| Proyección del Gregoriano en el Flamenco |
| escrito por Alfredo Arrebola | |
Proyección musical del gregoriano en el flamenco. Estas reflexiones flamencas, fueron presentadas en el “X Congreso de Actividades Flamencas” celebrado en Jaén, allá por el año 1982. Pero es oportuno sacarlas a luz pública - por primera vez en un Diario - ya que sirven de enlace con la temática expuesta en los artículos anteriores, es decir, explican y exponen la relación existente entre el flamenco y la religiosidad, Dios, Iglesia, Teología..... Ahora vamos a intentar desarrollar qué relación musical puede haber - y de hecho existe - entre la música propia y característica de la Iglesia católica - el gregoriano - y la música flamenca. Uno de los más graves problemas que tiene el flamenco, junto a su enigmático y complejo origen, es, sin la menor duda, el saber a ciencia cierta qué elementos musicales contribuyeron en su génesis y evolución a través de su corta historia. Son muy variadas las teorías que existen sobre este particular. Y sólo vestigios, con un fundamento histórico y musical más o menos acordes con la inquietud y vivencia flamencas, es lo que tenemos a nuestra disposición. No obstante, esto no quita el intentar relacionar este mensaje musical, convertido hoy en una forma más del acervo cultural andaluz, con esa otra música tan simple , pero a la vez tan compleja y sublime, como es el “Canto gregoriano”.
Me parece que nadie pondrá en tela de juicio esto: “El cante no ha sido ni sólo gitano, ni sólo andaluz, ni fruto de una sola y única comunidad musical, sino producto de muchos elementos musicales a lo largo de su historia”. Ahora bien, también es de común conocimiento que Andalucía es la región española donde más fielmente se conservan melodías de más puras cadencias orientales, de un colorido tan único y tan propio, que hizo afirmar a Felipe Pedrell que “ el hecho de persistir en España en varios cantos populares el orientalismo musical, tiene hondas raíces en nuestra nación por la influencia antiquísima, que se tradujo en las fórmulas propias de los ritos usados en la Iglesia desde la conversión de nuestro país al cristianismo hasta el siglo onceno, época en que fue introducida en la liturgia romana propiamente dicha”, cfr. “Cancionero musical Popular Español”. Y por otra parte, contamos con el juicio del gran músico y musicólogo, don Manuel de Falla, quien haciendo eco a su maestro (Felipe Pedrell ) nos ha dejado dicho: “... En uno de los cantos andaluces, en el que hoy - a nuestro juicio - se mantiene más vivaz el viejo espíritu, en la SEGUIRIYA, hallamos los siguientes elementos del canto litúrgico bizantino:
Asimismo, todos los historiadores y folkloristas están de acuerdo en la influencia de los himnos, responsorios y demás cantos religiosos en la música popular. De aquí que el flamenco no podría ser una excepción a la regla. Al contrario: se ha señalado desde siempre la afinidad de ciertos cantes flamencos con los litúrgicos de la Iglesia cristiana, tal es el pensamiento de Hipólito Rossy en su obra “Teoría del cante jondo”, Barcelona, 1967. Estoy plenamente convencido de que existe más “afinidad musical” entre gregoriano y flamenco de la que comúnmente se cree. Esta teoría, es normal, no está al alcance de cualquiera. Sin embargo, se puede demostrar prácticamente, como lo hice en presencia de Antonio Mairena, Fosforito, Francisco Vallecillo Pecino, Manuel Yerga Lancharro y los congresistas asistentes. Interpreté textos latinos del “Liber Usualis” (libro de cantos litúrgicos), acompañado en la guitarra por Manuel Cano. La Ponencia fue totalmente aceptada como lo reflejan las Actas del X Congreso de Actividades Flamencas. Jaén, 1982. Fue una maravillosa experiencia que me obligaron a repetirla - ya más ampliada - en el Congreso de Flamenco de Badajoz.
Pero no menos sorprendente resulta el fenómeno inverso, es decir, saber que del pueblo han pasado a la liturgia de las diferentes religiones “sus modos de expresión lírica y musical”. El propio Papa Gregorio VI expurgó en las compilaciones de san Ambrosio cantos de origen pagano, que eran inadecuados al concepto cristiano de la oración cantada. Y en esta misma línea de pensamiento está aquel famoso Obispo de Hipona y “Padre y Doctor de la Iglesia”, San Agustín (354-430), que tan admirables páginas nos dejó escritas sobre la música. Sin el menor rubor puedo decir que el cante flamenco posee una nota característica, la cual está en perfecta consonancia con la doctrina agustiniana. Me refiero a los llamados “vibratos musicales”, de los que hacen uso una gran mayoría de los cantaores flamencos, especialmente el cantaor gitano. Los “vibratos musicales y las glosolalias”, bien expresados, resultan sumamente agradables al oído.
El orientalismo musical del flamenco se explica no sólo por los contactos que el pueblo andaluz tuvo con tirsenos, fenicios, griegos, bizantinos y árabes, sino también por la presencia de la Iglesia cristiana, cuya liturgia ahonda sus raíces en cantos sirios y hebreos, uniéndose más tarde los cantos de las catacumbas, aunque amoldados al sistema griego.
Sin embargo, la Iglesia musulmana no podía llegar a tener contacto, porque ésta - como se sabe - carece de oración cantada, excepto la llamada del almuecín, desde el alminar, para llamar a todos los fieles a la oración. Si alguien desea ampliar conocimientos puede consultar la extraordinaria obra de Julián Ribera: “La música árabe y su influencia en la andaluza”.
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