista Médica, don José Rosetty”. La tradición dice que el sobrenombre de “Mandanga” le vino al Nitri por sus rarezas de carácter y de sus proverbiales excentricidades; hoy goza, sin embargo, fama como “creador” de varios estilos de seguiriyas. Y tiene en su haber el ser el más veraz transmisor, junto con Silverio Fraconetti, de los cantes de El Fillo, tío suyo. En el año 1971 se celebró la “Fiesta de los Cantes de los Puertos”, y con tal motivo se publicó un folleto explicativo sobre la vida de El Nitri, en el que se decía que “Tomás el Nitre alcanza su mayor triunfo en el año 1862 en que recibe de don Manuel Pérez de Guzmán y del General Sánchez Mira la primera de las tres “Llaves de Oro del Cante” que se han otorgado en la historia flamenca. Sin embargo, Gonzalo Rojo, Flamencólogo, publicó en el Diario “SUR” (Málaga) que “…tras una reñida competencia con Silverio que tuvo por escenario el “Café sin Techo” de la calle Siete Revueltas (Málaga), le fue otorgada la “Llave de Oro”, trofeo que pesaba dos libras de las llamadas “carniceras”. Francisco de la Brecha (F.Vallecillo Pecino), en “Flamenco” (9/03/1975), nos dejó escrito que “…Una referencia tomada hace años de viva voz de una hija de Tío Maero asegura que la entrega tuvo lugar en Málaga y que el grupo de amigos, todos gitanos, que otorgó la llave estaba encabezado por Tío Maero, que durante años fue protector de El Nitri”. Cabe, pues, preguntarnos: ¿Dónde está la verdad? Esa verdad flamenca que tanto ansiamos, y por la que trabajamos, que ha llegado a convertirse en la meta artística y estética de ese misterioso y complejo arte llamado “CANTE JONDO”. Y sobre la competencia que debió sostener con Silverio, según Gonzalo Rojo, Fernando el de Triana no la menciona, pero sí nos dice: “…Extravagante y enigmático cantador que, como se ve por la fotografía, lo retrataron unos amigos, constituidos en tribunal clasificador, con la llave del cante en la mano. No es que yo censure la opinión de aquellos críticos que a la vez fueron incondicionales partidarios del gran Tomás, pero debo advertir que esa gloriosa llave la ganó El Nitri cantando sin competidores presentes. Estoy muy lejos de rebajar lo más mínimo el gran arte del famoso cañí; pero digo que si al gran Nitri le otorgaron la llave del cante, ¿qué no habría que haberle otorgado a Silverio?. Porque éste fue a todas partes desafiando a cantar a todo el mundo, y en todas partes triunfó. En cambio, Tomás el Nitri no cantó en su vida delante del glorioso Silverio Franconetti, y lo cierto es que Silverio no murió sin tener el gusto de escuchar al famoso y enigmático calé”, cfr. “Arte y artistas flamencos”, pág. 213 (Madrid, 1935). Se viene admitiendo – por tradición oral – que El Nitri fue el directo y legítimo heredero de los cantes del Fillo: Seguiriyas y Cabales que han llegado hasta nosotros a través de él, y conservadas religiosamente por Juan Talega, cantaor gitano de Dos Hermanas (Sevilla) e hijo de Agustín Fernández, cantaor no profesional y hermano de Joaquín el de la Paula. Al Nitri se le atribuye algunas letras de seguiriyas, que pueden leerse en la “Colección de cantes flamencos”, publicadas por Antonio Machado Álvarez “Demófilo” en el año 1881. Se cuenta –cfr. “Conversaciones flamencas con Aurelio de Cádiz”, pág. 36 (Madrid, 1978) – que en cierta ocasión le preguntaron a Aurelio de Cádiz: ¿Cuáles son, Maestro, las bulerías más antiguas que usted conoce? Y contestó: “Las de Tomás el Nitri”. Haga el lector, ante las incongruencias del flamenco, su propia reflexión.
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